lunes, 8 de agosto de 2011

Köln




La primera vez que oí el nombre de esta ciudad fue en 1986, cuando el Real Madrid se enfrentó al equipo de esta ciudad en la final de la copa de la UEFA. Ya en ese momento, el nombre me sugería misterio, oscuridad, algo antiguo.
La historia de la ciudad nos habla de los romanos ya que debido al paso del Rin, se convirtió en frontera natural del Imperio Romano; del imperio carolingio porque Carlomagno situó el epicentro de su imperio en Aquisgrán que está solo a media hora de Colonia lo cual impregna a todas las iglesias de la ciudad de arte carolingio; del esplendor del gótico por su imponente y altísima catedral que nos habla de la Edad Media, pero también de los bombardeos aliados durante la segunda guerra mundial.
La ciudad sin embargo, es conocida en Alemania como una ciudad alegre y divertida, entre otras cosas porque es la ciudad del carnaval, algo de lo que sus habitantes se sienten muy orgullosos, pero también porque es la ciudad de los gays y lesbianas lo que confiere a esta urbe un carácter distendido y relajado que se agradece bastante dentro de este país donde a veces todo parece demasiado rígido.
No es, sin embargo, capital del estado de Renania-Westfalia, siendo Düsseldorf la capital. Esto a los colonienses les duele bastante, al fin y al cabo Düsseldorf adolece del glorioso pasado histórico de Colonia. Además tampoco fue capital de la RFA siendo en su lugar Bonn, tan solo a 20 quilómetros de Colonia. Quizás en esto tuvo que ver el hecho de que el primer presidente de la RFA fuera Adenauer, nativo de Bonn.
Son quizás estos varapalos del destino los que han convertido a Colonia en una ciudad al margen de los cánones establecidos, a medio camino entre Francia y Alemania.
Tiene ese aire de ciudad centroeuropea con tranvías atravesando las calles y bicicletas por doquier. Tiene parques donde no cabe ni un solo árbol más. Tiene el agua por castigo, en sus lagos y en su imponente río, el Rin, donde siempre hay barcos que ofrecen paseo y cena a módicos precios.
En Colonia la cerveza tiene nombre propio, como en cada región de este país. Allí la cerveza se llama kolsch, y está omnipresente en todos los bares y restaurantes de la ciudad. Es la cerveza que te ponen cuando pides una cerveza. A mí me gusta porque es muy suave, de hecho me recuerda a la Estrella de Levante, sin embargo todavía no he conseguido tomarme una cerveza fría en todo el tiempo que vivo en Alemania. También tienen su propio dialecto, el kolsch, aunque está en desuso, de hecho yo solo pude oir hablar en kolsch durante una misa que celebraron en pleno carnaval.
Las misas católicas en Alemania son capítulo aparte. Son muy solemnes y en todas las iglesias hay un órgano que se toca en cada eucaristía. Tuvimos la suerte de poder asistir a la misa de gallo en la catedral de Colonia y todavía, cada vez que me acuerdo me emociono. Creo que del año que pasé allí, fue el momento que recordaré siempre con especial cariño. Fue como viajar a la Edad Media. La catedral estaba llena de velones que apenas iluminaban las naves y cuya luz solo dejaba ver algunos rasgos de las esculturas que decoran el interior del templo. Fuera estaba nevando, y dentro hacía tanto frío que estuvimos tentados de irnos a casa. Decidimos quedarnos un poco más para ver en qué terminaba todo aquello. Empezamos a oler a incienso, lo cual nos hizo pensar que la ceremonia estaba a punto de empezar y decidimos esperar, a pesar del riesgo de resfriados. Miramos a la nave central y vimos al obispo acompañado de varios sacerdotes y monaguillos que se dirigían hacia el presbiterio. En ese momento comenzó a tocar el órgano una pieza que nosotros conocíamos bien, no en vano Bach es mi compositor favorito. Era la cantata 140, también conocida como "Wachet auf, Ruft uns Die Stimme". Mi chico y yo no estábamos juntos, había tanta gente allí dentro y era tan difícil moverse que cada uno decidimos quedarnos donde encontráramos un hueco. Al comenzar a sonar esta pieza nos buscamos con la mirada y sonreímos. No hizo falta mediar palabra, ambos sabíamos que ese momento se convertiría en uno de los momentos más especiales de nuestras vidas.

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