viernes, 23 de septiembre de 2011
Ich war hier vor!!
Parece rarita la frase no?? Uno cuando viene a Alemania se aprende el "danke", el "bitte", el "guten Morgen".... Pues muy mal. Lo primero que hay que aprenderse aquí es el "ich war hier vor"
Cuando llegué a Colonia no tenía ni idea de alemán. En España nos creemos que por aquí todo el mundo domina el inglés y por desgracia para mí, eso no es así. Claro, si vas al médico o al colegio no hay problema, suelen hablar bastante bien inglés, pero amigo, si vas a comprar el pan, al súper o a la gasolinera la gente lógicamente habla alemán.
Aquí viene el problema: ¿qué pasa si te encuentras haciendo cola para pagar con tu cara de tonto que no se entera de nada, y se te cuela alguien? Seguramente el color de tu cara cambia del rosado angelical al rojo vermellón porque por mucho que quieras decirle a la ancianita, no hay manera de explicarle que tú estabas ahí antes, a no ser que sepas alemán. Tampoco puedes discutir con nadie básicamente porque discutir en alemán es un grado que solamente se alcanza después de mucho tiempo y muchas situaciones que sacan de ti el monstruo que llevas dentro. Cuando llegas a un país extranjero lo primero que intentas es ser educado, en primer lugar porque quieres caer bien y que te respeten, pero en segundo porque te sientes como pez fuera del agua y te interesa tener siempre una mano amiga, un aliado que se apiade de ti ante una circunstancia difícil.
Cuando se cuelan delante de tus narices vienen a tu mente miles de expresiones e improperios que soltarías sin pensar pero evidentemente, estos vienen en español, así que lo único que puedes hacer es, conforme vienen, retenerlos en tu interior e intentar traducirlos al alemán, cosa imposible si acabas de llegar, ya que éste es un idioma que solo después de muchos años puedes alcanzar a dominar. Así que date por "colado", cállate y respeta el nuevo turno porque por mucho que hagas, te toca comerte a la ancianita con cara de ángel que muy deportivamente, eso sí, se te acaba de colar.
Cuando empecé con mis clases de alemán, hace ya dos años, y tras varias experiencias que me hicieron necesitar un dominio más amplio de esta lengua, le pregunté a mi profesora cómo se decía en alemán "yo estaba aquí antes". Después de explicarle los motivos de mi interés por tal inusual frase, ella me contó que probablemente se me colaban porque yo soy bajita y no me ven. Yo pensé que aunque soy bajita, no soy transparente y que esta justificación no tenía ningún sentido, pero como acababa de llegar aquí le quise dar alguna oportunidad más a la jungla con la que me reúno en el súper a diario. Me he vestido de rojo, de negro, de azul. Me he puesto una bufanda de colorines y tacones que al andar advierten de mi presencia a cualquiera que pase por mi lado, pero nada. Ellos me ven, claro que me ven. Ni bajita ni transparente. Soy de carne y hueso y ellos me ven. Lo que pasa es que, aunque parezca difícil de creer, los alemanes se cuelan, y además cuando descubres sus intenciones te ponen cara de no enterarse de lo que está pasando.
Lo que más rabia me da es que encima intentan explicarte que son ellos los que han llegado antes que tú. Claro, no saben que yo ya estoy un poco obsesionada con el tema y que cuando entro a la tienda lo primero que hago es un rastreo para saber cuánta gente está esperando y detrás de quién voy yo. Vamos, que a mí es imposible colármela porque me he convertido en una ranger de las colas y las esperas.
Una vez le dije a mi hija que me dijera qué podía decir ante tan desagradable circunstancia. Ella, que domina el alemán, me dijo un montón de frases que yo me aprendí de memoria. No tuve que esperar mucho para usarlas, esa misma semana tuve la oportunidad de hacerlo ante las malas intenciones de una señora, otra vez en la cola del súper. Cuando se me coló, porque llegó a ponerse delante mía sin el menor disimulo, solté por mi boca toda la lección de alemán que mi hija me enseñó. Además lo hice en voz alta, para que todo el mundo me oyera y a esta señora le diera vergüenza. Añadí alguna frase de mi cosecha que aún hoy me cuesta entender cómo pude fabricar yo sola. Supongo que el instinto de supervivencia no tiene barreras idiomáticas y hace que, aún sin dominar una lengua, seas capaz de defender tu espacio, en este caso, tu turno. No creáis que la señora me pidió disculpas, o mostró arrepentimiento. Me miró con cara de no enterarse de nada, y sin abrir la boca retrocedió al lugar que le correspondía. Yo me quedé satisfecha por primera vez después de tantos atentados contra mi corporeidad. Mientras pagaba pensaba una y otra vez en todo lo que le había dicho a la señora y lo bien que me sentía.
Me he convertido en un animal de supermercado, siempre al acecho de los amigos del puesto ajeno, defendiendo siempre mi turno, a costa de mi propia vida si fuera necesario. Reconozco que quizás a veces exagero, que me he vuelto una desconfiada, pero aunque las heridas cicatrizan, dejan marca y es ésta la que me recuerda siempre que uno tiene que luchar por su lugar en el mundo, o por su lugar en la cola. Así que no me cansaré de decir "ich war hier vor!" "ich war hier vor"!
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Deliciosa manera de comenzar el día leyendo esta delicatessen de alguien que debiera pensar en un libro de ensayo o de ficción por su facilidad para comunicar sus vivencias,en este caso, amenas y divertidas y una especie de guía para sobrevivir en un país extranjero.
ResponderEliminarLa "bajita" para la talla germánica tiene una altura intelectual equiparable a su compatriota Gasol y le falta ambición y sobra talento para acometer proyectos de mayor envergadura.
Nunca regalo cumplidos.
Gracias Lobezno, tú también escribes muy bien Vaya historia la tuya!
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