miércoles, 17 de agosto de 2011
Arte?
En la Italia del Renacimiento estaba claro el concepto de arte. Tratando de recuperar el ideal de belleza clásico, se sobrepusieron a los siglos de arte conceptual gótico para dotar a sus representaciones plásticas de expresión y hasta de alma diría yo. Se trataba más bien de un equilibrio entre la forma y el contenido que dio lugar a pinturas cuyos protagonistas no parecían formar parte de aquella sociedad de los siglos XV y XVI, sino más bien parecían dioses caídos del cielo distraídos entre tareas domésticas o intelectuales.
En el Barroco sin embargo, se rompe este equilibrio, estando la forma al servicio del contenido y adquiriendo tanto las esculturas como los personajes de los cuadros posturas imposibles y gestos desgarrados que hacían sufrir a los mismos espectadores que disfrutaban de estas pinturas o esculturas en vivo. Los personajes no tenían nada de dioses sino más bien de villanos, como ejemplo valga algún cuadro de mi querido Caravaggio.
Tanto en el neoclasicismo, como en el romanticismo seguía estando claro qué era arte, mucho más cuando en el siglo XIX aparecen las primeras academias que no solo sugieren el concepto, sino que lo imponen, dando como resultado una reacción en contra por parte de los impresionistas tomando forma en el Salón de los Rechazados de París. Surge así una nueva forma de mirar al mundo desde la pintura, una pintura que busca la espontáneidad y que no se para en los detalles sino en las formas que van configurándose a través del color.
Se puede considerar este momento como el inicio del arte contemporáneo encarnado en la independencia de un artista que no está dispuesto a pintar según los cánones establecidos sino que quiere dar rienda suelta a su creatividad. Es un artista que no busca representar el poder, o la espiritualidad, sino más bien mostrar el mundo tal y como él lo ve. Durante los primeros años del siglo XX reinó este espíritu vanguardista que tanto bien hizo al arte, sin embargo este anti academicismo nos trajo también a Marcel Duchamp, al dadaísmo, al pop art, y expresiones tan conocidas como "el arte ha muerto".
Duchamp tuvo su gracia por lo innovador del concepto pero yo me pregunto ¿a dónde nos ha llevado este espíritu individualista?
¿Quién puede decir hoy en día lo que es arte y lo que no lo es?¿Quién puede distinguir entre una obra maestra y un bodegón de tres al cuarto?
Muy fácil, la respuesta está en la industria del arte: galeristas, marchantes, connoisseurs, críticos. Son esta gente y sus amigos influyentes los responsables últimos de que un artista cate las mieles del éxito o se quede haciéndole compañía al Can Cervero. No diré que esto no pasaba antes, ya Miguel Ángel y su buena amistad con la familia Medicis dan buena fé de la importancia de tener amigos hasta en el infierno. Pero ahora quizás estas "relaciones" son mucho más perversas de lo que fueron nunca.
Mientras tanto, este verano se ha presentado una exposición del, a mi gusto, mejor pintor español de la segunda mitad del siglo XX, Antonio López. Un hombre que vive al margen de las corrientes de moda y de los ritmos frenéticos que impone la sociedad de consumo y que presenta obras netamente clásicas en su contenido (más que en su forma), no en vano mira a Velázquez como el gran inspirador de sus lienzos.
Os aconsejo un recorrido por sus creaciones para que quedéis totalmente prendados de la forma de pintar de este artista manchego que me hace recordar que el arte a mi entender, debe agradar a los sentidos, o agitar el espíritu, pero nunca te puede dejar indiferente o con cara de bobo pensando "¿qué querrá decir el artista con esta obra?", que es, por cierto, como nos quedamos la mayoría de personas que no pertenecemos a ese exclusivo mundo del arte. El arte debe ser comprensible para todos, o al menos para la mayoría porque al fin y al cabo crear es transmitir, comunicarse y un lenguaje solamente sigue vivo si se usa y si se entiende, quizás ahora más que nunca se podría decir eso de "el arte ha muerto, viva el arte!"
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