martes, 20 de diciembre de 2011

Menú de navidad




Ya han pasado muchos años desde que la responsabilidad de la cena de nochebuena recaía en mi madre o en mi abuela. Recuerdo los días previos al citado evento corriendo por el eterno pasillo de casa de mi abuela. La recuerdo a ella y a sus idas y venidas del mercado en busca de la mejor carne, del mejor jamón, del mejor lomo y del mejor pan. Por aquel entonces no estaban de moda esos sofisticados menús navideños que por estas fechas todas las revistas nos proponen. Mi abuelo se encargaba de que las brasas de la chimenea estuvieran a punto para ir asando las chuletas de cordero. Mi abuela hacía un frito de conejo con tomate, o una ensaladilla. Se cortaba jamón, lomo. Se freían almendras marconas que se acompañaban con hueva de mújol y mojama. A veces también se hacía una pata de cordero mechada.
Recuerdo cuando mi tío Juan introdujo los primeros cambios en este menú con sus fresquísimos mariscos. Me acuerdo de la centolla y como casi nos obligaba a probarla para dar fe de lo buena que le había salido la salsa. Él es un as del marisco, en cuanto a cocinarlo y comerlo se refiere.
También mi padre se animó muchos años a cocinar un cochinillo asado. Qué bueno está el cochinillo! aunque para comerlo sea mejor no mirarle directamente a los ojos porque a veces parece que sea un bebé profundamente dormido más que un simple cerdo con una más que corta existencia.
No recuerdo que mi abuela pusiera velas en sus rebosantes mesas navideñas, ni falta que hacía porque había tanto calor familiar, tanto sentimiento navideño que nunca nadie pensó que hiciera falta.
Al terminar la cena siempre aparecía mi abuelo con el almirez, o con la botella de anís del mono acompañado de cualquier artilugio que sirviera para rascar la superficie de la botella y así crear un sonido con el que acompañar a los villancicos que todos cantábamos. Normalmente se cantaba el villancico de los "auroros", tan típico de Murcia, pero tampoco faltaba el "Dime niño de quién eres".
Este año recae en mí la total responsabilidad de tan entrañable fecha. Por supuesto que lo primero que he hecho es hojearme todas las revistas que presentan menús navideños de todo tipo: elegantes, económicos, caros, para niños, para adultos.
Me he roto el coco pensando con qué deleitar a mi familia, que si faisán, que si capón, que si pato o ganso, cordero....... Después de valorar la dificultad de cada opción me voy a decantar por el magret de pato con reducción de Pedro Ximenez, que ya sé que suena a mucho pero que no tiene ninguna dificultad, tanto es así que hasta mi hija podría hacerlo.
El aperitivo tiene bastante más trabajo que el segundo plato ya que se trata de un brazo de salmón marinado, unas tostas de setas, brie y foie, un pastel de cabracho y pulpo a la gallega, sin faltar el plato de ibéricos y la hueva de mújol con almendras. Echaré de menos la mojama, en recuerdo de mi abuela a la que tanto le gustaba, pero es que por estos lares no está de moda semejante manjar.
De primero pondré una sopa de pescado con picatostes y por último, de postre haré un brazo de gitano, este en homenaje a mi madre quien es bastante fiel a este dulce en las veladas navideñas.
Por supuesto no faltarán las velas por todo el salón, esta vez sin aroma para no corromper el olor y sabor propio de cada plato. Tampoco faltará la música de jazz o blues con sabor navideño. Mis hijos me critican porque siempre pongo esta música cuando viene alguien a cenar, o a tomar café, pero me parece la mejor melodía para acompañar las conversaciones sobre la mesa. En esto mando bastante y no permito licencias.
Me parece que las nochebuenas en casa de mi abuela o de mi madre, y la nochebuena que voy a preparar este año no se parecen en nada, salvo por la presencia de la hueva o del brazo de gitano. Me doy cuenta de la lejanía de aquellas mesas con respecto a la mía. Tengo la tentación de guardar la tradición y salir a cazar un conejo para matarlo y comérmelo frito con tomate pero al final pienso que los tiempo han cambiado tanto que probablemente me pillaría la "polizei" y me obligaría a pasar la nochebuena en el calabozo....¡eso sí que sería un cambio!
Lo que quiero decir es que aunque aparentemente haya muchas diferencias en el fondo no hay tantas, yo diría que ninguna.
La navidad es el tiempo de dar, de compartir, de recordar. Cocinar para los demás es dar, es un regalo que les haces y que sale de lo más profundo de tu corazón. Compartirlo con ellos es la mejor manera de celebrarlo, que también esto es la navidad, celebrar que estamos juntos, unidos. Recordar es un ejercicio inevitable durante una noche como esta. Recordamos fundamentalmente a los que ya no están, para de alguna manera mantenerlos vivos en nuestra memoria. Pero recordar también sirve para hacer balance y así valorar lo que tenemos. En cuanto a recordar, también la navidad es importante porque es un momento ideal para crear buenos recuerdos, y ese es otro propósito para con mis hijos, es como hacer una cápsula del tiempo que dentro de muchos años abrirán y se encontrarán con todas esa noches de velas, música de jazz, y magret de pato.
Este año, aunque faltan mis padres o hermanas, me alegra tener a mis hijos y a mi marido en mi mesa. Algún día no estarán ellos, o no estaré yo, pero mientras tanto me hace saborear cada minuto con ellos, así que me pongo las pilas desde ya y os pido que me deseéis suerte para que todo me salga buenísimo.
Feliz Navidad!

viernes, 2 de diciembre de 2011

Weihnachtsmarkt





Los mercadillos navideños son toda una atracción turística en Alemania. La verdad es que se lo curran, todo lleno de lucecitas, puestos donde venden todo tipo de artículos para decorar la casa o incluso a uno mismo.
Conforme te vas acercando te llega el olor a salchichas o chuleta de cerdo a la parrilla, o a crepes calientes, o a glüh wine, o vino caliente que aunque es la bebida más típica para calentarse el cuerpo en estos mercadillos, no es la única ya que la cerveza, aunque fría, también se sirve caliente. Reconozco que esa variedad no me he atrevido a probarla porque si algo tiene de particular para mí la cerveza, es su temperatura y para mí una cerveza tiene que estar muuuy fría. Esta característica solamente es comprensible dadas las temperaturas a las que te enfrentas una vez que has decidido ir al mercadillo navideño. Recuerdo el año pasado en el mercadillo del Alster en Hamburgo. No había pasado más frío en mi vida, hacía tanto frío que se me congelaron los labios y perdí la capacidad de vocalizar correctamente así que tuve que dejar de hablar, con lo que me gusta a mí hablar!.
Este frío justifica de sobra bebidas como el glüh wine o la cerveza caliente ya que de otra manera no puedo comprender cómo se beben semejante potingue. Este vino caliente es la típica bebida a la que, cuando le das el primer sorbo, ya sabes que te va a sentar fatal, y no te cabe la menor duda de que en unas horas tendrás un dolor de cabeza de órdago. Yo solo la probé el primer año en Colonia, por aquello de probarlo todo, pero cuando había bebido la mitad del vaso, lo dejé por alguna mesa vacía y medio escondido porque no quería ofender a los alemanes que nos llevaron al mercadillo y que estaban empeñados en que probáramos el dichoso vinito.
Este año hemos ido al mercadillo de Lübeck, una ciudad medieval que está a cuarenta minutos de Hamburgo. Se da la circunstancia de que esta ciudad fue bastante respetada por los bombardeos ingleses en la Segunda Guerra Mundial así que conserva parte de su belleza original. El mercadillo nos gustó bastante en primer lugar porque aunque al salir de casa caían chuzos de punta, por algún conjuro mágico, al llegar a Lübeck el cielo estaba totalmente despejado y la temperatura era un auténtico regalo de Dios, 8º es un regalo dadas las fechas por las que pasamos.
Los alemanes son amantes de las luces tenues y en cualquier ciudad por la que circules en horas de luna puedes mirar al cielo y distinguir estrellas, de hecho la luna parece brillar con más intensidad por estas latitudes, y la razón no es otra que lo poco iluminadas que tienen sus calles. Esta característica, unida al pasado medieval y bien conservado de Lübeck confiere a este mercadillo una autenticidad muy agradable, de hecho hay calles del mercadillo que solo se iluminan con velones. Supongo que este hecho debe ser la pesadilla de una madre con niños pequeños porque si se te escapa el chiquillo de la mano vas lista si piensas encontrarlo fácilmente, sin embargo para los adultos es una gozada caminar por calles estrechas y sombrías, cielos estrellados y olores sugerentes, especialmente de la mano de tu chico.
Lo de comprar ya es otro tema. Los mercadillos son caros y no venden nada que no encuentres en otras tiendas de efectos navideños. Quizás algún puesto de artesanía interesante pero nada del otro mundo.
Los alemanes van a estos mercadillos especialmente a comer y beber así que nosotros hicimos lo propio y comenzando por un crepe con chocolate, fui dando cuenta de tan típica tradición. Seguimos con la salichicha con pan y acabamos por los mützen, que son cuadraditos de masa parecida a la de los buñuelos y que te sirven en cucuruchos donde entran unos 10 por 3 euros. Este año entramos en un garito donde elaboraban una bebida a base de ron y azúcar. Aunque el sitio estaba lleno, la gente solamente bebía y hablaban entre ellos, hasta que llegamos nosotros, los españoles y con el escándalo que montamos forzamos la situación para que nos pusieran musikiki. Lógicamente comenzamos a cantar y a bailar y nos convertimos en el centro de atención del lugar.
Y es que, en cuanto a diversión se refiere, a los españoles no nos gana nadie, nos sale solo, sin forzar la situación, con naturalidad. Es verdad, en España estamos a años luz del PIB alemán, estamos a galaxias de sus cifras de paro, pero de pasarlo bien no nos tienen que dar lecciones, y mucho menos los germanos, pero qué sosos Dios mío!

jueves, 17 de noviembre de 2011

A propósito del 20N


Señores políticos,
seguramente nunca leerán esta entrada de mi blog, seguramente nunca sabrán cuales son mis gustos literarios, ni cinematográficos, ni culinarios. Nunca sabrán cuántos hijos tengo, ni si estoy casada, ni qué estudié, ni si hablo inglés. Nunca sabrán de mis sufrimientos ni de mis alegrías. No tienen tiempo para estas cosas y no les culpo por ello. Somos más de cuarenta millones de españoles y sería imposible conocer a cada uno de sus potenciales votantes de manera individualizada.
A estas alturas de la campaña electoral puedo decir que estoy hasta las narices de temas personales de los políticos. A mí tampoco me interesan sus vidas personales ni lo más mínimo. Me da igual si sus mujeres son decentes, si han estudiado, o si cuando eran jóvenes corrieron delante de los grises. Lo único que me interesa es que hagan bien su trabajo y que digan siempre la verdad.
Lo que les exijo es que sean responsables de cara a los millones de votos que probablemente recibirán el próximo domingo. Lo único que les pido es que no mientan y que por una vez, digan la verdad.
Sí, ya sabemos que en este país nuestro hay muchas verdades, unas rojas y otras azules, pero la realidad es que verdad no hay más que una y siempre ha sido así por mucho que se empeñen ustedes en convencernos de lo contrario.
Si algo ha quedado claro después de casi dos semanas de campaña electoral es que precisamente las campañas no sirven para nada. En primer lugar porque los votantes ya tienen su voto decidido mucho antes del pistoletazo de salida. La verdadera campaña electoral dura cuatro años, y no dos semanas. Y en segundo lugar porque antes de que ustedes abran la boca, nueve de cada diez españoles ya saben lo que van a decir, y no porque seamos adivinos sino porque les conocemos más que la madre que les parió.
El tema de los mítines es otra vergüenza que tenemos que costear los empobrecidos españoles. Eso de llenar auditorios y plazas de toros de enfervorizados militantes con banderitas de plástico en las manos es una auténtica pantomima de lo que significa la democracia.¿ A quién quieren convencer los políticos en un mitin? ¿A sus propios militantes? ¿A sus compañeros de partido? Pues esta broma, también la pagamos los españoles, incluidos los bocatas de tortilla o jamón que se gana cada militante por aguantar semejante tostón.
Y para qué hablar de los debates televisivos.... Unos debates donde los temas de los que hablarán ya están pactados de antemano, donde los tiempos están medidos y donde no hay ni un solo periodista que pueda preguntar libremente al político de turno. Pues esto también lo pagamos nosotros.
Por favor, hágannos un favor a nosotros y ustedes mismos y comiencen por decir la verdad, porque si tan seguros están de sus argumentos no deben necesitar de un guión pactado para convencer a nadie.
Hágannos un favor y trabajen para España, no para sus partidos.
Y ya de paso, hágannos otra favor y lárguense a las Seychelles de vacaciones. Pero antes formen un gobierno de gente seria y especialista que cuando hablen de economía sepan de qué están hablando, y que cuando apliquen medidas en materia de educación o sanidad sepan de qué va el tema. Porque lo único que han demostrado ustedes hasta el momento es que son muy buenos socialistas o peperos, pero son unos pésimos gestores y aún peores políticos. Lo único que han conseguido es que a muchos se nos quite la ilusión de ir a votar porque sabemos que gane quien gane siempre será más de lo mismo. Lo que han conseguido es que la clase política se vea hoy en día como un mal endémico de la sociedad y que ser político signifique que te lo estás llevando crudo y que, sobre todas las cosas, tú eres fiel a tu partido.
Y otra cosa, cuando decidimos entrar en el euro debimos pensar lo que verdaderamente significaba eso. Básicamente se reduce a una idea: pérdida de soberanía en materia económica. Así que ahora lo menos que pueden hacer es explicarles a los españoles que las directrices que nos impone Europa no son para fasitidiarnos porque seamos bajitos y morenos sino más bien porque decidimos formar parte de un club con unas normas, y esas normas están para cumplirlas. Pero claro, explicarle esto a la peña es muy complicado, es mejor hablar mal de los mercados y pontificar que no vamos a obedecer todo lo que Merkel imponga.
Pues nada, ustedes sigan con su monserga que nosotros ya veremos cómo salimos de ésta.

lunes, 31 de octubre de 2011

Hermanas y amigos




Los amigos son esa gente que aparece en tu vida, la mayoría de las veces sin tú esperarlo, ni siquiera pedirlo, pero que de repente se convierten en parte de tu vida cotidiana, en parte del día a día.
Mi experiencia con las amistades tiene las dos vertientes, la mala y la buena. Han habido épocas en mi vida en las que me prometí a mí misma que nunca buscaría amigos. Me desgasté tanto buscándolos y regalando los oídos de todo el mundo con tal de caer bien y así acumular amigos, como si de facebook se tratara, que acabé agotada al ver que las amistades no se fuerzan, simplemente se encuentran. Me desgasté también observando y negándome a mí misma los movimientos interesados de muchas de ellas, y me entristecí al darme cuenta de por qué estaban a mi lado. Me descubrí rozando la ridiculez, casi a punto de perder mi dignidad y dije basta.
Han habido veces en las que he conocido a una persona y me ha caído fatal. No suelo comentarlo con nadie, simplemente lo pienso y me lo callo. Ahora me alegro porque han resultado ser buenos amigos que se han convertido en pañuelo de lágrimas en mil ocasiones, siempre que les he necesitado. Probablemente ellos no pensaron lo mismo de mí y por eso ahora conservamos una buena amistad. A veces la intuición falla :)
No me gusta decir que tengo muchos amigos porque la verdad es que no los tengo. Tengo pocos pero buenos. Y aunque sigo sin buscarlos, ellos aparecen de nuevo en mi vida como una bendita maldición.
La realidad es que tampoco los he necesitado nunca, algo de lo que me he ido dando cuenta a lo largo de mi vida. Tengo la suerte de tener dos hermanas y no hace falta decir más. Sé que ellas están ahí siempre, con lluvia, con viento, con granizo, con terremotos.... siempre. Sé que no me traicionarían nunca y que siempre sacarán la cara por mí. En cierto modo es como saltar al vacío pero con red porque siempre que he tenido un desengaño han estado cerca para recoger los pedazos rotos de mi corazón. Siempre se han puesto de mi parte y siempre siempre me han defendido pasara lo que pasara. Pero eso es algo que da la sangre y unos progenitores únicos e irrepetibles como lo son mis padres, unos sufridores de la vida con derecho a premio. La vida nos ha puesto en encrucijadas difíciles pero ellos han estado también cerca nuestra, con su cariño y su paciencia.
Por eso, colarse en mi vida como "amigo" no es fácil, tengo mis expectativas afectivas más que cubiertas y no estoy necesitada de un oído que me escuche llorar, gritar o reír.
Así que cuando la vida me regala un nuevo compañero de viaje y me sorprendo a mí misma pensando en lo mucho que aprecio su amistad me doy cuenta de que debe ser una gran persona ya que de otra manera sería imposible colarse en mi hermético mundo.
Muchas veces las circunstancias hacen que pasen semanas, incluso meses sin saber de ellos pero un simple mensaje de correo, o un sms hace que se reactive la conversación en el mismo punto donde la dejamos, como si no hubiese pasado el tiempo.
Solo puedo dar gracias a Dios por todos los nuevos amigos que comparten vagón de tren conmigo, por los que están lejos, por los "amigos expres", por los que solamente observan, por los que preguntan constantemente, por los que están deseando ayudar, por los que dan consejos y también por los que no los dan nunca, por aquellos con los que comparto padecimietos y también alegrías. He notado su cariño desinteresado tan profundamente que muchas veces no me explico qué ven en mí, y no quiero que suene a falsa modestia, es lo que pienso sinceramente.
Por fin me he dado cuenta de que por mucho que yo me empeñe en no tener amigos, la vida hace siempre lo que le da la gana y siempre pone en tu camino lo que necesitas en ese preciso instante, antes incluso de que te des cuenta. No se puede luchar contra los elementos, y no os imagináis cuánto me alegro de que sea así.
A todos, ¡gracias!

Epigenética




Hoy, al hilo de una conversación de sobremesa en compañía de buenos amigos y con unas cuantas copitas de oporto ha salido el tema de la epigenética. La primera vez que oí hablar de esto me quedé fascinada. Básicamente se trata de una nueva forma de sacarle partido a las leyes de la naturaleza para que actúen en nuestro beneficio.
Cada una de nuestras células tiene una molécula de dos metros de ADN que tiene la información necesaria para la formación de proteínas. A finales del siglo XX los biológos se dieron cuenta de que hay muchas regiones del ADN que no sirven para codificar proteínas dando como resultado el que haya zonas con una información que parece no tener sentido.
Las células madre que tenemos en nuestro cuerpo son células no especializadas que son capaces de regenerar cualquier tejido dañado en nuestro organismo, el problema es que las células al especializarse convirtiéndose en células adultas, bloquean la información necesaria inhibiendo su versatilidad, sin embargo esa información sigue estando en cada célula de nuestro organismo.
La prueba del millón para entender mejor esto es el caso de dos gemelos, con idéntico ADN y de los cuales uno de ellos es flaco y el otro es gordo, o uno desarrolla un cáncer y el otro no. Entonces, si todo lo que pasa en el cuerpo humano se debe al material genético que portamos, ¿cómo es posible que se de esta situación? Ante esta circunstancia, los científicos descubrieron que tiene que haber alguna cosa más que permita o evite que cierta información se codifique de la manera adecuada.
Esto significa que en el genoma no se encuentra toda la información responsable de nuestras características. Aparece así el término "epigenoma" que etimológicamente significa "lo que está por encima del genoma" y que se refiere al ambiente en el que vivimos y que hacen que la lectura que de nuestros genes hace nuestro organismo sea la óptima. La nutrición tiene una importancia crucial en la epigenética especialmente cuando somos niños. Lo que comemos y bebemos, aunque también parece que nuestra manera de vivir y nuestras circunstancias emocionales juegan un papel importante en esta tarea.
Hoy en día se habla de la epigenética como una auténtica revolución de consecuencias insospechadas y alentadoras especialmente para enfermedades que hoy en día tienen un pronóstico difícil.
Esto choca de frente con la actitud del paciente habitual en una consulta, quien suele acudir al médico para que le cure con alguna pastilla mágica sin que él tenga que involucrarse lo más mínimo en su proceso de mejora. Solo pide la pastilla.
Creo que responsabilizarnos de nuestra salud es una actitud obligatoria en la que nos deberían educar desde bien pequeños. El ser humano es mucho más de lo que parece. Tiene células que son capaces de crear ojos, corazones, hígados, pelo. Pero también tiene un alma, un espíritu o una energía motora capaz de activar procesos de curación o mejora que aún hoy para la ciencia son desconocidos.
Algunos dirían que es necesaria la fe para que esto suceda, y en cierto modo la fe no deja de ser una actitud importantísima en la vida, pero a estas alturas de la película la epigenética puede responder a muchas dudas sobre mejorías inesperadas o remisiones espontáneas de enfermedades.
Ya lo decía Juvenal en el siglo I, "Mens sana in corpore sano". Como siempre los antiguos nos dan lecciones en todo.
A mí, una persona con formación académica en letras, la ciencia nunca me interesó. Sin embargo ya llevo algunos años leyendo artículos científicos que han conseguido que cada día más me interese por estos temas. Al fin y al cabo me dicen quién soy yo, y descubrir mi potencial y mis posibilidades como ser humano es, en este momento, lo que más me interesa en la vida, y creo que nos debiera interesar a todos. Además me fascina ver como al hablar de estos temas la gente se interesa y pregunta, yo la primera.
Creo que en el tema de la epigenética se trata de convertirnos en pacientes adultos, de saber exactamente qué posibilidades tenemos ante circunstancias difíciles y remar a favor de esas posibilidades. Convertirnos en aliados de nuestro cuerpo y no en enemigos. Se trata de madurar y no ir a que "alguien" nos solucione el problema. Por eso es tan necesario conocernos bien por dentro y por fuera. Nuestra alma y nuestro cuerpo. Los dos al mismo tiempo. Y en último lugar no perder nunca la fe.

sábado, 8 de octubre de 2011

Read here!




La rivalidad entre minorías raciales es algo que quizás nosotros no apreciemos en España pero que es un hecho en países como EEUU donde entre hispanos, afroamericanos y asiáticos se reparten el pastel.
Cuando viví allí no tuve la sensación de formar parte de ninguna minoría por más que en tiendas y supermercados se empeñaran en encasillarme como hispana. "Are you from Mexico?" era la pregunta más frecuente que solían hacerme. A mí esto me ponía de los nervios y me empeñaba en explicar que no, que yo era de España en Europa. Esta aclaración es importante porque me a mi chico le llegaron a preguntar si a España se iba en coche.
Yo me sentía española, europea y desde luego no sentía aversión por ningún miembro de las minorías mencionadas.
Al llegar a Columbus AFB, MS nos aficionamos al video club de la base, ya que con un niño pequeño y un bebé pasábamos muchas tardes en casa y las películas de turno nos ayudaban a matar las horas y a mejorar nuestro inglés. La primera vez que fui a por una película la vi. Era negra, delgada, no muy alta. Era altanera y orgullosa y nunca gastaba conmigo más de dos palabras, una para pedirme el id (identificación), y la otra para darme las gracias. Siempre pensé que le caía mal porque mientras que conmigo era fría y distante, pude presenciar la amabilidad que gastaba con otros clientes, especialmente los que llegaban vestidos de uniforme.
Uno de esos domingos mississippianos mi marido me sugirió alquilar una película así que sin pensarlo me subí al coche y me fui al shoppette que es como se llama la el sitio donde pones gasolina, compras alcohol y alquilas pelis dentro de una base militar. Me llevó mi tiempo elegir película porque a esas alturas ya las habíamos visto casi todas pero finalmente escogí una y me dirigí al mostrador . Allí estaba ella. Me miró, cogió la funda de la película que yo quería sacar y se puso a teclear en el ordenador. Me pidió el id y siguió tecleando. Entonces se giró hacia donde yo estaba y me dijo: señora, hay una película que usted no ha devuelto.
Para aquel entonces estaba muy claro que no nos gustábamos así que pensé que acababa de encontrar la razón para manifestar abiertamente su antipatía hacia mí. Yo le dije que no podía ser, que yo limpiaba mi casa y conocía hasta el último rincón de ella y que era imposible que hubiese una cinta de vídeo escondida por ahí. Ella insistió en sus argumentos porque lo decía el "computer" y se negó a darme una nueva película hasta que devolviera la que aún no había devuelto. Me di cuenta de que no había nada que hacer así que con el rabo entre las piernas cogí el coche y me fui a casa.
Cuando llegué, le conté a mi marido lo que había pasado explicándole lo maleducada que había sido conmigo lo cual le hizo sentir la necesidad de ir a hablar con la videoclubera para defenderme. Su conversación fue mucho más relajada que la mía y según mi marido ella era una chica majísima y educada. Lo típico. Por lo visto la negrita le había contado que yo le había gritado y que por eso ella había actuado así.
Cuando mi marido vino y me contó lo sucedido empezó a salirme lava por la boca, la nariz y los oídos. Me encendí como un volcán y cual posesa cogí el coche y me dirigí de nuevo al videoclub. Ahí fue cuando le grité, además se lo dije así mismo: "esto es gritar, esto" ¡Me sentó tan mal que intentar congraciarse con mi marido y que él se tragara sus argumentos! Obviamente ella me contestó en un tono parecido lo que me enfureció aún más así que solo se me ocurrió decir lo que por aquellos lares dicen los quejosos: "I want to see your supervisor" (quiero ver al supervisor). Bueno, este fue un momento glorioso para ella porque aunque yo tardé en darme cuenta, ella no paraba de decir "read here! read here!" Lo que pude leer ahí es que ella era la supervisor así que otra vez bajé el tono y me fui, no sin antes explicarle que me importaban un pepino sus amenazas, que al fin y al cabo yo no tenía hoja de servicios ni nada por el estilo y que si no podía sacar más películas esto solo duraría un año más porque yo volvería a mi país.
De nuevo volví a casa, esta vez un poco más calmada porque de alguna manera había descargado el cabreo con ella. De nuevo le conté a mi marido lo que había pasado y de nuevo él decidió ir a hablar con ella.
Fue en el trayecto de nuestra casa hasta el video club donde en la mente prodigiosa de mi marido se encendió la bombilla. Pasó su mano por un cajón situado bajo el asiento del acompañante y..... voila! ahí estaba la dichosa película. Entonces recordó cómo había sido él quien la puso ahí y también cómo se olvidó después de devolverla.
Le explicó a la negrita que yo no sabía nada y que todo era culpa suya.
Cuando me lo contó le hubiera matado. Me había hecho quedar como una auténtica imbécil y encima él acababa de ganar una nueva amistad porque ella "era majísima".
Tardé en volver al shoppette a por una película aunque cuando lo hice nunca me encontré con ella, Dios se apiadó de mí.
La explicación a esto me la dio mi vecina Lani. Ella me dijo que los negros, tan abundantes en estados como Mississippi, se sentían vulnerables ante la llegada de tanto inmigrante hispano y que de alguna manera se había desatado una guerra silenciosa entre estas dos minorías. Que a los negros no les gustan los hispanos y punto. Es gracioso como cambian las cosas, cuando hace poco más de 60 años eran los negros los que tenían asignados asientos en los autobuses.
En cualquier caso, esto es un ejemplo de lo que no se debe hacer. Saber envainar a tiempo es siempre una virtud. Se trata de perder una pequeña batalla para ganar la guerra. Cuesta asumir que eres la perdedora pero cuanto antes lo asumes y rectificas, mucho mejor.
La teoría de la "rivalidad entre mujeres" también cabe en esta historia pero esta prefiero que cada uno la desarrolle a su antojo.
De esta experiencia aprendí sobre todo que no puedo llevar razón siempre simplemente porque no controlo todas las variantes, hay detalles que se me escapan (mi marido y su memoria). También aprendí que da igual lo maja o amable que te muestres con una persona, si le caes mal no puedes forzar la situación.
Y sobre todo...... ¡la que se montó por una película! ¿Mereció la pena? Siempre pensé que no, sobre todo por la vergüenza que pasé, pero ahora mismo no estoy tan convencida de ello ya que me ha servido para escribir un nuevo post en mi blog e introducir así el tema de los negros y los hispanos en USA. Es como decía Steve Jobs, todo cobra sentido cuando miras hacia atrás.

jueves, 6 de octubre de 2011

El basement




Es típico de los americanos tener un basement o "garage" donde dar rienda suelta a su imaginación y creatividad. Es un espacio privado donde no hay normas más allá de las que uno se quiera poner. De un basement pueden salir grandes ideas, artilugios extraños o pociones mágicas, pero lo que es muy difícil es que salga un Steve Jobs, y aún más difícil es que salgan dos.
Él encarna el concepto de luchador obstinado que rompe los convencionalismos y a base de perseguir un sueño, lo hace realidad.
Él no se crió con sus padres biológicos quienes al nacer lo entregaron en adopción exigiendo una educación universitaria para su retoño. Sus padres adoptivos cumplieron con su parte del trato y lo llevaron a una de las mejores universidades norteamericanas, Reed. Con lo que no contaba nadie, supongo que ni el mismo Jobs, es con que esa educación exquisita y elitista no iba a convencerle y que sería capaz de dejarlo todo en busca de un sueño. Fue entonces cuando se metió en el garaje, no sin antes hacer un curso de caligrafía que le ayudaría a crear años más tarde el primer Mac y la compañía de animación Pixar.
De ese "garage" nació Apple. Aunque tuvo que soportar que le echaran de su propia compañía, no tardó en volver para hacer de Apple lo que hoy conocemos todos, una firma a la vanguardia de la tecnología.
Yo, como la mayoría de nosotros, estaba totalmente inmersa en el entorno Windows. Machintosh me sonaba a frikis, a gente que sabe mucho de ordenadores, pero nunca algo accesible para el resto de los mortales. Además, todo el mundo me decía que adaptarse a Apple costaba un poco y a mí no me apetecía aprender protocolos nuevos. Fue un buen amigo entusiasmado por todo lo que Jobs hacía quien convenció a mi marido para que me regalara un macbook pro. Aunque al principio echaba de menos el ratón y sobre todo el botón derecho del ratón, me costó muy poco acostumbrarme al magic pad. Cuesta quitarse los vicios de windows pero cuando lo haces y te conviertes en un apple-animal te quitas un peso de encima y sobre todo te das cuenta de lo fáciles que son las cosas, o mejor dicho, de lo fácil que lo hace todo Apple.
Luego vinieron los ipods y el ipad. Mis hijos estaban metidos hasta la médula en este nuevo entorno. Solo mi marido se mostraba más reticente. Le encantaba el ordenador y los demás dispositivos pero hacía un tiempo que buscaba una agenda electrónica y no se decidía claramente por el iphone. Él tuvo una Palm y estaba acostumbrado a usar el lápiz para escribir. Cuando se decidió por fin por el iphone su frase más habitual era: "esto es una pasada". Y así nos convertimos en una apple-familia.
Una vez que conocí de primera mano sus productos me interesé por el personaje y encontré en youtube el famoso vídeo donde da un discurso a unos alumnos que se graduaban en la Universidad de Stanford. Entonces fue cuando me enamoré de la persona. Su historia personal me parecio idílica, irreal. Pensé que ese discurso lo debería escuchar todo el mundo: los jóvenes, los empresarios, los jubilados, los enfermos, los niños de primaria, los padres, los funcionarios...... Es un ejemplo de vida, personal y profesional.
Todavía no he oído ni un solo discurso de un político que hable como lo hace Steve Jobs, desde el corazón y con una experiencia que avala cada palabra que dice.
Cuando gente así muere siempre pienso en toda la gente malvada que hay en el mundo y de la que no nos costaría nada prescindir. Estamos tan faltos de talento, de héroes que nos inspiren, que me parece que el mundo no se puede permitir muchas pérdidas como la de Jobs.
La pena es que como he dicho antes es muy difícil que salgan dos personajes así de un "garage", al menos en un corto espacio de tiempo. Tendremos que esperar un largo tiempo hasta que vuelva a aparecer alguien que revolucione de nuevo el mundo de la comunicación y la tecnología. De momento Samsung lo único que hace es copiar y poner demandas. Mientras tanto viviremos de las rentas de este gran creador, artista, visionario, luchador y valiente personaje.
DEP Steve Jobs.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Ciencia en estado puro




Por fin una noticia interesante. Por fin algo que me saca del aburrimiento de las próximas elecciones y los cruces de acusaciones entre PP y PSOE.
Los científicos del CERN, en un experimento llamado Opera y después de hacer 15.000 pruebas durante 3 años han informado de que existen unas partículas subatómicas capaces de viajar a una velocidad superior a la de la luz.
El siglo XX se vio dominado absolutamente por la teoría de la relatividad de Einstein afirmando que nada puede viajar más rápido que la luz, esto es, 300.000 km. por segundo. Esto es una ley general que afecta a todo el Universo y que se debe cumplir siempre, bajo cualquier circunstancia. Entonces, qué hacen unos neutrinos corriendo tanto? Pues muy sencillo, bajar el ego de muchos científicos y demostrarnos que a lo mejor, no sabemos nada del mundo que nos rodea.
De confirmarse la noticia nos enfrentaríamos a un nuevo paradigma científico que podría aceptar los viajes en el tiempo, los viajes al pasado. Esto dice el director de Investigación del CERN, Sergio Bertolucci. “If this measurement is confirmed, it might change our view of physics, but we need to be sure that there are no other, more mundane, explanations. That will require independent measurements" (si las mediciones se confirman, podría cambiar nuestra visión de la física, pero debemos asegurarnos de que no hay otras explicaciones más mundanas. Esto requerirá de mediciones independientes).
Entender cómo se puede dar tal circunstancia no es fácil pero voy a intentar explicarlo de la manera más fácil posible.
Primero hay que entender que hasta finales del siglo XIX se pensaba que el tiempo y el espacio eran dos conceptos distintos. Fue Einstein quien estableció el concepto único de espacio-tiempo ya que la teoría de la relatividad dice que a medida que te mueves más rápido suceden dos cosas: el tiempo pasa más despacio y el espacio se estira, por lo tanto si viajáramos muy rápido a velocidades cercanas a la de la luz, el el tiempo para nosotros pasaría más despacio. Cuanto más me acercara a dicha velocidad, más despacio pasaría el tiempo, así que cuando alcanzara los 300.000 km/sg. el tiempo se pondría a cero o lo que es lo mismo, no pasaría el tiempo. Los neutrinos han dado un paso más allá traspasando esa velocidad, por lo tanto el tiempo empezaría a ir hacia atrás de tal manera que los famosos neutrinos podrían viajar al pasado.
Lo que les ha pasado a los físicos que realizaban el experimento es que a pesar de realizarlo miles de veces, para su asombro han seguido obteniendo los mismos resultados. Unos resultados tan comprometedores que decidieron dar a conocer su descubrimiento en busca de ayuda entre la comunidad científica internacional que, o bien confirme sus cálculos o bien los refute. Así lo explica Antonio Ereditato el portavoz en rueda de prensa del experimento OPERA: “This result comes as a complete surprise,” , “After many months of studies and cross checks we have not found any instrumental effect that could explain the result of the measurement. While OPERA researchers will continue their studies, we are also looking forward to independent measurements to fully assess the nature of this observation" (Este resultado es una sorpresa. Tras muchos meses de estudios y datos cruzados, no hemos encontrado instrumental efectivo que pueda explicar los resultados de nuestras mediciones. Mientras los investigadores de OPERA continúan sus estudios, también esperamos estudios independientes que hagan una completa evaluación de nuestras observaciones)
Desde los estamentos científicos se pide cautela antes de afirmar que Einstein se equivocó, y no me extraña ya que todos hemos crecido con la afirmación de que nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz. Además, puede que Einstein no se equivocara y el experimento haya obviado alguna variante que modifique sus resultados. Nos toca esperar a que los físicos cojan lápiz y papel y nos demuestren qué pasa con los neutrinos.
Mientras tanto nos podemos permitir el lujo de soñar. ¡Viajar al pasado! ¿Podrían haber viajado a nuestro presente hombres del futuro? ¿Cómo podríamos entonces entender la paradoja de viajar al pasado y asesinar a nuestro abuelo? ¿Sería la respuesta a esto la existencia de universos paralelos donde nuestro alter ego vive una vida distinta a la nuestra?
Como realmente no tengo ni idea de física, me quedo con la idea de que no existe lo imposible y quien afirme tal cosa es un incauto. Ya lo decía Einstein, "la imaginación es más importante que el conocimiento". La imaginación te permite soñar cosas que aunque ahora no son posibles, quizás lo sean algún día. El primer paso para conseguir lo imposible es imaginarlo. Qué bonito eh?? Pues esto lo dijo un científico, uno de esos que comprueban las cosas antes de decirlas. Quizás soñar no sea de ingenuos, sino de luchadores.


sábado, 24 de septiembre de 2011

No me toqueh los c..honeh!



La vocación didáctica de los alemanes es algo que nada más llegar aprendes. Ellos, al fin y al cabo, son un país con una larga tradición de eruditos en todas las materias, pero en estos momentos hay una con la que se sienten especialmente sensibilizados: la ecología. Yo, más bien la llamaría ecologismo, porque ha pasado de ser una ciencia que nos enseña a ser respetuosos con nuestro medio ambiente a ser una religión con sus extremismos, sus tibios y sus agentes pasivos. Yo me considero una tibia. Si voy a recoger a mi hijo al colegio, en pleno mes de noviembre con 5 grados de temperatura, no paro el motor del coche. No lo hago porque fuera hace un frío del carajo, porque además no hay sol, así que la sensación térmica es probablemente de 0 grados, y porque dentro del coche se está genial con la música y la calefacción puesta. No me importa lo que tarden mis hijos en salir del colegio, yo no paro el motor porque soy una tibia de esta religión, en la que creo, claro que sí, pero sin extremismos.
El problema es que vienes aquí desde la soleada e incauta España y te topas de frente con el sector radical de esta nueva doctrina.
Aunque mi hijo ya se había metido en el coche, mi hija, fiel a sus principios contra las prisas, se hacía esperar. De repente un toc toc en la ventanilla del coche llamó mi atención: una señora me decía algo que no entendía bien. Bajé la ventanilla pero aunque ahora la oía con claridad no alcanzaba a entender exactamente qué quería la señora, cosas del idioma. Finalmente deduje por sus gestos y alguna palabra que sí conocía que lo que pretendía era que apagara el motor. Yo llevaba en Alemania unos meses y estaba en el estado "acojoneited", osea, que estás dispuesto a hacer cualquier cosa que te pidan con tal de no llamar la atención. Paré el motor, miré a mi hijo y fui entendiendo lentamente de qué iba todo esto.
Me sentí herida, ninguneada, estúpida. ¿Quién era esta desconocida para venir a mi coche, hacerme bajar la ventanilla y pedirme que parara el motor? Me fui encendiendo poco a poco y como mi hija tardaba, dio tiempo a que los niveles de mosqueo fueran en aumento hasta alcanzar el estado "súpermosqueeited". Mi hijo, que año tras año presenta candidatura al premio nóbel de la paz, me pidió que no hiciera nada, que me tranquilizara, pero los mecanismos de contención ya habían saltado por los aires así que fue inútil. Me bajé del coche y me dirigí hacia la buena señora. Mientras me acercaba pensaba en las palabras que usaría. Aunque tenía clarísimo qué le iba a decir, no tenía ni idea de cómo iba a hacerlo. Como ya estaba casi a la altura de la ventana de su coche y me quedaba sin tiempo, fui elaborando una frase sencilla de la que conocía las palabras y dejé los insultos para futuros cursos de alemán avanzado. Cuando bajó la ventanilla le dije: "ese es mi coche. No está bien. No está bien." Fue penoso pero no sabía decir nada más. Tampoco fue necesario. Ella entendió perfectamente a lo que me refería y levantó las manos en señal de rendición.
Volví al coche como vuelven los leones tras zamparse una gacela.
Tiempo después he tenido la oportunidad de vivir situaciones idénticas con la diferencia de que ya puedo expresarme mejor en esta lengua de bárbaros. La última tuvo lugar cerca de mi casa mientras esperaba a una amiga. En esta ocasión la señora en cuestión se asomó por una ventana y a grito limpio me pidió que apagara el motor porque era un gasto innecesario de energía, y que además contaminaba el medio ambiente, y blablablabla. Ja! Pensé yo, ahora te vas a enterar. Respiré, salí del coche lentamente, me acerqué a su ventana y como un Romeo enamorado, empecé a soltar, sin un ápice de amor en mis labios, todas las cosas que antes no sabía y que ahora sí sé. Me limité a recordarle que es hipócrita defender su ecología en el país más industrializado de Europa. Que además yo viví un año en el lande Nordrhein-Westfalen, conocido por su importante actividad industrial, responsable de no sé cuántas chimeneas echando humo las 24 horas del día, y que, cuanto menos, resulta ridículo pedirle a una mujer que apague el motor de su coche durante un par de minutos argumentando eso de que el hombre es el responsable del calentamiento global, cosa que está aún por demostrar por más que se empeñen algunos con intereses ocultos en las tecnologías benignas con el medio ambiente. Estas situaciones me recuerdan a mi vecina de Mississippi que sacaba de su casa a las cucarachas con una caja de cartón porque matarlas era injusto.
De verdad que me preocupa el medio ambiente, me he vuelto una experta en reciclaje. En mi casa tengo cuatro cubos distintos: uno para el bio, otro para el tetra-pack, otro para el papel y el último para los restos de comida. Las charlas que les doy a mis hijos cada vez que con, o sin intención se equivocan de cubo están siempre cargadas de reproches. Es algo que he aprendido aquí y de lo que estoy muy orgullosa, pero ante situaciones así es inevitable recordar un sketch de Martes y 13 en el que un hombre, responsable de una marca de detergente intenta convencer a una mujer de que compre su marca. La mujer se niega pero él insiste, e insiste tanto que la mujer acaba perdiendo los nervios y diciendo aquello de "no me toque los c...hones, no me to que los c..- ho- es"

viernes, 23 de septiembre de 2011

Ich war hier vor!!



Parece rarita la frase no?? Uno cuando viene a Alemania se aprende el "danke", el "bitte", el "guten Morgen".... Pues muy mal. Lo primero que hay que aprenderse aquí es el "ich war hier vor"
Cuando llegué a Colonia no tenía ni idea de alemán. En España nos creemos que por aquí todo el mundo domina el inglés y por desgracia para mí, eso no es así. Claro, si vas al médico o al colegio no hay problema, suelen hablar bastante bien inglés, pero amigo, si vas a comprar el pan, al súper o a la gasolinera la gente lógicamente habla alemán.
Aquí viene el problema: ¿qué pasa si te encuentras haciendo cola para pagar con tu cara de tonto que no se entera de nada, y se te cuela alguien? Seguramente el color de tu cara cambia del rosado angelical  al rojo vermellón porque por mucho que quieras decirle a la ancianita, no hay manera de explicarle que tú estabas ahí antes, a no ser que sepas alemán. Tampoco puedes discutir con nadie básicamente porque discutir en alemán es un grado que solamente se alcanza después de mucho tiempo y muchas situaciones que sacan de ti el monstruo que llevas dentro. Cuando llegas a un país extranjero lo primero que intentas es ser educado, en primer lugar porque quieres caer bien y que te respeten, pero en segundo porque te sientes como pez fuera del agua y te interesa tener siempre una mano amiga, un aliado que se apiade de ti ante una circunstancia difícil.
Cuando se cuelan delante de tus narices vienen a tu mente miles de expresiones e improperios que soltarías sin pensar pero evidentemente, estos vienen en español, así que lo único que puedes hacer es, conforme vienen, retenerlos en tu interior e intentar traducirlos al alemán, cosa imposible si acabas de llegar, ya que éste es un idioma que solo después de muchos años puedes alcanzar a dominar. Así que date por "colado", cállate y respeta el nuevo turno porque por mucho que hagas, te toca comerte a la ancianita con cara de ángel que muy deportivamente, eso sí, se te acaba de colar.
Cuando empecé con mis clases de alemán, hace ya dos años, y tras varias experiencias que me hicieron necesitar un dominio más amplio de esta lengua, le pregunté a mi profesora cómo se decía en alemán "yo estaba aquí antes". Después de explicarle los motivos de mi interés por tal inusual frase, ella me contó que probablemente se me colaban porque yo soy bajita y no me ven. Yo pensé que aunque soy bajita, no soy transparente y que esta justificación no tenía ningún sentido, pero como acababa de llegar aquí le quise dar alguna oportunidad más a la jungla con la que me reúno en el súper a diario. Me he vestido de rojo, de negro, de azul. Me he puesto una bufanda de colorines y tacones que al andar advierten de mi presencia a cualquiera que pase por mi lado, pero nada. Ellos me ven, claro que me ven. Ni bajita ni transparente. Soy de carne y hueso y ellos me ven. Lo que pasa es que, aunque parezca difícil de creer, los alemanes se cuelan, y además cuando descubres sus intenciones te ponen cara de no enterarse de lo que está pasando.
Lo que más rabia me da es que encima intentan explicarte que son ellos los que han llegado antes que tú. Claro, no saben que yo ya estoy un poco obsesionada con el tema y que cuando entro a la tienda lo primero que hago es un rastreo para saber cuánta gente está esperando y detrás de quién voy yo. Vamos, que a mí es imposible colármela porque me he convertido en una ranger de las colas y las esperas.
Una vez le dije a mi hija que me dijera qué podía decir ante tan desagradable circunstancia. Ella, que domina el alemán, me dijo un montón de frases que yo me aprendí de memoria. No tuve que esperar mucho para usarlas, esa misma semana tuve la oportunidad de hacerlo ante las malas intenciones de una señora, otra vez en la cola del súper. Cuando se me coló, porque llegó a ponerse delante mía sin el menor disimulo, solté por mi boca toda la lección de alemán que mi hija me enseñó. Además lo hice en voz alta, para que todo el mundo me oyera y a esta señora le diera vergüenza. Añadí alguna frase de mi cosecha que aún hoy me cuesta entender cómo pude fabricar yo sola. Supongo que el instinto de supervivencia no tiene barreras idiomáticas y hace que, aún sin dominar una lengua, seas capaz de defender tu espacio, en este caso, tu turno. No creáis que la señora me pidió disculpas, o mostró arrepentimiento. Me miró con cara de no enterarse de nada, y sin abrir la boca retrocedió al lugar que le correspondía. Yo me quedé satisfecha por primera vez después de tantos atentados contra mi corporeidad. Mientras pagaba pensaba una  y otra vez en todo lo que le había dicho a la señora y lo bien que me sentía.
Me he convertido en un animal de supermercado, siempre al acecho de los amigos del puesto ajeno, defendiendo siempre mi turno, a costa de mi propia vida si fuera necesario. Reconozco que quizás a veces exagero, que me he vuelto una desconfiada, pero aunque las heridas cicatrizan, dejan marca y es ésta la que me recuerda siempre que uno tiene que luchar por su lugar en el mundo, o por su lugar en la cola. Así que no me cansaré de decir "ich war hier vor!" "ich war hier vor"!

sábado, 17 de septiembre de 2011

Magia Potagia






Hace unos días terminé de ver un reportaje sobre el cocinero español Ferrán Adriá. Tengo que admitir que los prejuicios hacían que no me interesara en absoluto por este tipo de comida post-moderna que nada tiene que ver con mis manjares favoritos, los huevos fritos con patatas, el entrecot poco hecho o un bocata de jamón.
Hace unos años tuve la oportunidad de asistir a un evento en el que la cocina de Adriá se responsabilizó del cátering. A mí me sonó más a esnobismo que a buena cocina y aunque me interesé por cada uno de los platos que nos iban trayendo, no recuerdo nada que me hiciera pensar que aquello merecía un viaje al Bulli, especialmente por dos razones: una, está en una cala en Rosas a la que llegar no es fácil, de hecho cuando la gente va por primera vez suele pensar que es una broma ya que parece increíble que entre tanta curva y matojo vaya a aparecer por arte de magia el que ha sido varias veces reconocido como el mejor restaurante del mundo; dos, para poder cenar allí, había que hacer una reserva con al menos, un año de antelación.
Cuando empecé a ver el documental que consta de 9 capítulos pensé que sería una buena excusa para llenar las sobremesas entre sueño y sueño así que aunque tenía interés por saber cómo este señor había conseguido las estrellas michelín, no me importaba mucho perderme algún fragmento del reportaje en aras de mi descanso.
No me pude dormir, no pude desconectar ni por un momento de aquella fascinante historia en la que unos alemanes llegan a España en busca de una nueva vida, montan un restaurante, y comienza la historia de una ilusión, de un sueño compartido por muchos pero que solo Ferrán Adriá ha sido capaz de llevar a las más altas cotas de la excelencia y la innovación.
¿Ciencia y cocina? ¿Alguna vez habíamos oído tal binomio? Esta es la esencia del Bulli de Adriá. Aplicar técnicas innovadoras en la elaboración de los alimentos, sin miedo, por el gusto de encontrar nuevas texturas, nuevos sabores, nuevas experiencias sensoriales. Cuenta Ferrán que cuando se le encomendó la tarea de director de cocina del restaurante, quería darle su toque personal, por eso viajó a Francia donde un conocido cocinero francés a la pregunta ¿qué es crear? le respondió, "crear es no copiar". Obsesionado por esta idea se despojó de los convencionalismos que la alta cocina imponía, deshizo las ataduras de la nouvelle cuisine que había reinado durante años en El Bulli y empezó a investigar.
Así surgió un menú lleno de sorpresas y experiencias para disfrutar con los cinco sentidos, y digo bien, con los cinco. Comenzando los primeros años por una vuelta a la cocina mediterránea en busca de los sabores típicos de la tierra, y terminando en los últimos tiempos por aplicar auténtica ciencia en sus fogones, transformando una simple remolacha en una lámina translúcida, delgada y sugerente con más sabor a remolacha que la propia remolacha, o creando lo que ellos llaman raviolis, que son unas perlas formadas por una finísima película transparente que en su interior contiene la esencia de algun producto como el guisante produciéndose una explosión de sabor al entrar en la boca y romperse.
Aunque efectivamente todas sus técnicas son innovadoras y rompedoras lo que hace a Ferrán Adriá un auténtico artista es que parte de una idea, de un trabajo intelectual. En su caso, esa idea no es un sabor o  una textura, sino un concepto. Supedita técnicas a conceptos porque lo que busca con su cocina es transmitir un mensaje, una idea. Esto es arte, lo fue en el S. XV cuando se comenzó a reivindicar el carácter intelectual de la profesión de artista, y lo es hoy.
Para mi desgracia El Bulli está cerrado y seguirá estándolo. No abrirá más sus puertas al gran público porque se convierte en una fundación. Tengo la sensación de haberme perdido algo grande y que dentro de muchos años hablarán de lo que supuso El Bulli en la historia del arte y que, aunque compartí con él tiempo y espacio, no fui una de las pocas privilegiadas que pudieron disfrutar de la experiencia del arte efímero que crea Adriá.
Aunque no anda falto de reconocimiento y prestigio mundial no es esto lo que me fascina del personaje y de la historia del restaurante. Me quedo con la historia de amor y desamor de sus fundadores, también con la humanidad que con "la alemana" han demostrado los que entre plato y plato no han defraudado  las necesidades de una anciana, y desde luego me quedo con Ferrán Adriá, una persona que nace de la nada, sin pretensiones de ser cocinero y cómo, a pesar de la incomprensión de los cocineros franceses tan acostumbrados a premios y galardones, ha conseguido cambiar Francia por España como nuevo centro generador de ideas en la alta cocina. Es un ejemplo de persona expectante ante lo que la vida le pone en su camino y cómo amoldarse a ello y triunfar. Su actitud es un ejemplo ante cualquier circunstancia de la vida. Significa hacer algo sublime con lo más ordinario, conseguir lo exquisito partiendo de lo más mundano.¡ Es magia potagia!





domingo, 11 de septiembre de 2011

No se estila



"No se estila ni mi peinetón ni mi pasador, dicen que no se estila no no, ni mi medallón ni tu cinturón, yo sé que se estilan tus ojazos y mi orgullo, cuando voy de tu brazo por el sol y sin apuros" "No se estila, ya sé que no se estila, que te pongas para cenar jazmines en el ojal"


Nostálgicos, así se les llama a los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor. La historia nos dice que no siempre es así sin embargo, ¿qué nos hace a muchos pensar que nuestro presente no cumple con nuestras espectativas?¿Qué hace que añoremos los tiempos sin prisas y las flores de jazmín en el ojal?
Mi abuela ya hablaba de su época con añoranza. Era una época en la que se celebraban los santos con grandes comilonas y las sobremesas se hacían eternas entre pasteles, vino dulce y risas. Épocas en las que la palabra tenía valor y por lo tanto, tener un novio significaba un preacuerdo matrimonial así como pedirle salir a una chica, pasaba obligatoriamente por el consentimiento paterno.
Todavía me sorprende cuando veo en películas de los años 50 ó 60 cómo los caballeros vestían traje de chaqueta a diario y las mujeres usaban sombrero o tocado. Eran épocas donde un hombre cedía el paso a una mujer y le colocaba el abrigo sobre los hombros antes de salir a la calle. Se apreciaba el concepto de caballero, considerado como un hombre de honor y palabra con buenos modales y educación.
La autoridad era un concepto respetado y respetable, sin tener nada que ver con lo que hoy en día se considera autoridad, que más bien se confunde con autoritarismo. Me quedo con la tercera acepción que de este término hace la RAE y esto es "Prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia". ¡Cuán lejos estamos hoy de esto si pensamos en nuestros ancianos o en nuestros profesores!
No existía el correo electrónico, así que tocaba hacer buena letra y escribir a la familia o tu novio para mantener una comunicación fluída. Era poético echar una carta perfumada al buzón, pero aún lo era más esperar día tras día la contestación, ir al buzón y hasta sudar de emoción cuando a través de la ranura se leía el remite. Era carta de él.
A veces viendo películas de época siento la tentación de considerar a esa gente mejor que nosotros. Sé que no es así, pero sí creo que vivían con más poesía que nosotros.  Lo nuestro es pura prosa y cuando aparece algún endecasílabo se le considera un verso suelto, más bien discordante. La mafia tenía estilo asesinando con traje y sombrero puesto, las historias de amor parecían de más amor, las rupturas parecían más dramáticas, los engaños más traicioneros, y hasta el queso parecía que supiera más a queso.
 Recuerdo los veranos en casa de mi abuela y como por las noches cogíamos una silla y nos salíamos a la calle a tomar el fresco con los vecinos. Eran momentos de hablar de las cosas del día, pero también de recordar historias de la gente del pueblo que a mí me parecían mágicas. Yo siempre quería saber hasta los detalles más íntimos pero con un "no me acuerdo nena" mi abuela zanjaba el asunto, seguramente porque la respuesta a mis preguntas no era apta para una niña de mi edad. También recuerdo a mi abuelo salir a darnos sustos, o a contar algún chiste de Quevedo, de los que por cierto no he vuelto a oír hablar.¡ Y cómo nos reíamos!
¿ Dónde ha quedado todo esto? Se ha ido diluyendo entre atascos en el coche, carreras por encontrar un aparcamiento, escapadas al burguer porque no hay tiempo de hacer la cena. Se ha ido diluyendo entre programaciones televisivas, x-box, visitas al gimnasio, cursos de idiomas.
El hecho de que vivimos en una sociedad acelerada no es una idea nueva, ni siquiera mía. Es obvio que la velocidad con la que suceden las cosas en la actualidad está por encima de lo que el hombre puede asumir. Esto no tendría nada de malo si no fuera porque la velocidad y el buen hacer de las cosas están reñidos. No se puede hacer nada rápido y bien, como no se puede vivir rápido y bien, o lo que es lo mismo, saboreando cada día, cada mañana, cada comida, cada beso y cada adiós, ¡si es que hasta las despedidas se hacían con rima!
Incluso ahora mismo, mientras escribo este post, mi hijo está contentísimo porque el Real Madrid ha ganado la súper copa en la X-Box!! Y yo pienso, ¿te imaginas si hubieras ganado un torneo cualquiera con el equipo de tu barrio? ¡Eso sí es saborear una victoria, eso sí es vivir la vida!
¿Hay solución? Pues me temo que no. Me temo que esto es el curso natural de la Historia y que a cada uno le toca vivir una época y que la nuestra es ésta. Lo que no sé es adónde nos lleva este ritmo porque lo que parece claro es que tendemos a la dehumanización de la sociedad y a la vida virtual. Si pienso que hay gente que comparte calle, incluso tabiques durante años y no se conocen, me doy cuenta cómo de deshumanizados estamos.
Convendría aprender a bailar el tango, usar palabras bonitas, tener gestos caballerosos. Convendría aprender a cocinar y juntarse con las vecinas para hacer pastas. Convendría saludar cada día a los vecinos y cuidar de nuestros mayores. Convendría escribir más cartas de amor y menos correos electrónicos. Esto es puro idealismo, no se puede vivir así hoy en día, pero.... sería bonito. Yo diría como en la canción de MªDolores Pradera:"desde luego parece un juego pero no hay nada mejor que ser un señor de aquellos que vieron mis abuelos"





sábado, 10 de septiembre de 2011

11-s






Ya han pasado 10 años desde aquel 11-s que cambió el mundo y que convirtió a los norteamericanos en un pueblo vulnerable. Fue el día en el que el terrorismo irrumpió con fuerza en un escenario nada convencional, entre agentes de bolsa, ejecutivos agresivos, trajes de chaqueta y tacones. Entre tiendas de Gap, Tiffany´s, Starbucks, Macy´s, y el Soho. Entre barras y estrellas y el "Amazing Grace".
Ya estábamos acostumbrados a ver atentados terroristas destruir edificios y matar a gente por decenas. En Irak, en Israel, incluso en España, pero nunca pensamos que esto podría pasar en Nueva York, la ciudad de los musicales, el corazón cultural de Estados Unidos.
Está claro que todos recordaremos dónde y cómo supimos de la catástrofe por primera vez porque fue algo tan impactante que es difícil no recordar dónde pensamos, también por primera vez, que quizás el imperio norteamericano estaba dejando de ser un imperio. Herido en lo más profundo de su corazón, a traición y sin preaviso, ¿o sí?
Los días posteriores al gran atentado todos queríamos saber cuánta gente había muerto, o queríamos oír alguna historia de algún superviviente, o las llamadas que se hicieron desde el vuelo de la United. Es el morbo que acompaña al género humano y que en estos momentos se exacerba. Después, casi sin darnos cuenta empezaron a oírse voces que negaban lo que en todos los telediarios y periódicos del mundo se aceptaba como versión oficial.
La primera vez que oí los argumentos conspiranoicos mi cerebro sufrió un cortocircuito. Para mí era imposible que detrás de todo aquello hubiera un gobierno conocedor de la amenaza terrorista, adoptando una postura pasiva en busca de una excusa para entrar de nuevo en Irak. Sin embargo son miles los que siguen dando por cierto que un avión no es capaz de derrumbar una torre como las de NY, o que los aviones cazas fueron los que realmente abatieron el vuelo de la United.
Después vino Oriana Fallaci. Ella, una periodista italiana que residía en NY, escribió, con las cenizas de las torres aún en suspensión, un artículo titulado la Fuerza y el Orgullo que posteriormente dio lugar a un libro con el mismo nombre. Me lo leí en un día. Hablaba de orgullo y de fuerza, pero lo que me gustó fue cómo criticaba la actitud de muchos de sus paisanos italianos alegrándose por el ataque que acababa de recibir Estados Unidos. Sé que en España ocurrió lo mismo y que hubo gente que pensó que los americanos se lo merecían.
Yo acababa de instalarme en España después de cuatro años viviendo en Norteamérica así que me sentía identificada con el sentimiento de dolor de los americanos y me conmovía oírlos hablar entre sollozos y con las caras manchadas de ceniza. Me sentí americana, más que nunca. Me sentí orgullosa de haber compartido el 4 de julio con ellos, el Patriot´s day, o el Veteran´s day. Y me repugnaba, y aún me repugna, el sentimiento anti americano instalado en nuestra vieja Europa. Una Europa decadente, sin ideales, sin rumbo, sin orgullo, sin banderas.
Está claro que un pueblo se une cuando comparte enemigos. Europa se unió contra Hitler, contra los turcos, contra las invasiones musulmanas medievales. Pero ahora, ¿qué nos une?. Cada vez está más claro que el euro no.
En estos diez años hemos podido oír voces discordantes de muchos norteamericanos en contra de su política exterior. Supongo que están cansados de gastar dólares de los contribuyentes en empresas lejanas. Tampoco voy de ingenua, si van a Irak es porque hay petróleo, pero al fin y al cabo, son ellos los que han acabado con Sadam o Ben Laden. No lo hacen solamente por la democracia y la libertad, esto está clarísimo, pero los soldados norteamericanos destinados en Oriente Medio no piensan en petróleo cuando pasan meses fuera de su casa. Recomiendo una película llamada "Black Hawk derribado" para entender un poco más qué hay dentro de la cabeza de un soldado en territorio hostil.
Siempre envidié al pueblo americano por el orgullo con el que oyen su himno, por cómo se unen ante la adversidad y por su sentido de estado. Son síntomas de un pueblo joven y con fuerza. Europa también fue así aunque cueste imaginarlo por eso en vez de criticar la prepotencia yanky mientras nos tomamos un café en Starbucks o nos comemos una hamburguesa en Burguer King, deberíamos mirarnos a nosotros mismos y buscar qué nos hemos dejado por el camino de la historia para llegar hasta donde hemos llegado. Deberíamos hacer autocrítica y buscar qué nos une. Y cuando lo encontremos, luchar por esos ideales. Aunque hay políticos que piensan que la economía lo es todo, siempre he pensado que lo que mueve a las personas son los ideales y nuestro problema es que estamos carentes de ellos.
Durante estos días veremos actos de conmemoración de aquella fatídica fecha, y en esos actos veremos también a muchos norteamericanos unirse bajo el dolor y el recuerdo de sus compatriotas. Dará igual si en aquel momento gobernaban los republicanos o los demócratas. Dará igual porque si algo tienen claro es que son norteamericanos, unidos bajo una misma bandera y unos mismo ideales.
God bless America!


viernes, 2 de septiembre de 2011

Columbus on my mind






La Magnolia es la flor de Mississippi, un estado situado en el sureste norteamericano y que forma parte del cuadrante considerado "Deep South", un concepto muy amplio y de tono despectivo que abarca algunos estados norteamericanos (Lousiana, Alabama, Tennessee, Mississippi, Georgia, South Carolina). Probablemente cualquiera podría citar alguna característica de esta zona debido a series como Norte y Sur, o a la película Lo que el viento se llevó.
Recuerdo que cuando les decía a mis amigos de Colorado que mi próximo destino era Mississippi me compadecían porque lo único que ellos veían eran unas altas tasas de analfabetismo y una economía deficitaria.
Lo cierto es que mi primer contacto con los lugareños tuvo lugar durante la mudanza. Yo tenía que apuntar en un registro los número de las cajas que los hombres metían en la casa y para agilizar la cuestión, ellos mismos me los iban diciendo en voz alta. En ese momento me di cuenta de que quizás el año que pasé en Colorado no había servido de nada, definitivamente, o no tenía ni idea de inglés o esta gente hablaba muy raro.
En general, en todos los estados sureños suele llover mucho durante la primavera y el verano, recuerdo tormentas impresionantes, siempre con aparato eléctrico que nos obligaban a salir de la piscina por riesgo de morir entre brazada y brazada. También recuerdo las amenazas de tornado y como se interrumpía la emisión televisiva para avisarnos del "Tornado Warning".
Durante los meses cálidos, mi vecina, gran amante de los animales, ponía todas las noches un poco de comida para un armadillo, animal típico del sur de EEUU, que venía cada día puntual a su cita. Tuve envidia y yo también acostumbré al armadillo a venir a la puerta de mi casa cada noche. Aquel armadillo fue la diversión en las noches veraniegas de Columbus MS porque siempre esperábamos a que llegara, se zampara la lata de comida y luego nos salíamos a jardín a mirar las estrellas. Este bichejo era interesante, pero todavía no he olvidado las cucarachas tamaño jumbo que sobrevolaban nuestras cabezas más a menudo de lo que nos hubiera gustado, pero es que con tanta lluvia y tanto calor, aquel era su paraíso.
Allí también aprendí lo que era el country, no porque fuera típico del lugar, que no lo es, sino por mi vecina Lani, una chica de Wichita Falls TX, quien hizo de Cicerone en muchas ocasiones. A partir de aquel momento empecé a escuchar country como una posesa, me sabía todas las canciones y sus letras que por cierto, son lo más divertido del country. La música típica del sur sin embargo es el cajun, nombre que también se refiere a la gastronomía típica sureña. Dentro de esta gastronomía se incluyen los camarones y el alligator, o caimán, así como la pecan pie, que es una deliciosa tarta de nueces pecan la cual me negué a probar durante meses hasta que un día no tuve más remedio que devolver un cumplido y probarla. Desde ese momento se convirtió en mi favorita, junto con la tarta de zanahoria.
Desde luego Columbus era un pueblo pequeño cuyo mayor mérito había sido ser el lugar de nacimiento de Tennessee Williams, el escritor de la novela "La gata sobre el tejado de cinc", así como ser una de las cunas de la aviación militar norteamericana por la base del Air Force allí situada. A pesar de esto, contaba con algunos restaurantes en los que se comía de maravilla y que ofrecían un servicio excelente, lo cual es una característica más de estas amables gentes del sur. Recuerdo el Front Door, y su ensalada de mandarinas, almendras y salsa de yogurt, también el Rubens y su catfish, o el grandioso Old Hickory famoso por sus increíbles t-bones asados a la brasa, todavía me acuerdo del hombre que movía contínuamente las brasas y los filetes para sacarlos en su punto justo. Además en el Old Hickory no había menú, solamente elegías qué tipo de carne querías, ya que la ensalada de primero venía incluida en el precio del filete. Tampoco había postres. Solo carne y muchos "rednecks" comiendo de lo lindo. Tampoco puedo olvidar el Profit´s Porch, un restaurante situado junto a un lago y donde hacían la mejor pecan pie de la zona.
Por ser una zona muy lluviosa, es un lugar pantanoso donde los alligators tienen la oportunidad de vivir en su hábitat natural. Cuando me hablaban de esto a mí me sonaba a documental de National Geographic, sin embargo más de una vez me recomendaron no meterme por caminos pantanosos porque los alligators están al acecho y todos los años hay heridos por culpa de este simpático animal.
La Waverly Mansion era una enorme plantación que funcionó hasta principios del siglo XX. Hoy en día es una atracción representativa de lo que fueron estas plantaciones tìpicamente sureñas. Corría la leyenda de que un fantasma rondaba el lugar y que los propios trabajadores del inmueble subían al primer piso lo menos posible porque es ahí donde más le gustaba jugar a la entidad sobrenatural. Es un lugar mágico de Columbus porque representa lo que hemos visto en tantas películas o series sobre la guerra de secesión norteamericana, o el ku klux klan.
Aunque Columbus no tiene grandes atracciones turísticas, está en lugar privilegiado que te permite visitar Nueva Orleans y su Bourbon St, Atlanta y el museo de la Coca-cola, Memphis y Graceland o la Beale St, e incluso las playas del Golfo de Méjico siempre teniendo en mente a los hambrientos tiburones. También está muy cerca de ciudades no tan conocidas como las ya mencionadas pero que para nosotros se convirtieron en visitas obligadas cada fin de semana: Tupelo, ciudad donde nació Elvis en el estado de Tennesse, y Birmingham en el estado de Alabama, donde acudíamos de compras a "The Summit".
Del tiempo que vivimos allí solo tengo buenos recuerdos y aunque viajé por grandes ciudades del país, mi corazón siempre guardará un lugar especial para este pequeño pueblo del deep south ........, que aunque efectivamente está en el "south", desde luego no es tan "deep" ................."Columbus always in my mind" and in my hearth.




lunes, 29 de agosto de 2011

Tópicos típicos



Ahí van algunos:

1- Los españoles no somos formales.
Esto implica que no solemos ser puntuales o que cuando decimos que vamos a hacer algo, a lo mejor no lo hacemos y nos han de entender porque somos españoles.
2- Los españoles improvisamos
Esto significa que un viernes cualquiera se nos puede ocurrir irnos de viaje a Copenague y disfrutar de un viaje sorpresa. Pero también puede significar que cuando llega nuestro retiro no contamos con ese dinerillo extra para disfrutar de una vejez cómoda. También significa que nos encanta que un día cualquiera aparezcan unos amigos en la puerta de casa para hacernos una visita sorpresa.
3- Los españoles somos católicos
Osea, que los domingos las iglesias están llenas de fieles, que el mes de mayo se lo encomendamos a la Virgen María y que cualquier fatalidad que suceda en nuestras vidas es por designio divino.
4- Los españoles dormimos la siesta
A eso de las 3 ó 4 de la tarde toda España duerme y nadie trabaja porque dormir la siesta es algo que llevamos grabado en nuestro ADN.
5- El hombre español es el típico macho.
Así que el macho ibérico se siente capaz de ligarse a cualquier chavala sólo porque lo lleva en sus venas. Siente que maneja la situación y siempre improvisa una solución airosa ante la indecisión o negativa femenina. Da igual que sea feo, que tenga pelos por todas partes, que sea bajito. Da igual que no haya leído un libro en su vida. Todo esto es indiferente porque el solo hecho de ser macho dará con la solución a sus problemas amorosos.
6- Los españoles siempre están de fiesta
Nos encanta festejar lo que sea, aunque acabemos de salir del trabajo y estemos hechos polvo, no diremos que no a esa última copichuela en el bar de la esquina un martes cualquiera.
7- Los españoles somos fieles a la dieta mediterránea
En todos los hogares españoles se come sano a diario. Todos los días un potaje, con ensalada de primero. Mucha fruta. Poca grasa.
8- En España, siempre brilla el sol
Da igual la época del año en que quieras viajar a España. Da igual también la provincia en la que planees tu viaje. Los 20º de media no te los quita nadie.
9- En España no se esquía.
Es una pena pero no, en España no esquiamos. Solo tenemos sol y playa.
10- La Inquisición española cometió auténticas barbaridades.
Fue una maldición para Europa. Matamos a diestro y siniestro por nuestra histórica vinculación con la Iglesia de Roma. Además, fuimos los únicos que hicimos esto.

Por partes:
La puntualidad es un must en mi vida. De hecho, me toca esperar siempre a familia y amigos, entre otras cosas porque no me gusta improvisar, prefiero planear con antelación todo lo que hago. Planear un poco te permite controlar la situación y no dejar en manos de la Divinidad la resolución del problema, aunque yo sí soy católica e intento ir a misa con asiduidad. A veces los domingos preferiría dormir una larga siesta y no ir a misa, pero no tengo por costumbre meterme en la cama después de comer.
Con respecto al macho ibérico solo puedo decir que nunca he buscado en mi vida un latin lover que me haga estremecer sino un compañero con quien hablar y compartir vivencias, aunque en mi caso, debo decir que se dan ambas circunstancias :)
Al salir de trabajar la ruta de vuelta a casa siempre era la misma: supermercado y recoger a los niños. Al llegar a casa recoger el desayuno, poner unas lavadoras y preparar la cena. Sorry!, sin tiempo para la copichuela final.
Lo de la dieta en mi caso se ajusta a la realidad bastante pero no se puede tomar como norma para todos los españoles, de hecho la tasa de obesidad en chavales va en aumento así que no me imagino a las pobres madres españolas compaginando la elaboración del cocido o la paella con los horarios laborales que rigen en España.
En el Levante español solemos tener buen tiempo pero que se lo pregunten a un asturiano, o a un vasco. Que le pregunten también a uno de Teruel o de Valladolid, qué tal se pasa el invierno por esas tierras. O que le pregunten a los empleados de las estaciones de esquí de Navacerrada o Sierra Nevada qué pasa cuando caen tres copos de nieve y hay puente..., pues que no hay quien pille un telesilla vacío ¿no?
Y luego está lo de la Inquisición. El hecho verificable de que la inquisición protestante alemana fuese la que más muertes causó durante las persecuciones religiosas europeas no es suficiente para desterrar de una vez por todas el mito de la Inquisición española. Cuando alguna vez comento esto me miran con cara de "pobrecilla, ¿qué va a decir?". En este hecho se aprecian claramente las consecuencias de que la Historia la escriban los vencedores. España lleva siglos de decadencia mientras otras potencias se han encargado obsesivamente de ocupar nuestro lugar, léase Francia, y de decirle al mundo quienes son los españoles. No digo que en esto no tengamos culpa nosotros, la tenemos y mucha.
No hay nada como vivir en el extranjero y demostrar una y otra vez que no encajas en el tópico típico. Es como volver a escribir la Historia/historia a pequeña escala. Es una responsabilidad inmensa pero que acepto de buen grado porque aunque mi historia no pasará a los libros, los que me conocen siempre podrán decir que conocieron a una española que no encajaba en los típicos tópicos ibéricos.

Olé!

PD: el tópico de los toros, el flamenco y la paella lo dejo para otro post.

sábado, 27 de agosto de 2011

Peaje sorpresa




Allá por el mes de abril estábamos un viernes por la tarde en nuestro saloncito pensando en qué íbamos a emplear nuestro tiempo durante el fin de semana.
De repente mi chico preguntó si nos apetecía ir a Copenague. En principio no sonaba mal pero planear un fin de semana de hotel y diversión con 8 horas de antelación es un poco aventurado teniendo en cuenta que estamos rodeados de germanos que planean hasta las veces que deben estornudar.
Tras un par de horas de incertidumbre tuvimos la confirmación del hotel, el resto lo dejaríamos a la aventura, como siempre. Así que una tarde que se preveía de salón y peli, se tornó en una carrera por llenar la maleta y preparar el coche.
En principio se tardan cinco horas desde Hamburgo a Copenague así que planeábamos llegar a la capital danesa después de comer.
Cuando llevábamos la mitad del trayecto recorrido llegamos a una parada de peaje. Nos sorprendió la cantidad de coches que aguardaban para pagar el trayecto, no sólo eso, sino que había muchos coches también esperando más allá de las cabinas de pago. Esperamos hasta que llegó nuestro turno. El cobrador nos atendió muy amablemente y nos preguntó si queríamos billete solo de ida o de ida y vuelta. A mí me pareció un poco aventurado comprar el de vuelta teniendo en cuenta que siempre suele haber un trayecto sin peaje que aunque suponga conducir una horita más, no te toca rascarte el bolsillo.
De ida, dijimos nosotros. Muy bien, dijo señor cobrador, son 85 euros.
Quéééééééééééééé?????
85 euros??????????????
Pensé que se habría equivocado. Quizás el señor pensaba que lo que queríamos era ir a Finlandia, o a Suecia a través de un puente. Le dije a mi chico que le aclarara que donde queríamos ir era a Dinamarca, DI NA MAR CA!
Ja, ja (sí, sí, en alemán) dijo el señor, por aquí se va a Copenague, en Dinamarca.
Entonces nos dimos cuenta de que en las cinco horas de trayecto en coche se incluía una hora en coche pero dentro de un barco.
De momento comprendimos todo el alboroto de coches más allá de los peajes. La gente esperaba la llegada del barco para poder embarcar y cruzar hasta tierras danesas. También comprendimos por qué el señor nos preguntó si queríamos el billete de ida y vuelta, ya que la opción barata imponía unas cuantas horas más en coche, así que aunque el precio del billete era alto, seguía siendo la mejor opción. Por supuesto compramos el billete de ida y vuelta y pagamos los 170 euros de rigor.
Cuando llegó el barco se abrieron una enormes compuertas por las que íbamos entrando todos los coches de manera muy ordenada. Ya dentro del barco la gente parecía saber muy bien qué hacer: motores parados, y todos a cubierta.
Yo no tenía intención de bajar del coche porque en mi "paletez" pensé que se trataría de un trayecto de 15 minutos, pero al ver a todo el mundo huir en desbandada decidimos aplicar la máxima que dice "donde fueres haz lo que vieres". Así que nos bajamos y seguimos al personal que ascendía por unas escaleras a los niveles superiores de la embarcación.
Arriba había una pequeña ciudad de compras con tiendas donde comprar souvenirs, y restaurantes para tomar algo. Como no sabíamos el tiempo que estaríamos embarcados no nos atrevíamos a sentarnos a comer, además sentíamos curiosidad por subir a cubierta.
La experiencia fue fantástica. Recorrimos toda la cubierta ya que aunque hacía viento, el sol permitía disfrutar de la experiencia y hasta imaginar que surcábamos el mar Mediterráneo. Eso de subir en barco siempre me ha parecido excitante, quizás por la sensación de libertad que proporciona mirar al horizonte y no ver muros ni parapetos, quizás por el viento golpeando mi cara y aportando sensación de velocidad.

El viaje a Copenague lo recordaremos por muchas anécdotas y sitios que merece la pena visitar: el parque de atracciones Tívoli y lo mala que me puse tras bajar de una atracción, la escultura de la Sirenita y lo que nos costó hacer la foto perfecta, el pintoresco centro urbano y la amabilidad de sus gentes, pero sin lugar a dudas, en nuestra memoria quedará para siempre la experiencia en el barco. De todo, fue ésto lo único que no planeamos, de hecho fue una auténtica sorpresa, y sin embargo la disfrutamos muchísimo.
Es importante anticipar acontecimientos, planear eventos y fines de semana, pero pienso que siempre hay que dejar margen a la improvisación porque a veces ésta te trae las mejores experiencias. Estar abierto a los cambios de última hora y dejarse llevar siempre es una buena actitud ante la vida.
Be water my friend!

viernes, 19 de agosto de 2011

Antipapas, lolailos y demás jungla




Con los ecos resonantes aún del tanganazo protagonizado por culés y madridistas allá por tierras catalanas, llega Benedicto XVI para congregar a miles de jóvenes unidos por su fe en Cristo. El mensaje que trae consigo es de paz y compromiso con los valores del cristiano. Él no viene a hablar de economía, ni de política, ni de fútbol. Viene a decirle, a quien quiera oírlo, que esta vida merece la pena vivirla junto a Cristo. Viene para decir que lo único que no podemos perder es la fé. No viene para hablar de nuestra crisis económica, más bien viene para hablar de que la única y auténtica crisis es la del alma porque una vez perdida ésta, habremos perdido todo.
El papa es el líder espiritual de más de mil millones de católicos repartidos por los cinco continentes quienes, con sus peculiaridades territoriales y culturales, se unen bajo un mismo mensaje, el de seguir a Cristo.
Y ¿qué significa "seguir a Cristo"? Lo que dijo Jesús está escrito en los Evangelios a través de las parábolas, o las bienaventuranzas, pero sintetizando me quedo con una idea: "amaos los unos a los otros como yo os he amado".
Bueno, pues al hombre que viene a nuestro país para hablar de ésto, le salen una panda de antipapas, lolailos y demás jungla, para protestar por su visita, lo cual no es nada nuevo, Jesucristo no dejó indiferente a nadie. Sus palabras y sus actos convulsionaron también a la sociedad israelí hace ya más de 2000 años.
En primer lugar, la JMJ está fundamentalmente financiada por los jóvenes asistentes, teniendo que abonar aquellos que quieran ser voluntarios, una cantidad (35 euros aprox.) para gastos de organización. En segundo lugar los gastos de seguridad que pueda ocasionar la visita del Santo Padre son los correspondientes a un jefe de estado, que es lo que Benedicto XVI es. En tercer lugar, a Madrid le viene de maravilla la visita de miles de peregrinos que necesitan comer, dormir, que usarán el metro, que comprarán suvenirs. Y en cuarto lugar y más importante, todos somos conscientes de la falta de valores reinante en la vieja Europa, de hecho este mismo año, los líderes de las dos potencias económicas europeas, Sarkozy y Merkel, han declarado la necesidad de una vuelta a los valores cristianos.
Soy respetuosa con todas las creencias o no creencias y no me jacto de ello porque me parece algo básico. La fe en un credo determinado muchas veces no depende de ti, sino de tus circunstancias o de las de tu familia. Incluso los que se declaran ateos tienen sus razones para ello y merecen todo mi respeto. También hay católicos de corazón que no siguen a la Iglesia, quizás sean estos a los que más entiendo, a la Iglesia a veces es difícil seguirla. Pero aquí no estamos hablando de esto. Hablamos de un hombre vestido de blanco que viene a dar un mensaje de vida solamente a quien lo quiera oir, no es obligatorio ir a escucharlo, ni poner la tele para ver los actos que se celebran. Esto es voluntario señores.
Entonces, ¿a qué viene esta hostilidad contra el Papa? Personalmente me parece una falta de respeto a su persona y a los miles de personas que se sienten identificadas con su mensaje. Cuando han venido a España genocidas como Gadafi o impresentables como Hugo Chaves, no he visto movilizaciones de este tipo. Cuando hemos gastado millones en aeropuertos que no se usan o en candidaturas olímpicas que no nos han llevado a nada, tampoco he visto a los jóvenes movilizarse contra estos gastos.
Si pedimos libertad de culto y libertad de pensamiento debemos ser consecuentes con lo que pedimos.
Para exigir libertad, primero hay que darla.

miércoles, 17 de agosto de 2011

UFOlógicamente




UFO: Unidentifyied Fliying Object, osea, objeto volador no identificado
Lógica: según wikipedia, es una ciencia formal y una rama de la filosofía que estudia los principios de la demostración e inferencia válida.
Nadie en su sano juicio se atreverá a afirmar lógicamente que esas extrañas luces que a veces se ven en los cielos son de procedencia extraterrestre y que además, se trata de naves con marcianitos dentro que se dedican a venir a visitarnos de vez en cuando con la única intención de ser vistos. No existe evidencia científica, al menos que se sepa oficialmente, sobre la vida extraterrestre inteligente.
Pero también la lógica nos hace pensar que en la inmensidad del universo cabe la posibilidad de que haya un planeta parecido al nuestro orbitando alrededor de una estrella como el Sol. Además, aplicando la lógica Teoría de la Evolución de Darwin, la aparición de la vida y su posterior evolución en distintas especies daría como resultado seres bastante parecidos a nosotros.
El problema es que en el caso de que se tratara de naves espaciales, estaríamos hablando de una civilización capaz de construir una nave que pueda viajar a la velocidad de la luz, lo cual haría posible recorrer la inmensa distancia que separa su planeta del nuestro aunque otra posibilidad sería que esta civilización conociera los secretos de la teletransportación. Esto les situaría en una posición privilegiada y amenazante para el ser humano y quizás por eso no me parecen descabelladas las opiniones vertidas por el astrofísico Stephen Hawking sobre un eventual encuentro con alienígenas recomendando el no contacto, ya que si se diera esta circunstancia probablemente se trataría de alienígenas en estado nómada y por tanto, en busca de nuevos planetas que colonizar. Aunque parezca mentira, esto dijo el famoso científico en abril del año pasado afirmando además que para él es perfectamente racional (y lógico, añado yo) asumir que hay vida fuera de la Tierra. También el físico teórico de la Universidad de Nueva York, conocido divulgador de la ciencia, más concretamente, por ser uno de los postuladores de la teoría de cuerdas, Michio Kaku, afirma que debemos tener la mente abierta ante la posibilidad de vida extraterrestre. Por su profesión de científicos, ambos habrán aplicado la lógica para emitir semejantes afirmaciones, así que más que le pese a muchos, ya no parece tan ilógica la posibilidad de que alguna de las extrañas luces que surcan nuestros cielos no sean aviones, o planetas cuya posición hace que sean más visibles, sino que pudieran ser.... no sé ¿naves extraterrestres?
Ya lo sé, a mí también me suena raro pero ¿nunca habéis mirado al cielo en una noche de verano y os habéis preguntado si hay alguien más ahí fuera? En principio siempre me digo a mí misma que no, claro, mi mente racional no procesa fácilmente este tipo de datos, pero al mismo tiempo que me lo niego dejo una rendija abierta a esta posibilidad.
Ya sé que este post es un poco rayante, pero mirar al cielo y no preguntarse nada, es como leer un libro y no querer entender el argumento, o como comerse un trozo de chocolate y no saborearlo. El espacio y lo que a simple vista vemos de él, el cielo, es un campo abierto a la imaginación y a los sueños.
A mí me picó la curiosidad cuando vi la fotografía que encabeza este post, la conocida como "Blue Pale Dot", tomada por la nave Voyager 1 en 1990. Eso somos nosotros. Eso es el Planeta Tierra con todos nosotros dentro, casi 7000 millones de almas con sus guerras, sus crisis, sus terremotos, sus tsunamis, y todo lo demás. Cuando ves esta foto te das cuenta de lo insignificantes que somos y de las muchas tierras que podría haber desperdigadas en la inmensidad del Universo. Después de esta foto me parece muy arrogante afirmar que no hay nadie más por ahí, yo al menos prefiero dejar la pregunta abierta y esperar a ver qué pasa :)