jueves, 4 de agosto de 2011

Beautiful people



Al llegar a Hamburgo nos dio por escuchar una y otra vez esta canción de Pet Shop Boys mientras sacábamos toallas de las cajas y colocábamos los muebles en su sitio. Pronto nos dimos cuenta de lo mucho que esta canción tenía que ver con nuestro recién estrenado entorno social.
Esto es Blankenese señores, pregúntale a un alemán si conoce este sitio y te mirará con cara de asombro sin terminar de creerse que tú realmente vives ahí.
En Alemania todo el mundo sabe lo que Blankenese significa y esto es, distinción, elegancia, familias con pasado glorioso, y pasta, mucha pasta. De hecho cuando llegué me gustó tanto la zona y las casas que por aquí se ven que se me ocurrió preguntar por el precio de una de estas "modestas viviendas", la respuesta fue contundente: "no todo el mundo que quiere vivir en Blankenese puede hacerlo". Es decir, hemos pasado al siguiente nivel, ya no es el dinero que tengas sino, si tienes la posición, el estatus requerido para compartir acera e impuestos con tus vecinos "Von Algo". Es una cuestión de herencia, nada más.
Viniendo de Madrid te imaginas que un sitio tan distinguido tendrá calles espectaculares y tiendas en las que da miedo entrar sin embargo nada más lejos de la realidad. Cuando paseas por las calles de Blankenese te da la sensación de estar en un pueblo donde la vida transcurre lentamente y nadie tiene prisa. Dos veces por semana hacen un mercadillo de productos de primerísima calidad con precios al nivel de la gente que compra claro está; las señoras van todas idealmente vestidas pero eso sí, sin una bolsa de plástico o un carrito de la compra tipo mi abuela, ellas van con su cestita de enea con asas de cuero.
A mí, que me gusta aprender (por no decir cotillear), me gusta mirar como se comportan, como hablan, como andan, como compran. A veces las sigo con la mirada y confirmo que el coche al que se suben está al nivel de la señora que lo conduce. Aunque muchas veces no se trata de un porsche último modelo, sino de un porsche, sí, pero de hace 30 años perfectamente alicatado. Cuando ves esto entonces piensas que esta señora no tiene dinero porque le haya tocado la lotería, o porque montó un negocio y le fue bien, o porque ha pedido un préstamo para el caprichito. No, esta señora compra con esa soltura, habla con esa distinción y conduce ese carro porque dinero ha tenido siempre, lo tuvo su padre y probablemente lo tuvo su abuelo. Seguramente en esas generaciones sufrieron los desastres de la guerra y de la posguerra pero el milagro alemán no es algo nuevo, de hecho ya son varios los milagros germanos que se han producido a lo largo del siglo XX, y XXI.
Todo esto me hace pensar que el progreso, el avance de la sociedad como tal quizás esté más en un volver atrás, en recordar cómo se vivía antes y copiar, copiar, copiar. Aunque esto ya es tema para otro post.
Lo malo del asunto es que aunque vivas rodeado de beautiful people, eso no te convierte en uno de ellos. Corres el riesgo de creerte uno de ellos, de hecho a veces me pasa y me siento taaan bien pensando que yo formo parte de ese grupo de gente que simplemente vive, simplemente vive. Es genial sentirse beautiful aunque solo sea por un tiempo, así que como dice mi amiga Luisa, vamos a disfrutar el momento que ya vendrá Paco con las rebajas.
Viva la beautiful people!

2 comentarios:

  1. Muy buen post. A ver si sigues escribiendo cosas así, que me encanta leerte. De este, me quedo con una cosa; lo de que el "avance de la sociedad como tal quizás esté más en un volver atrás, en recordar cómo se vivía antes y copiar, copiar, copiar". Sencillamente, pienso que me gustaría volver a los años 60/70 y ver cómo vivían nuestros padres y nuestros abuelos. Seguro que se lo pasaban 'pipa'.

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  2. Gracias Juanfran, me encanta que te encante :)

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