viernes, 19 de agosto de 2011

Antipapas, lolailos y demás jungla




Con los ecos resonantes aún del tanganazo protagonizado por culés y madridistas allá por tierras catalanas, llega Benedicto XVI para congregar a miles de jóvenes unidos por su fe en Cristo. El mensaje que trae consigo es de paz y compromiso con los valores del cristiano. Él no viene a hablar de economía, ni de política, ni de fútbol. Viene a decirle, a quien quiera oírlo, que esta vida merece la pena vivirla junto a Cristo. Viene para decir que lo único que no podemos perder es la fé. No viene para hablar de nuestra crisis económica, más bien viene para hablar de que la única y auténtica crisis es la del alma porque una vez perdida ésta, habremos perdido todo.
El papa es el líder espiritual de más de mil millones de católicos repartidos por los cinco continentes quienes, con sus peculiaridades territoriales y culturales, se unen bajo un mismo mensaje, el de seguir a Cristo.
Y ¿qué significa "seguir a Cristo"? Lo que dijo Jesús está escrito en los Evangelios a través de las parábolas, o las bienaventuranzas, pero sintetizando me quedo con una idea: "amaos los unos a los otros como yo os he amado".
Bueno, pues al hombre que viene a nuestro país para hablar de ésto, le salen una panda de antipapas, lolailos y demás jungla, para protestar por su visita, lo cual no es nada nuevo, Jesucristo no dejó indiferente a nadie. Sus palabras y sus actos convulsionaron también a la sociedad israelí hace ya más de 2000 años.
En primer lugar, la JMJ está fundamentalmente financiada por los jóvenes asistentes, teniendo que abonar aquellos que quieran ser voluntarios, una cantidad (35 euros aprox.) para gastos de organización. En segundo lugar los gastos de seguridad que pueda ocasionar la visita del Santo Padre son los correspondientes a un jefe de estado, que es lo que Benedicto XVI es. En tercer lugar, a Madrid le viene de maravilla la visita de miles de peregrinos que necesitan comer, dormir, que usarán el metro, que comprarán suvenirs. Y en cuarto lugar y más importante, todos somos conscientes de la falta de valores reinante en la vieja Europa, de hecho este mismo año, los líderes de las dos potencias económicas europeas, Sarkozy y Merkel, han declarado la necesidad de una vuelta a los valores cristianos.
Soy respetuosa con todas las creencias o no creencias y no me jacto de ello porque me parece algo básico. La fe en un credo determinado muchas veces no depende de ti, sino de tus circunstancias o de las de tu familia. Incluso los que se declaran ateos tienen sus razones para ello y merecen todo mi respeto. También hay católicos de corazón que no siguen a la Iglesia, quizás sean estos a los que más entiendo, a la Iglesia a veces es difícil seguirla. Pero aquí no estamos hablando de esto. Hablamos de un hombre vestido de blanco que viene a dar un mensaje de vida solamente a quien lo quiera oir, no es obligatorio ir a escucharlo, ni poner la tele para ver los actos que se celebran. Esto es voluntario señores.
Entonces, ¿a qué viene esta hostilidad contra el Papa? Personalmente me parece una falta de respeto a su persona y a los miles de personas que se sienten identificadas con su mensaje. Cuando han venido a España genocidas como Gadafi o impresentables como Hugo Chaves, no he visto movilizaciones de este tipo. Cuando hemos gastado millones en aeropuertos que no se usan o en candidaturas olímpicas que no nos han llevado a nada, tampoco he visto a los jóvenes movilizarse contra estos gastos.
Si pedimos libertad de culto y libertad de pensamiento debemos ser consecuentes con lo que pedimos.
Para exigir libertad, primero hay que darla.

1 comentario:

  1. Esta es mi amiga, respetuosa con los demás pero valiente a la hora de defender sus valores, así que estoy contigo ahora y siempre.

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