sábado, 24 de septiembre de 2011

No me toqueh los c..honeh!



La vocación didáctica de los alemanes es algo que nada más llegar aprendes. Ellos, al fin y al cabo, son un país con una larga tradición de eruditos en todas las materias, pero en estos momentos hay una con la que se sienten especialmente sensibilizados: la ecología. Yo, más bien la llamaría ecologismo, porque ha pasado de ser una ciencia que nos enseña a ser respetuosos con nuestro medio ambiente a ser una religión con sus extremismos, sus tibios y sus agentes pasivos. Yo me considero una tibia. Si voy a recoger a mi hijo al colegio, en pleno mes de noviembre con 5 grados de temperatura, no paro el motor del coche. No lo hago porque fuera hace un frío del carajo, porque además no hay sol, así que la sensación térmica es probablemente de 0 grados, y porque dentro del coche se está genial con la música y la calefacción puesta. No me importa lo que tarden mis hijos en salir del colegio, yo no paro el motor porque soy una tibia de esta religión, en la que creo, claro que sí, pero sin extremismos.
El problema es que vienes aquí desde la soleada e incauta España y te topas de frente con el sector radical de esta nueva doctrina.
Aunque mi hijo ya se había metido en el coche, mi hija, fiel a sus principios contra las prisas, se hacía esperar. De repente un toc toc en la ventanilla del coche llamó mi atención: una señora me decía algo que no entendía bien. Bajé la ventanilla pero aunque ahora la oía con claridad no alcanzaba a entender exactamente qué quería la señora, cosas del idioma. Finalmente deduje por sus gestos y alguna palabra que sí conocía que lo que pretendía era que apagara el motor. Yo llevaba en Alemania unos meses y estaba en el estado "acojoneited", osea, que estás dispuesto a hacer cualquier cosa que te pidan con tal de no llamar la atención. Paré el motor, miré a mi hijo y fui entendiendo lentamente de qué iba todo esto.
Me sentí herida, ninguneada, estúpida. ¿Quién era esta desconocida para venir a mi coche, hacerme bajar la ventanilla y pedirme que parara el motor? Me fui encendiendo poco a poco y como mi hija tardaba, dio tiempo a que los niveles de mosqueo fueran en aumento hasta alcanzar el estado "súpermosqueeited". Mi hijo, que año tras año presenta candidatura al premio nóbel de la paz, me pidió que no hiciera nada, que me tranquilizara, pero los mecanismos de contención ya habían saltado por los aires así que fue inútil. Me bajé del coche y me dirigí hacia la buena señora. Mientras me acercaba pensaba en las palabras que usaría. Aunque tenía clarísimo qué le iba a decir, no tenía ni idea de cómo iba a hacerlo. Como ya estaba casi a la altura de la ventana de su coche y me quedaba sin tiempo, fui elaborando una frase sencilla de la que conocía las palabras y dejé los insultos para futuros cursos de alemán avanzado. Cuando bajó la ventanilla le dije: "ese es mi coche. No está bien. No está bien." Fue penoso pero no sabía decir nada más. Tampoco fue necesario. Ella entendió perfectamente a lo que me refería y levantó las manos en señal de rendición.
Volví al coche como vuelven los leones tras zamparse una gacela.
Tiempo después he tenido la oportunidad de vivir situaciones idénticas con la diferencia de que ya puedo expresarme mejor en esta lengua de bárbaros. La última tuvo lugar cerca de mi casa mientras esperaba a una amiga. En esta ocasión la señora en cuestión se asomó por una ventana y a grito limpio me pidió que apagara el motor porque era un gasto innecesario de energía, y que además contaminaba el medio ambiente, y blablablabla. Ja! Pensé yo, ahora te vas a enterar. Respiré, salí del coche lentamente, me acerqué a su ventana y como un Romeo enamorado, empecé a soltar, sin un ápice de amor en mis labios, todas las cosas que antes no sabía y que ahora sí sé. Me limité a recordarle que es hipócrita defender su ecología en el país más industrializado de Europa. Que además yo viví un año en el lande Nordrhein-Westfalen, conocido por su importante actividad industrial, responsable de no sé cuántas chimeneas echando humo las 24 horas del día, y que, cuanto menos, resulta ridículo pedirle a una mujer que apague el motor de su coche durante un par de minutos argumentando eso de que el hombre es el responsable del calentamiento global, cosa que está aún por demostrar por más que se empeñen algunos con intereses ocultos en las tecnologías benignas con el medio ambiente. Estas situaciones me recuerdan a mi vecina de Mississippi que sacaba de su casa a las cucarachas con una caja de cartón porque matarlas era injusto.
De verdad que me preocupa el medio ambiente, me he vuelto una experta en reciclaje. En mi casa tengo cuatro cubos distintos: uno para el bio, otro para el tetra-pack, otro para el papel y el último para los restos de comida. Las charlas que les doy a mis hijos cada vez que con, o sin intención se equivocan de cubo están siempre cargadas de reproches. Es algo que he aprendido aquí y de lo que estoy muy orgullosa, pero ante situaciones así es inevitable recordar un sketch de Martes y 13 en el que un hombre, responsable de una marca de detergente intenta convencer a una mujer de que compre su marca. La mujer se niega pero él insiste, e insiste tanto que la mujer acaba perdiendo los nervios y diciendo aquello de "no me toque los c...hones, no me to que los c..- ho- es"

3 comentarios:

  1. Ni tanto ni tan calvo, debemos cuidar el planeta pero debemos empezar por cuidar de nosotros, de nuestra educación para con la naturaleza y los demás, y así conseguiremos que el resto salga de manera natural y no imponiendo las cosas. bs.

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  2. Primero, terminaré por no leerte para no constatar lo incompetente que soy para ello.
    2/ Me gusta que añadas palabras cotidianas sin miedo alguno, carajo, cojones, hay que escribir de la forma en que se habla si quieres establecer interacción con el lector.
    3/ Bajita pero manda huevos con la enana...
    4/ Lo de la ecología es un camino directo a la paranoia, compadezco a los nanos, no al pare que es más listo y pasa de todo (recuerdo cosas memorables de él que nunca contaré)
    5/ Lo de bárbaros si lo he leído, es una delicatessen dedicada a tus paisanos temporales.
    Eres grande !!

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  3. Grande eres tú Lobezno, que te tragas mis post enteritos, uno detrás de otro. Gracias por tus comentarios

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