lunes, 29 de agosto de 2011

Tópicos típicos



Ahí van algunos:

1- Los españoles no somos formales.
Esto implica que no solemos ser puntuales o que cuando decimos que vamos a hacer algo, a lo mejor no lo hacemos y nos han de entender porque somos españoles.
2- Los españoles improvisamos
Esto significa que un viernes cualquiera se nos puede ocurrir irnos de viaje a Copenague y disfrutar de un viaje sorpresa. Pero también puede significar que cuando llega nuestro retiro no contamos con ese dinerillo extra para disfrutar de una vejez cómoda. También significa que nos encanta que un día cualquiera aparezcan unos amigos en la puerta de casa para hacernos una visita sorpresa.
3- Los españoles somos católicos
Osea, que los domingos las iglesias están llenas de fieles, que el mes de mayo se lo encomendamos a la Virgen María y que cualquier fatalidad que suceda en nuestras vidas es por designio divino.
4- Los españoles dormimos la siesta
A eso de las 3 ó 4 de la tarde toda España duerme y nadie trabaja porque dormir la siesta es algo que llevamos grabado en nuestro ADN.
5- El hombre español es el típico macho.
Así que el macho ibérico se siente capaz de ligarse a cualquier chavala sólo porque lo lleva en sus venas. Siente que maneja la situación y siempre improvisa una solución airosa ante la indecisión o negativa femenina. Da igual que sea feo, que tenga pelos por todas partes, que sea bajito. Da igual que no haya leído un libro en su vida. Todo esto es indiferente porque el solo hecho de ser macho dará con la solución a sus problemas amorosos.
6- Los españoles siempre están de fiesta
Nos encanta festejar lo que sea, aunque acabemos de salir del trabajo y estemos hechos polvo, no diremos que no a esa última copichuela en el bar de la esquina un martes cualquiera.
7- Los españoles somos fieles a la dieta mediterránea
En todos los hogares españoles se come sano a diario. Todos los días un potaje, con ensalada de primero. Mucha fruta. Poca grasa.
8- En España, siempre brilla el sol
Da igual la época del año en que quieras viajar a España. Da igual también la provincia en la que planees tu viaje. Los 20º de media no te los quita nadie.
9- En España no se esquía.
Es una pena pero no, en España no esquiamos. Solo tenemos sol y playa.
10- La Inquisición española cometió auténticas barbaridades.
Fue una maldición para Europa. Matamos a diestro y siniestro por nuestra histórica vinculación con la Iglesia de Roma. Además, fuimos los únicos que hicimos esto.

Por partes:
La puntualidad es un must en mi vida. De hecho, me toca esperar siempre a familia y amigos, entre otras cosas porque no me gusta improvisar, prefiero planear con antelación todo lo que hago. Planear un poco te permite controlar la situación y no dejar en manos de la Divinidad la resolución del problema, aunque yo sí soy católica e intento ir a misa con asiduidad. A veces los domingos preferiría dormir una larga siesta y no ir a misa, pero no tengo por costumbre meterme en la cama después de comer.
Con respecto al macho ibérico solo puedo decir que nunca he buscado en mi vida un latin lover que me haga estremecer sino un compañero con quien hablar y compartir vivencias, aunque en mi caso, debo decir que se dan ambas circunstancias :)
Al salir de trabajar la ruta de vuelta a casa siempre era la misma: supermercado y recoger a los niños. Al llegar a casa recoger el desayuno, poner unas lavadoras y preparar la cena. Sorry!, sin tiempo para la copichuela final.
Lo de la dieta en mi caso se ajusta a la realidad bastante pero no se puede tomar como norma para todos los españoles, de hecho la tasa de obesidad en chavales va en aumento así que no me imagino a las pobres madres españolas compaginando la elaboración del cocido o la paella con los horarios laborales que rigen en España.
En el Levante español solemos tener buen tiempo pero que se lo pregunten a un asturiano, o a un vasco. Que le pregunten también a uno de Teruel o de Valladolid, qué tal se pasa el invierno por esas tierras. O que le pregunten a los empleados de las estaciones de esquí de Navacerrada o Sierra Nevada qué pasa cuando caen tres copos de nieve y hay puente..., pues que no hay quien pille un telesilla vacío ¿no?
Y luego está lo de la Inquisición. El hecho verificable de que la inquisición protestante alemana fuese la que más muertes causó durante las persecuciones religiosas europeas no es suficiente para desterrar de una vez por todas el mito de la Inquisición española. Cuando alguna vez comento esto me miran con cara de "pobrecilla, ¿qué va a decir?". En este hecho se aprecian claramente las consecuencias de que la Historia la escriban los vencedores. España lleva siglos de decadencia mientras otras potencias se han encargado obsesivamente de ocupar nuestro lugar, léase Francia, y de decirle al mundo quienes son los españoles. No digo que en esto no tengamos culpa nosotros, la tenemos y mucha.
No hay nada como vivir en el extranjero y demostrar una y otra vez que no encajas en el tópico típico. Es como volver a escribir la Historia/historia a pequeña escala. Es una responsabilidad inmensa pero que acepto de buen grado porque aunque mi historia no pasará a los libros, los que me conocen siempre podrán decir que conocieron a una española que no encajaba en los típicos tópicos ibéricos.

Olé!

PD: el tópico de los toros, el flamenco y la paella lo dejo para otro post.

sábado, 27 de agosto de 2011

Peaje sorpresa




Allá por el mes de abril estábamos un viernes por la tarde en nuestro saloncito pensando en qué íbamos a emplear nuestro tiempo durante el fin de semana.
De repente mi chico preguntó si nos apetecía ir a Copenague. En principio no sonaba mal pero planear un fin de semana de hotel y diversión con 8 horas de antelación es un poco aventurado teniendo en cuenta que estamos rodeados de germanos que planean hasta las veces que deben estornudar.
Tras un par de horas de incertidumbre tuvimos la confirmación del hotel, el resto lo dejaríamos a la aventura, como siempre. Así que una tarde que se preveía de salón y peli, se tornó en una carrera por llenar la maleta y preparar el coche.
En principio se tardan cinco horas desde Hamburgo a Copenague así que planeábamos llegar a la capital danesa después de comer.
Cuando llevábamos la mitad del trayecto recorrido llegamos a una parada de peaje. Nos sorprendió la cantidad de coches que aguardaban para pagar el trayecto, no sólo eso, sino que había muchos coches también esperando más allá de las cabinas de pago. Esperamos hasta que llegó nuestro turno. El cobrador nos atendió muy amablemente y nos preguntó si queríamos billete solo de ida o de ida y vuelta. A mí me pareció un poco aventurado comprar el de vuelta teniendo en cuenta que siempre suele haber un trayecto sin peaje que aunque suponga conducir una horita más, no te toca rascarte el bolsillo.
De ida, dijimos nosotros. Muy bien, dijo señor cobrador, son 85 euros.
Quéééééééééééééé?????
85 euros??????????????
Pensé que se habría equivocado. Quizás el señor pensaba que lo que queríamos era ir a Finlandia, o a Suecia a través de un puente. Le dije a mi chico que le aclarara que donde queríamos ir era a Dinamarca, DI NA MAR CA!
Ja, ja (sí, sí, en alemán) dijo el señor, por aquí se va a Copenague, en Dinamarca.
Entonces nos dimos cuenta de que en las cinco horas de trayecto en coche se incluía una hora en coche pero dentro de un barco.
De momento comprendimos todo el alboroto de coches más allá de los peajes. La gente esperaba la llegada del barco para poder embarcar y cruzar hasta tierras danesas. También comprendimos por qué el señor nos preguntó si queríamos el billete de ida y vuelta, ya que la opción barata imponía unas cuantas horas más en coche, así que aunque el precio del billete era alto, seguía siendo la mejor opción. Por supuesto compramos el billete de ida y vuelta y pagamos los 170 euros de rigor.
Cuando llegó el barco se abrieron una enormes compuertas por las que íbamos entrando todos los coches de manera muy ordenada. Ya dentro del barco la gente parecía saber muy bien qué hacer: motores parados, y todos a cubierta.
Yo no tenía intención de bajar del coche porque en mi "paletez" pensé que se trataría de un trayecto de 15 minutos, pero al ver a todo el mundo huir en desbandada decidimos aplicar la máxima que dice "donde fueres haz lo que vieres". Así que nos bajamos y seguimos al personal que ascendía por unas escaleras a los niveles superiores de la embarcación.
Arriba había una pequeña ciudad de compras con tiendas donde comprar souvenirs, y restaurantes para tomar algo. Como no sabíamos el tiempo que estaríamos embarcados no nos atrevíamos a sentarnos a comer, además sentíamos curiosidad por subir a cubierta.
La experiencia fue fantástica. Recorrimos toda la cubierta ya que aunque hacía viento, el sol permitía disfrutar de la experiencia y hasta imaginar que surcábamos el mar Mediterráneo. Eso de subir en barco siempre me ha parecido excitante, quizás por la sensación de libertad que proporciona mirar al horizonte y no ver muros ni parapetos, quizás por el viento golpeando mi cara y aportando sensación de velocidad.

El viaje a Copenague lo recordaremos por muchas anécdotas y sitios que merece la pena visitar: el parque de atracciones Tívoli y lo mala que me puse tras bajar de una atracción, la escultura de la Sirenita y lo que nos costó hacer la foto perfecta, el pintoresco centro urbano y la amabilidad de sus gentes, pero sin lugar a dudas, en nuestra memoria quedará para siempre la experiencia en el barco. De todo, fue ésto lo único que no planeamos, de hecho fue una auténtica sorpresa, y sin embargo la disfrutamos muchísimo.
Es importante anticipar acontecimientos, planear eventos y fines de semana, pero pienso que siempre hay que dejar margen a la improvisación porque a veces ésta te trae las mejores experiencias. Estar abierto a los cambios de última hora y dejarse llevar siempre es una buena actitud ante la vida.
Be water my friend!

viernes, 19 de agosto de 2011

Antipapas, lolailos y demás jungla




Con los ecos resonantes aún del tanganazo protagonizado por culés y madridistas allá por tierras catalanas, llega Benedicto XVI para congregar a miles de jóvenes unidos por su fe en Cristo. El mensaje que trae consigo es de paz y compromiso con los valores del cristiano. Él no viene a hablar de economía, ni de política, ni de fútbol. Viene a decirle, a quien quiera oírlo, que esta vida merece la pena vivirla junto a Cristo. Viene para decir que lo único que no podemos perder es la fé. No viene para hablar de nuestra crisis económica, más bien viene para hablar de que la única y auténtica crisis es la del alma porque una vez perdida ésta, habremos perdido todo.
El papa es el líder espiritual de más de mil millones de católicos repartidos por los cinco continentes quienes, con sus peculiaridades territoriales y culturales, se unen bajo un mismo mensaje, el de seguir a Cristo.
Y ¿qué significa "seguir a Cristo"? Lo que dijo Jesús está escrito en los Evangelios a través de las parábolas, o las bienaventuranzas, pero sintetizando me quedo con una idea: "amaos los unos a los otros como yo os he amado".
Bueno, pues al hombre que viene a nuestro país para hablar de ésto, le salen una panda de antipapas, lolailos y demás jungla, para protestar por su visita, lo cual no es nada nuevo, Jesucristo no dejó indiferente a nadie. Sus palabras y sus actos convulsionaron también a la sociedad israelí hace ya más de 2000 años.
En primer lugar, la JMJ está fundamentalmente financiada por los jóvenes asistentes, teniendo que abonar aquellos que quieran ser voluntarios, una cantidad (35 euros aprox.) para gastos de organización. En segundo lugar los gastos de seguridad que pueda ocasionar la visita del Santo Padre son los correspondientes a un jefe de estado, que es lo que Benedicto XVI es. En tercer lugar, a Madrid le viene de maravilla la visita de miles de peregrinos que necesitan comer, dormir, que usarán el metro, que comprarán suvenirs. Y en cuarto lugar y más importante, todos somos conscientes de la falta de valores reinante en la vieja Europa, de hecho este mismo año, los líderes de las dos potencias económicas europeas, Sarkozy y Merkel, han declarado la necesidad de una vuelta a los valores cristianos.
Soy respetuosa con todas las creencias o no creencias y no me jacto de ello porque me parece algo básico. La fe en un credo determinado muchas veces no depende de ti, sino de tus circunstancias o de las de tu familia. Incluso los que se declaran ateos tienen sus razones para ello y merecen todo mi respeto. También hay católicos de corazón que no siguen a la Iglesia, quizás sean estos a los que más entiendo, a la Iglesia a veces es difícil seguirla. Pero aquí no estamos hablando de esto. Hablamos de un hombre vestido de blanco que viene a dar un mensaje de vida solamente a quien lo quiera oir, no es obligatorio ir a escucharlo, ni poner la tele para ver los actos que se celebran. Esto es voluntario señores.
Entonces, ¿a qué viene esta hostilidad contra el Papa? Personalmente me parece una falta de respeto a su persona y a los miles de personas que se sienten identificadas con su mensaje. Cuando han venido a España genocidas como Gadafi o impresentables como Hugo Chaves, no he visto movilizaciones de este tipo. Cuando hemos gastado millones en aeropuertos que no se usan o en candidaturas olímpicas que no nos han llevado a nada, tampoco he visto a los jóvenes movilizarse contra estos gastos.
Si pedimos libertad de culto y libertad de pensamiento debemos ser consecuentes con lo que pedimos.
Para exigir libertad, primero hay que darla.

miércoles, 17 de agosto de 2011

UFOlógicamente




UFO: Unidentifyied Fliying Object, osea, objeto volador no identificado
Lógica: según wikipedia, es una ciencia formal y una rama de la filosofía que estudia los principios de la demostración e inferencia válida.
Nadie en su sano juicio se atreverá a afirmar lógicamente que esas extrañas luces que a veces se ven en los cielos son de procedencia extraterrestre y que además, se trata de naves con marcianitos dentro que se dedican a venir a visitarnos de vez en cuando con la única intención de ser vistos. No existe evidencia científica, al menos que se sepa oficialmente, sobre la vida extraterrestre inteligente.
Pero también la lógica nos hace pensar que en la inmensidad del universo cabe la posibilidad de que haya un planeta parecido al nuestro orbitando alrededor de una estrella como el Sol. Además, aplicando la lógica Teoría de la Evolución de Darwin, la aparición de la vida y su posterior evolución en distintas especies daría como resultado seres bastante parecidos a nosotros.
El problema es que en el caso de que se tratara de naves espaciales, estaríamos hablando de una civilización capaz de construir una nave que pueda viajar a la velocidad de la luz, lo cual haría posible recorrer la inmensa distancia que separa su planeta del nuestro aunque otra posibilidad sería que esta civilización conociera los secretos de la teletransportación. Esto les situaría en una posición privilegiada y amenazante para el ser humano y quizás por eso no me parecen descabelladas las opiniones vertidas por el astrofísico Stephen Hawking sobre un eventual encuentro con alienígenas recomendando el no contacto, ya que si se diera esta circunstancia probablemente se trataría de alienígenas en estado nómada y por tanto, en busca de nuevos planetas que colonizar. Aunque parezca mentira, esto dijo el famoso científico en abril del año pasado afirmando además que para él es perfectamente racional (y lógico, añado yo) asumir que hay vida fuera de la Tierra. También el físico teórico de la Universidad de Nueva York, conocido divulgador de la ciencia, más concretamente, por ser uno de los postuladores de la teoría de cuerdas, Michio Kaku, afirma que debemos tener la mente abierta ante la posibilidad de vida extraterrestre. Por su profesión de científicos, ambos habrán aplicado la lógica para emitir semejantes afirmaciones, así que más que le pese a muchos, ya no parece tan ilógica la posibilidad de que alguna de las extrañas luces que surcan nuestros cielos no sean aviones, o planetas cuya posición hace que sean más visibles, sino que pudieran ser.... no sé ¿naves extraterrestres?
Ya lo sé, a mí también me suena raro pero ¿nunca habéis mirado al cielo en una noche de verano y os habéis preguntado si hay alguien más ahí fuera? En principio siempre me digo a mí misma que no, claro, mi mente racional no procesa fácilmente este tipo de datos, pero al mismo tiempo que me lo niego dejo una rendija abierta a esta posibilidad.
Ya sé que este post es un poco rayante, pero mirar al cielo y no preguntarse nada, es como leer un libro y no querer entender el argumento, o como comerse un trozo de chocolate y no saborearlo. El espacio y lo que a simple vista vemos de él, el cielo, es un campo abierto a la imaginación y a los sueños.
A mí me picó la curiosidad cuando vi la fotografía que encabeza este post, la conocida como "Blue Pale Dot", tomada por la nave Voyager 1 en 1990. Eso somos nosotros. Eso es el Planeta Tierra con todos nosotros dentro, casi 7000 millones de almas con sus guerras, sus crisis, sus terremotos, sus tsunamis, y todo lo demás. Cuando ves esta foto te das cuenta de lo insignificantes que somos y de las muchas tierras que podría haber desperdigadas en la inmensidad del Universo. Después de esta foto me parece muy arrogante afirmar que no hay nadie más por ahí, yo al menos prefiero dejar la pregunta abierta y esperar a ver qué pasa :)




Arte?



En la Italia del Renacimiento estaba claro el concepto de arte. Tratando de recuperar el ideal de belleza clásico, se sobrepusieron a los siglos de arte conceptual gótico para dotar a sus representaciones plásticas de expresión y hasta de alma diría yo. Se trataba más bien de un equilibrio entre la forma y el contenido que dio lugar a pinturas cuyos protagonistas no parecían formar parte de aquella sociedad de los siglos XV y XVI, sino más bien parecían dioses caídos del cielo distraídos entre tareas domésticas o intelectuales.
En el Barroco sin embargo, se rompe este equilibrio, estando la forma al servicio del contenido y adquiriendo tanto las esculturas como los personajes de los cuadros posturas imposibles y gestos desgarrados que hacían sufrir a los mismos espectadores que disfrutaban de estas pinturas o esculturas en vivo. Los personajes no tenían nada de dioses sino más bien de villanos, como ejemplo valga algún cuadro de mi querido Caravaggio.
Tanto en el neoclasicismo, como en el romanticismo seguía estando claro qué era arte, mucho más cuando en el siglo XIX aparecen las primeras academias que no solo sugieren el concepto, sino que lo imponen, dando como resultado una reacción en contra por parte de los impresionistas tomando forma en el Salón de los Rechazados de París. Surge así una nueva forma de mirar al mundo desde la pintura, una pintura que busca la espontáneidad y que no se para en los detalles sino en las formas que van configurándose a través del color.
Se puede considerar este momento como el inicio del arte contemporáneo encarnado en la independencia de un artista que no está dispuesto a pintar según los cánones establecidos sino que quiere dar rienda suelta a su creatividad. Es un artista que no busca representar el poder, o la espiritualidad, sino más bien mostrar el mundo tal y como él lo ve. Durante los primeros años del siglo XX reinó este espíritu vanguardista que tanto bien hizo al arte, sin embargo este anti academicismo nos trajo también a Marcel Duchamp, al dadaísmo, al pop art, y expresiones tan conocidas como "el arte ha muerto".
Duchamp tuvo su gracia por lo innovador del concepto pero yo me pregunto ¿a dónde nos ha llevado este espíritu individualista?
¿Quién puede decir hoy en día lo que es arte y lo que no lo es?¿Quién puede distinguir entre una obra maestra y un bodegón de tres al cuarto?
Muy fácil, la respuesta está en la industria del arte: galeristas, marchantes, connoisseurs, críticos. Son esta gente y sus amigos influyentes los responsables últimos de que un artista cate las mieles del éxito o se quede haciéndole compañía al Can Cervero. No diré que esto no pasaba antes, ya Miguel Ángel y su buena amistad con la familia Medicis dan buena fé de la importancia de tener amigos hasta en el infierno. Pero ahora quizás estas "relaciones" son mucho más perversas de lo que fueron nunca.
Mientras tanto, este verano se ha presentado una exposición del, a mi gusto, mejor pintor español de la segunda mitad del siglo XX, Antonio López. Un hombre que vive al margen de las corrientes de moda y de los ritmos frenéticos que impone la sociedad de consumo y que presenta obras netamente clásicas en su contenido (más que en su forma), no en vano mira a Velázquez como el gran inspirador de sus lienzos.
Os aconsejo un recorrido por sus creaciones para que quedéis totalmente prendados de la forma de pintar de este artista manchego que me hace recordar que el arte a mi entender, debe agradar a los sentidos, o agitar el espíritu, pero nunca te puede dejar indiferente o con cara de bobo pensando "¿qué querrá decir el artista con esta obra?", que es, por cierto, como nos quedamos la mayoría de personas que no pertenecemos a ese exclusivo mundo del arte. El arte debe ser comprensible para todos, o al menos para la mayoría porque al fin y al cabo crear es transmitir, comunicarse y un lenguaje solamente sigue vivo si se usa y si se entiende, quizás ahora más que nunca se podría decir eso de "el arte ha muerto, viva el arte!"

domingo, 14 de agosto de 2011

Sushi auf Deutsch



Érase una vez, una oscura noche de octubre, en una ciudad al norte de Alemania. Una familia, padre, madre y dos encantadores retoños, en un coche blanco en busca de un restaurante para cenar. El estómago de todos pedía sushi así que se dedicaron a recorrer incansablemente las calles del barrio en el que vivían en busca del restaurante soñado. Tras más de media hora de giros a la izquierda y a la derecha la ilusión por encontrar el suculento bocado se esfumaba como lo hace el humo de un pitillo. Se hacía tarde y los padres sabían que a esas horas ya se hacía difícil encontrar un sitio para cenar, de sushi o de lo que fuera.
De repente, como salido de la nada pudieron distinguir entre la niebla un letrero luminoso donde se podía leer "Sushi hier" (sushi aquí).  El nombre sugería poca distinción pero sus papilas gustativas habían empezado a funcionar como lo hace la locomotora de un tren expreso así que era demasiado tarde para sugerir un nuevo intento. 
Los retoños, que para estas cosas no suelen tener un sexto sentido, estaban encantados con lo que se avecinaba: california maki roll, nigiri de atún, nigiri de salmón, sopa de miso. La madre sin embargo torcía el gesto como desconfiando del lugar.
Entraron al local y esperaron a ser atendidos por alguien que les indicara dónde sentarse. Les llamó la atención que en todo el restaurante no hubiera un alma más. Solo estaban ellos, un joven disfrazado de cocinero japonés detrás de un mostrador, y un señor con melena canosa, vaqueros de rockero y unas ojeras negras e hinchadas. 
El señor de la melena se acercó a ellos y de manera casi inaudible les indicó cual sería su mesa. Todos se sorprendieron pues nunca hubieran pensado que el señor de la melena estaba trabajando allí, más bien parecía un amigo del cocinero disfrazado de japonés. 
Se pusieron a mirar la carta. La verdad es que había de todo y el precio era bastante asequible así que empezaron elegir entre el suculento menú. El restaurante no era grande y el mostrador se situaba justo enfrente de donde la encantadora familia había sido acomododada. El señor de la melena estaba junto al cocinero disfrazado de japonés. Por eso la madre no comprendía cómo después de 20 minutos hojeando el menú, no se hubiera percatado de que los menús ya estaban cerrados, lo cual es señal inequívoca de que la decisión está tomada.  
Finalmente se dirigió a la única mesa de todo el restaurante que probablemente atendería en toda la noche, la de la encantadora familia. Era costumbre en esta familia que fuera la madre la portavoz familiar en los restaurantes,  así que fue ella la que tomó la palabra empezando por las bebidas. De repente oyó un rugido, pero no podía ser, no estaban en el bosque ni en la selva, así que siguió con el pedido. Se escuchó otro rugido pero la madre pensó que era más bien un mascullar entre dientes así que afinó el oído y levantó la vista para ver de dónde procedía semejante sonido. Su mirada se cruzó con la del señor de la melena al que de nuevo oyó decir algo entre dientes: uma, uma, uma! La madre no entendía nada, ¿era un apertitivo que les estaba recomendando? Miró a su esposo quien tampoco sabía muy bien a qué se refería el señor de la melena. Como siguió con el "uma, uma", el marido que entendía mejor este lenguaje supuso que lo que el señor quería decir era "numer", osea "número". Intuyeron que quizás el señor de la melena no entendía términos como coca-cola, o cerveza y que prefería que se limitaran a decir el número anexo que aparecía en cada entrada del menú. Así que la madre dijo:  dos 15, dos 13 para beber, y un número 30, dos número 22, y también dos número 45 para cenar. El señor de la melena parecía más tranquilo así que recogió los menús y se dirigió a donde estaba el cocinero disfrazado de japonés para darle la orden.
La madre miró al padre, el padre miró al hijo y la hija miró a la madre. Tuvieron que contener la risa porque aquello era de película de terror, más aún cuando todavía no sabían exactamente en qué consistirían estos platos. El que mejor supo mantener la compostura fue el padre quien miraba con gesto sancionador a la madre por reirse de aquella manera.
Media hora después llegaron sus "números". Tenían tanta hambre que les supo a gloria. No era nada especial pero sabía a sushi así que decidieron no hacer más comentarios.
El padre pidió la cuenta. Lo que la madre no entendía era cómo en un restaurante absolutamente vacío se pueden tardar 15 minutos en traer la cuenta, pero tampoco dijo nada porque este tipo de comentarios violentaban al padre.
De repente vieron al señor de la melena acercarse a ellos. Por fin!, pensó la madre. Pero, ¿qué trae en la bandeja? ¿Sería una hoja de reclamaciones por si algo no les había safisfecho?¿Sería un mapa de la zona para que pudieran llegar a casa sanos y salvos?¿Sería su partida de defunción lo cual demostraría, tal y como la madre suponía, que el señor de la melena era un vampiro que murió hacía 200 años y que lo que realmente quería era darles un mordisco en el cuello? Dejó en la mesa aquel inmenso papel que el padre se dispuso a desplegar. Dentro habían escritos el nombre da cada plato con su precio y un total. ¡Ah, esto era la factura! En ese momento se desató la tormenta de risas más impresionante que recordaban en años. No hubo manera de pararla por más que el padre se empeñara en mirarlos y torcer la cabeza pidiendo con los ojos que se contuvieran. Teniendo en cuenta que no había nadie más en el restaurante, las risas resultaban escandalosas. La madre miró al señor de la melena y lo descubrió mirándolos y riéndose también. ¡Pobrecillo!, pensó ella, pensará que nos reímos por las cervezas que nos hemos tomado.
Pagaron y se fueron. De camino a casa seguían riéndose, esta vez con menos entusiasmo ya que no hay risas como las que resultan inapropiadas, son como las risas en misa, que cada vez van a más y no hay manera de pararlas.
Se fueron a dormir con el estómago lleno de sushi y el alma encogida por si soñaban con el hombre de la melena o el cocinero disfrazado de japonés con el cuchillo en la mano.


Basado en hechos reales.

viernes, 12 de agosto de 2011

Instinto básico



Muy a menudo pienso que en esta sociedad nuestra llena de apariencias, de estereotipos a los que imitar y de normas que cumplir, hemos olvidado quienes verdaderamente somos.
Ahora que tengo que educar a un perro descubro a diario cuánto de instinto animal hay en nosotros y lo que es peor, como hemos ido ocultándolo, obviándolo en aras de la racionalidad.
Por supuesto somos seres racionales, unos más que otros la verdad, pero también tenemos instinto que no tiene nada que ver con rollos parapsicológicos, sino más bien con una cualidad del ser humano de la que nunca deberíamos habernos alejado tanto.
El perro, por ejemplo descubre a simple vista quién emite buenas vibraciones y quien las emite malas. Aunque parezca difícil nosotros también somos capaces de hacerlo, a veces al conocer a una persona sabemos inmediatamente si nos gusta o no y esto es instintivo. Es más, se sabe que algunos pueblos de la antigüedad, incluso hoy algunos pueblos nómadas de África, usan a los perros para elegir el próximo asentamiento. Hay incluso quién aconseja que se debe dejar al perro merodear por el dormitorio para saber cuál debe ser el emplazamiento correcto de la cama puesto que donde el perro elige tumbarse suele ser un lugar óptimo para el descanso.
El perro es un animal gregario al igual que el ser humano y busca siempre un líder al que seguir, de tal manera que si no lo encuentra será él quien ocupe ese lugar. Esto es algo que también los humanos hacemos de manera instintiva, dentro de una familia siempre hay un "macho alfa" que guía a todos los demás y cuando no lo hay todos lucharán por ser el líder y se producirá el caos. El "macho alfa" debe tener autoridad, en una jauría y en una familia porque ésto genera confianza en el resto del grupo de tal manera que todos saben cuál es su lugar exacto en la jerarquía familiar o canina.  En la última clase de adiestramiento nos explicaban que los perros no hacen nada con maldad, solamente actúan de forma agresiva por miedo o desconfianza, por eso es tan importante el adiestramiento y la existencia de un amo dominante en quien el perro confíe. La falta de educación y referentes morales son las responsables últimas de tantos desmanes de la sociedad, de nuevo los perros y su instinto nos siguen enseñando.
 El perro aprende jugando, siempre jugando. No le puedes enseñar ninguna orden si no es con un poco de juego y una recompensa deliciosa. Nosotros también aprendemos jugando y no seremos capaces de olvidarnos de una lección siempre que nos la enseñaran de forma divertida y amena. Eso sí, no debes acostumbrar al perro a que siempre haya recompensa, él debe aprender  que a veces obtendrá un suculento trocito de "salami para perros"pero desgraciadamente, otras veces no habrá golosina, así se acostumbrará a hacer lo que le ordenas y no llorar cuando no obtiene nada a cambio. Esto ocurre porque el perro confía en ti y no duda de tu orden y su responsabilidad de cumplirla. Es sin duda un buen comportamiento para aplicarlo en la educación de los hijos.
Los perros no distinguen de razas, el mío juega con todo tipo de perros. De hecho está enamorado de una perra enana, fea, de raza desnocida. ¿Qué ve en ella?, seguramente no ve lo mismo que veo yo porque él se guía por su instinto y no por su vista la cual en los perros es bastante deficiente. No piensa en su herencia, ni en su familia, ni en qué trabaja, ni en lo fea que es, simplemente se lo pasa bomba jugando con ella y corriendo como un loco por los verdes parques de Blankenese. Otra vez su instinto.
Pero si hay una cualidad que distingue a los perros es la archiconocida fidelidad. No creo que haga falta poner ejemplos de cómo de fiel puede llegar a ser un perro. Todos conocemos historias de esta fidelidad que a veces llevan a la muerte al propio perro. Sin embargo me parece más interesante señalar las faltas de fidelidad de algunos humanos: del esposo a la esposa y viceversa, de los hijos a los padres y viceversa, de los amigos, de los principios, de los ideales. A veces basta con que pase por nuestro lado un flautista de Hammelin para salir corriendo tras él dejando atrás familia, moral y todo por lo que habríamos jurado sobre la mismísima Biblia.
¡Cuánto podríamos aprender de este instinto que hace que los perros sean un animal especial! Un animal que duerme cuando está cansado, que come cuando tiene hambre, que siempre está dispuesto a correr cuando le tiras la pelota, que es el primero que te saluda cuando entras por la puerta, que no recuerda lo mal que le trataste ayer, que no le importa lo que pase mañana porque para él solo existe el presente, que juega con todos los perros y que nunca nunca será capaz de abandonarte porque tú eres su "macho alfa" forever and ever.

Vielen Dank Eiko!

Huerting



En mi familia, como en la de la mayoría de nosotros, ha habido tradición agrícola desde antigüo, tanto mis abuelos paternos como los maternos sabían de ésto así que siempre pudieron comer lo que ahora llamamos "productos bio" de primera calidad.
Cualquier tipo de actividad profesional condiciona la vida de las personas y tener huerto obliga a  levantarse muy temprano, tomar un buen desayuno, parar a media mañana para hacer un descanso quizás sentado bajo un árbol para comerse un trozo de pan con con queso para después poder continuar con sus labores hasta la hora de la comida. Después probablemente se impone una siesta para reponer fuerzas y así seguir con la faena por la tarde.
Seguir estos pasos es importante porque es necesario comer y descansar para poder satisfacer las exigencias de la vida del agricultor. Pero igual de importante es conocer los cultivos que trabajas y las fechas del año idóneas para su plantación y recolección de tal manera que te asegures una buena cosecha. También se deben saber qué tipo de plagas afectan a tus cosechas para estar atento ante cualquier signo de infestación y atajarla lo antes posible si es que no quieres perder todo el trabajo de una temporada por un dichoso bichito.
Probablemente mi abuelo no fue a la escuela para aprender ésto, más bien su padre se lo enseñó, así que se convierte en un saber antigüo fruto de años de observación del terruño que dan como fruto técnicas que optimizan los cultivos.
Pues bien, esta semana hojeando el Vogue me he dado de bruces con un artículo llamado "Huerting". Los pobres urbanitas ya no saben qué hacer para recuperar la paz en sus vidas y recurren a este oficio que tanto esfuerzo demanda y a la vez, que tanta paz aporta. No les culpo. La vida en la gran ciudad es dura y a veces se te olvida que eres persona pasando a compartir cualidades con las máquinas. Además, imagino la satisfacción que debe dar recolectar tus propios tomates. Ese olor del tomate recién cogido es único. Y cuando llegas a casa, lo partes por la mitad y le hincas el dientes piensas "ésto sí sabe a tomate, ¡tomates como los de mi abuelo! y no esos del Mercadona que no saben a nada". Sí, seguramente esto mismo lo hemos pensado todos cuando hemos probado tomates cultivados por algún pariente que se toma la molestia de hacerlo.
Según el artículo de la citada revista, en Madrid han habilitado lo que ellos llaman "el huerto del siglo XXI". Se trata de 146 parcelas de 20 metros cuadrados, alquilables por el módico precio de 85 euros al mes previo pago de una matrícula anual de 150 euros. A mí esto me ha sonado a "no sabemos cómo sacarle la pasta a estos madrileños pijos y aburridos". Al parcelar el terreno se han formado calles que ya se han encargado ellos de decorar con flores, supongo que lo hacen para alegrar la vista de los agricultores noveles entre tanto rascacielo.
Por supuesto tú puedes elegir qué tipo de semillas vas a cultivar pero también te puedes dejar aconsejar a través de los seminarios y cursos que ofrecen con nombres tan sugerentes como "La cocina del huerto" o "Introducción al espantapájaros", esto es real, podéis hojear el Vogue de agosto y leerlo vosotros mismos. La revista no aporta precios pero ya te digo yo  que valen un riñón. Lo que aprendas o dejes de aprender ya es harina de otro costal, pero que te cuestan un pico está tan claro como el agua cristalina.
Quizás alguno pensará, "yo no planto guisantes porque ya me han dicho en el seminario que es un cultivo exigente". No pasa nada porque igual que eliges qué cultivar, también decides el grado de implicación con tus cultivos, de manera que si no te apetece quitar las malas hierbas, o esta semana las reuniones de la ofi te han dejado ko, tenemos lo que ellos llaman "personal keeper" que lo hace por ti. Tampoco dicen lo que este servicio cuesta pero me imagino que estará al nivel de los seminarios.
Sinceramente la idea no me parece mala pero llamarle "personal keeper" a un señor que se dedica a quitar las malas yerbas de entre las patatas, la verdad, me parece una "snobada" brutal.
A esto hemos llegado. Nuestros ritmos de trabajo y exigencias familiares nos llevan a buscar el contacto con la tierra para curarnos de la urbanidad que ya cuando nacemos nos inyectan en sueros de 1000 mg. Demasiada calle, demasiado asfalto, demasiado metro, demasiados semáforos. Quizás en un futuro no muy lejano nos veamos volviendo a los pueblos a recuperar el tiempo perdido entre faxes, ordenadores y teléfonos. Volviendo a levantarnos con el canto del gallo y las primeras luces del alba para dirigirnos a nuestro huerto a recoger los primeros frutos de la primavera. A aprender de meteorología, no para decidir cuándo nos vamos de vacaciones, sino para elegir el mejor cultivo para nuestra zona pero sin el "personal keeper" porque trabajar el campo y estar en contacto con la tierra es una forma de vivir, no un pasatiempo por horas. Quizás hagamos ésto, o quizás acudamos a estos seminarios, alquilemos la parcela y contratemos al señor este llamado "personal keeper" en cuyo caso no aprenderemos nada sobre la tierra y sus exigencias, pero seguiremos creyendo que nuestras vidas van bien y que hemos conseguido compaginar una tarde de shopping o spa, con las actividades hortofrutícolas. Tú mismo!

jueves, 11 de agosto de 2011

Material escolar



Para los niños españoles todavía no es tiempo de pensar en comprar libretas y bolis, pero aquí en Alemania los tiempos nos son los mismos que en España y un día como hoy, han comenzado las clases en todos los colegios del estado de Hamburgo.
Irremediablemente una fecha como la de hoy va unida a una tarde de papelería. "¡Pero si ya tienes transportador de ángulos!" digo yo mientras pienso que no sé la cantidad de transportadores de ángulos que puede haber habido en mi casa. ¿Cuántas veces se puede llegar a usar este artilugio realmente? De verdad, ¿cuántas? Lo malo es que seguramente si finalmente no lo compramos al llegar a casa no encontraremos ninguno de los cientos de transportadores de ángulos que circulan libremente entre cajones, estuches, cajas de latón y no sé cuántos sitios más.
También de forma irremediable vienen a mi memoria los días en la que era yo quien compraba todas estas cosas. Nunca realmente he dejado de hacerlo, me encanta entrar en una papelería y ver los bolígrafos, los lápices, los sacapuntas, las libretas. Hoy he encontrado una estantería llena de estuches de estos que vienen con cremallera y gomitas que sujetan cada lápiz en su sitio. He recordado cómo me gustaban esos estuches y la sensación de bienestar que me producía abrirlos para realizar cualquier tarea pensando que tenía absolutamente todos los colores que pudiera necesitar para colorear o subrayar cualquier palabra. A veces incluso intento pensar en algo que hacer con tal de crearme la necesidad de comprar algo en una papelería.
Hoy en día, salvo en barrios o ciudades pequeñas, lo normal es ir a una gran superficie y surtirte de todo al mismo tiempo, libros y material escolar. Es fácil y económico. Pero ¿dónde han quedado esas papelerías de toda la vida, con toda la familia trabajando en ellas con tal de satisfacer la demanda de fechas como estas?. Y eso de decir "quiero un lápiz del 1.5, una caja de colores alpino, un sacapuntas, y blablabla", y el señor viene amablemente y te lo trae todo mientras tú esperas cotilleando entre libros y revistas. Hay algo también muy especial de estos sitios y los artículos que en ellos venden:  el olor. El olor de los libros nuevos, de las libretas a estrenar. Todavía hoy, cuando abro un libro me permito el lujo de olerlo y transportarme a esa época en la que abrir un libro a principio de curso era una experiencia casi religiosa. Ojeaba los libros con interés canino pensando lo bien que me lo iba a pasar ese curso estudiando la geografía de España. Siempre pensaba que ese año no fastidiaría la libreta con tachones y que haría buena letra para que todo quedara bonito. Estas intenciones eran buenas pero por  desgracia, poco duraderas.
Tener hijos te permite volver a vivir de alguna manera todos estos momentos, también el de los tachones. Empezar el curso era como empezar una libreta, una hoja en blanco para hacer con ella lo que tú quisieras. Rápidamente hago el paralelismo con la vida: una hoja en blanco. Realmente la vida es eso, haces de ella lo que tú quieres. Lo malo quizás es que te das cuenta un poco tarde, cuando ya llevas la libreta por la mitad y ya hay demasiados tachones, pero no debemos olvidar que la libreta todavía tiene hojas en blanco en las que escribir, así que vamos a aprovechar cada día, cada minuto en nuestras vidas para no tener que hacer muchos tachones, y si no hay más remedio que tachar algo, usar típex que no se nota tanto.

martes, 9 de agosto de 2011

Big Love


Ayer terminé de ver esta serie de la HBO que trata el tema de la poligamia. Nadie me la recomendó ni había oído nada sobre ella, simplemente busqué una serie con la que pasar el verano y la encontré. El primer capítulo me llamó mucho la atención, no me explicaba la razón por la que una mujer puede consentir compartir su marido con dos mujeres más. Poco a poco me fui metiendo en la trama para descubrirme a mí misma justificando muchos de los comportamientos de estos polígamos. Se trata de una familia que en su origen fue mormona pero que recibió una iluminación para volver a los que ellos llaman "el principio", osea, a la poligamia.
Está ambientada en Salt Lake City, Utah, como no podía ser de otra manera.
Debo reconocer que Bill Henrickson, el marido, me fue fascinando lentamente por su bondad, su generosidad, su constancia, pero sobre todo por su fé a prueba de bombas. A lo largo de la serie se dan distintas circunstancias que siempre le ponen a prueba, como marido y como creyente, sin embargo él nunca se desanima, siempre se ve con fuerzas para avanzar un poco más aún a riesgo de perder todo lo que tiene, incluyendo su familia.
Lo más divertido de la serie es la relación que las tres mujeres tienen entre sí. Se trata de un juego de poderes, de influencias que se ve reflejado hasta en el lugar que ocupan en la mesa. Está claro que la primera esposa, Barb, es quien lleva la batuta, ella organiza los planes semanales, dice lo que hay que comprar y parece estar siempre disponible ante cualquier contratiempo. Luego está Nicki que representa a la esposa ambiciosa, que siempre quiere más, de su marido y de sus otras hermanas-esposas. Por último Margene, la más joven de las tres. Ella es quien añade frescura a la relación porque es ingenua y a veces superficial.
A lo largo de las cinco temporadas de las que consta la serie todos los personajes sufren una transformación, unos aprenden a dar más, otros a no dar tanto, unos a mostrar sus sentimientos, otros a reprimirlos. Se hace evidente que todos maduran, incluyendo a los que durante los últimos dos meses no hemos faltado a nuestra cita con esta fantástica serie.
El lado oscuro de la trama lo pone una comunidad de polígamos que viven en comuna, aislados de la sociedad y donde no hay espacio para la justicia, son ellos mismos y su profeta Roman Grant, quienes la aplican.
Sé que es difícil de creer, yo misma me sorprendo al darme cuenta de lo bien que me llevaría con cualquiera de ellos. Durante la serie he llegado a pensar que la poligamia no es ninguna barbaridad y que debemos ser tolerantes. Lo que pasa es que esto es una serie que seguramente no tendrá nada que ver con la vida real. No es que lo pinten todo color de rosa, nada más lejos de la realidad, pero dibuja escenarios y situaciones en las que cualquiera de nosotros, gente normal, encajaríamos sin problema.
Olvidándonos de la poligamia y algunos fundamentalismos, el alma de la serie es el amor y la familia, el sacrificio que supone ser padre, madre, esposos, hijos, pero sobre todo, lo mucho que cuesta vivir de acuerdo a nuestras creencias, sean éstas las que sean, ser consecuente vaya!. En un momento histórico donde cuesta mucho remar contracorriente y salir del rebaño, los personajes de la serie me parecen unos héroes.
También el tema de la generosidad se trata con abundancia a lo largo de la historia. El dar siempre, no importa cuando ni bajo qué circunstancias. Dar siempre. Esto es también la familia.
En la serie, el bálsamo que todo lo cura es el amor y una de sus formas, la comprensión. Mientras veía algún capítulo me indignaba sobremanera la capacidad para liar las cosas y meter la pata de algunos, sin embargo me sorprendía cuando la respuesta de los demás era un "no te preocupes" o "lo entiendo".
No os engañéis, en la serie hay personajes malvados malvadísimos llenos de codicia, ambición y maldad pura, aunque también los hay desequilibrados, pero es la actitud de Bill ante estos contratiempos lo que me parece heróico, respondiendo siempre con fé y amor a su familia.
Baste decir que uno de los productores ejecutivos es Tom Hanks para adivinar que la calidad de la serie es buena y los actores están soberbios, ya quisiera nuestra querida Pe.

lunes, 8 de agosto de 2011

Köln




La primera vez que oí el nombre de esta ciudad fue en 1986, cuando el Real Madrid se enfrentó al equipo de esta ciudad en la final de la copa de la UEFA. Ya en ese momento, el nombre me sugería misterio, oscuridad, algo antiguo.
La historia de la ciudad nos habla de los romanos ya que debido al paso del Rin, se convirtió en frontera natural del Imperio Romano; del imperio carolingio porque Carlomagno situó el epicentro de su imperio en Aquisgrán que está solo a media hora de Colonia lo cual impregna a todas las iglesias de la ciudad de arte carolingio; del esplendor del gótico por su imponente y altísima catedral que nos habla de la Edad Media, pero también de los bombardeos aliados durante la segunda guerra mundial.
La ciudad sin embargo, es conocida en Alemania como una ciudad alegre y divertida, entre otras cosas porque es la ciudad del carnaval, algo de lo que sus habitantes se sienten muy orgullosos, pero también porque es la ciudad de los gays y lesbianas lo que confiere a esta urbe un carácter distendido y relajado que se agradece bastante dentro de este país donde a veces todo parece demasiado rígido.
No es, sin embargo, capital del estado de Renania-Westfalia, siendo Düsseldorf la capital. Esto a los colonienses les duele bastante, al fin y al cabo Düsseldorf adolece del glorioso pasado histórico de Colonia. Además tampoco fue capital de la RFA siendo en su lugar Bonn, tan solo a 20 quilómetros de Colonia. Quizás en esto tuvo que ver el hecho de que el primer presidente de la RFA fuera Adenauer, nativo de Bonn.
Son quizás estos varapalos del destino los que han convertido a Colonia en una ciudad al margen de los cánones establecidos, a medio camino entre Francia y Alemania.
Tiene ese aire de ciudad centroeuropea con tranvías atravesando las calles y bicicletas por doquier. Tiene parques donde no cabe ni un solo árbol más. Tiene el agua por castigo, en sus lagos y en su imponente río, el Rin, donde siempre hay barcos que ofrecen paseo y cena a módicos precios.
En Colonia la cerveza tiene nombre propio, como en cada región de este país. Allí la cerveza se llama kolsch, y está omnipresente en todos los bares y restaurantes de la ciudad. Es la cerveza que te ponen cuando pides una cerveza. A mí me gusta porque es muy suave, de hecho me recuerda a la Estrella de Levante, sin embargo todavía no he conseguido tomarme una cerveza fría en todo el tiempo que vivo en Alemania. También tienen su propio dialecto, el kolsch, aunque está en desuso, de hecho yo solo pude oir hablar en kolsch durante una misa que celebraron en pleno carnaval.
Las misas católicas en Alemania son capítulo aparte. Son muy solemnes y en todas las iglesias hay un órgano que se toca en cada eucaristía. Tuvimos la suerte de poder asistir a la misa de gallo en la catedral de Colonia y todavía, cada vez que me acuerdo me emociono. Creo que del año que pasé allí, fue el momento que recordaré siempre con especial cariño. Fue como viajar a la Edad Media. La catedral estaba llena de velones que apenas iluminaban las naves y cuya luz solo dejaba ver algunos rasgos de las esculturas que decoran el interior del templo. Fuera estaba nevando, y dentro hacía tanto frío que estuvimos tentados de irnos a casa. Decidimos quedarnos un poco más para ver en qué terminaba todo aquello. Empezamos a oler a incienso, lo cual nos hizo pensar que la ceremonia estaba a punto de empezar y decidimos esperar, a pesar del riesgo de resfriados. Miramos a la nave central y vimos al obispo acompañado de varios sacerdotes y monaguillos que se dirigían hacia el presbiterio. En ese momento comenzó a tocar el órgano una pieza que nosotros conocíamos bien, no en vano Bach es mi compositor favorito. Era la cantata 140, también conocida como "Wachet auf, Ruft uns Die Stimme". Mi chico y yo no estábamos juntos, había tanta gente allí dentro y era tan difícil moverse que cada uno decidimos quedarnos donde encontráramos un hueco. Al comenzar a sonar esta pieza nos buscamos con la mirada y sonreímos. No hizo falta mediar palabra, ambos sabíamos que ese momento se convertiría en uno de los momentos más especiales de nuestras vidas.

¡Que empiece el espectáculo!



Me levanto por la mañana y mientras desayuno empiezo a leer la prensa, voy de un periódico a otro en busca de alguna noticia que me sobresalte. Siempre pienso "buah, más de lo mismo": el bono alemán y el bono español, las encuestas favorables al PP, el calor que hace en España.
Entonces llego a la prensa deportiva. En verano todo está bastante muerto excepto el mercado de fichajes, sin embargo este año hasta eso está bastante parado porque ni Cesc sabe con seguridad qué va a pasar con su futuro más inmediato y el tema Neymar sigue pendiente de un acuerdo con presidente del Santos.
 Me gusta que el Madrid tenga buenos jugadores, esto es de perogrullo, pero prefiero cantera, prefiero chavales que se hayan criado en la filosofía madridista, que lleven el blanco en sus venas. Parece que este año va a haber más participación de canteranos en el primer equipo pero el tema de Neymar, y el de otros muchos me cabrea. Este verano las selecciones sub 19 y sub 20 han ganado el europeo de fútbol, osea que en España no andamos mal de jóvenes futbolistas. Entonces, ¿por qué esta manía de irse a fichar fuera, a precios astronómicos, lo que quizás ya tengamos en casa?
Sin embargo todo esto es pecata minuta comparado con lo que pasará el próximo domingo. No parece cierto y sin embargo lo es, sí sí sí, otro madrid-barça a las puertas. ¿Hay un evento que genere más espectación que éste??? Yo creo que no. Mientras los políticos discuten, mientras las temperaturas suben, mientras Trichet decide si comprar deuda española o no, mientras tanto, se jugará un madrid-barça. La verdad es que llega en buen momento. Ya después de la Segunda Guerra Mundial, los políticos se dieron cuenta de lo importante que es el fútbol para mantener a la gente distraída de sus propias miserias y qué mejor momento que éste, cuando estamos a punto de ser rescatados por la UE.
Me encanta el fútbol y cuando la liga se para, el mundo se vuelve más aburrido. No son solo los partidos de los fines de semana, son también los programas deportivos de la radio, es también el AS, el Marca, y desde luego también pone su granito de arena a este circo  el comentario del compañero de trabajo el lunes por la mañana, o la discusión con tu padre o con tu marido sobre si fue falta o no. Realmente esto último es casi más importante que todo lo demás. Todos hemos tenido un compañero del Atletic, o del Barça, yo los tuve y cuando el Madrid ganaba eran ellos lo primero en que pensaba. Estaba deseando volver al trabajo el lunes solo por verles el careto. Nunca me ha gustado discutir de fútbol, realmente no hace falta, solo una mirada compasiva como diciendo "pobrecillos atléticos, si es que ya se sabe, sois el pupas de la liga", o "sí, era fuera de juego pero nos dieron gol, jeje", es suficiente. No hacen falta las palabras, a veces el lenguaje de gestos es mucho más efectivo que cualquier comentario.
Además, ¿qué son los domingos sin fútbol?, sin la radio con el bipbipbip del gol, sin los nervios a flor de piel en el minuto 89. No hay nada como el fútbol y sus intrigas. Es como una novela escrita en tiempo real donde se mezclan sentimientos con justicia. ¿Qué más se puede pedir?
En fin, que estoy encantada de que solo falten 6 días para el comienzo de una temporada en la que espero que el R. Madrid tenga más aplomo, más orgullo, y más fe en sí mismo.
¡Que empiece el espectáculo!

jueves, 4 de agosto de 2011

Beautiful people



Al llegar a Hamburgo nos dio por escuchar una y otra vez esta canción de Pet Shop Boys mientras sacábamos toallas de las cajas y colocábamos los muebles en su sitio. Pronto nos dimos cuenta de lo mucho que esta canción tenía que ver con nuestro recién estrenado entorno social.
Esto es Blankenese señores, pregúntale a un alemán si conoce este sitio y te mirará con cara de asombro sin terminar de creerse que tú realmente vives ahí.
En Alemania todo el mundo sabe lo que Blankenese significa y esto es, distinción, elegancia, familias con pasado glorioso, y pasta, mucha pasta. De hecho cuando llegué me gustó tanto la zona y las casas que por aquí se ven que se me ocurrió preguntar por el precio de una de estas "modestas viviendas", la respuesta fue contundente: "no todo el mundo que quiere vivir en Blankenese puede hacerlo". Es decir, hemos pasado al siguiente nivel, ya no es el dinero que tengas sino, si tienes la posición, el estatus requerido para compartir acera e impuestos con tus vecinos "Von Algo". Es una cuestión de herencia, nada más.
Viniendo de Madrid te imaginas que un sitio tan distinguido tendrá calles espectaculares y tiendas en las que da miedo entrar sin embargo nada más lejos de la realidad. Cuando paseas por las calles de Blankenese te da la sensación de estar en un pueblo donde la vida transcurre lentamente y nadie tiene prisa. Dos veces por semana hacen un mercadillo de productos de primerísima calidad con precios al nivel de la gente que compra claro está; las señoras van todas idealmente vestidas pero eso sí, sin una bolsa de plástico o un carrito de la compra tipo mi abuela, ellas van con su cestita de enea con asas de cuero.
A mí, que me gusta aprender (por no decir cotillear), me gusta mirar como se comportan, como hablan, como andan, como compran. A veces las sigo con la mirada y confirmo que el coche al que se suben está al nivel de la señora que lo conduce. Aunque muchas veces no se trata de un porsche último modelo, sino de un porsche, sí, pero de hace 30 años perfectamente alicatado. Cuando ves esto entonces piensas que esta señora no tiene dinero porque le haya tocado la lotería, o porque montó un negocio y le fue bien, o porque ha pedido un préstamo para el caprichito. No, esta señora compra con esa soltura, habla con esa distinción y conduce ese carro porque dinero ha tenido siempre, lo tuvo su padre y probablemente lo tuvo su abuelo. Seguramente en esas generaciones sufrieron los desastres de la guerra y de la posguerra pero el milagro alemán no es algo nuevo, de hecho ya son varios los milagros germanos que se han producido a lo largo del siglo XX, y XXI.
Todo esto me hace pensar que el progreso, el avance de la sociedad como tal quizás esté más en un volver atrás, en recordar cómo se vivía antes y copiar, copiar, copiar. Aunque esto ya es tema para otro post.
Lo malo del asunto es que aunque vivas rodeado de beautiful people, eso no te convierte en uno de ellos. Corres el riesgo de creerte uno de ellos, de hecho a veces me pasa y me siento taaan bien pensando que yo formo parte de ese grupo de gente que simplemente vive, simplemente vive. Es genial sentirse beautiful aunque solo sea por un tiempo, así que como dice mi amiga Luisa, vamos a disfrutar el momento que ya vendrá Paco con las rebajas.
Viva la beautiful people!

martes, 2 de agosto de 2011

Das Seepferdcher



Pues sí, hoy hemos ido a comer a este restaurante situado en la zona del puerto de Hamburgo. Es una parte de la ciudad donde hay muchos restaurantes casi todos ellos con especialidades del mar en sus menús. El sitio parecía "algo", con una terraza al sol, mesas y vajillas en plan modernillo y una música chill out de lo más sugerente. Como no sabíamos qué pedir no hemos querido arriesgar y hemos elegido el "menú del día". Lo más fuerte es que en este menú no había ni un rastro de pescado, lo que ya es raro puesto que estábamos en la "zonapescado" de Hamburgo. El menú empezaba por una sopa de naranja y zanahoria que era como tomar zumo de naranja caliente. Después algo a lo que ellos han llamado "aperitivo español" y que consta de una espuma de remolacha roja que no sabía a otra cosa más que a raices frescas y yo me preguntaba ¿pero, qué tiene esto de español? ¿será por el rojo de la remolacha?, en todo caso le falta el amarillo!
Por último nos han puesto unos filetes de cinta de lomo rebozados en huevo con unas patatas asadas (ésto último era lo mejor del menú, si no fuera porque tanto mi chico como yo nos hemos abrasado la lengua con las dichosas patatitas) y un revuelto de tomate frito con aceitunas y apio, repito, "revuelto de tomate frito con aceitunas y apio", suena bien eh?? Ummm, qué bueno!
¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Igual que a mí no, seguro, porque yo, al fin y al cabo me he tenido que zampar un plato detrás de otro y he tenido que poner buena cara por aquello de la educación. Todavía mi chico me ha dicho que no estaba tan mal. Yo he pensado que si le pongo esto mismo de comer cualquier día me pondría cara de "no sé nena, es que mi estómago no aguanta ya estos envites". En fin, sigo confirmando que estos alemanes son muy buenos en muchas cosas pero de pescado no tienen ni idea. He recordado un documental que vi esta semana sobre el pescado azul, con pescadores de la costa brava donde aparecían sardinas, anchoas y caballas. No es que aquí no tengan buen pescado, de hecho lo tienen y a qué precio, pero en primer lugar no tienen variedad y en segundo, cuando se trata de ir a un restaurante a comer pescado, considérate un looser, lo siento, es así. Empiezan con las salsitas de nata, de mostaza, de mantequilla y lo embadurnan todo de grasaza que lo único que consigue es transformar un plato netamente sano, en algo dañino e indigesto.
Seguiré intentándolo, mientras tanto comeré pescado en mi casa, a la plancha y sin aditivos