lunes, 31 de octubre de 2011

Hermanas y amigos




Los amigos son esa gente que aparece en tu vida, la mayoría de las veces sin tú esperarlo, ni siquiera pedirlo, pero que de repente se convierten en parte de tu vida cotidiana, en parte del día a día.
Mi experiencia con las amistades tiene las dos vertientes, la mala y la buena. Han habido épocas en mi vida en las que me prometí a mí misma que nunca buscaría amigos. Me desgasté tanto buscándolos y regalando los oídos de todo el mundo con tal de caer bien y así acumular amigos, como si de facebook se tratara, que acabé agotada al ver que las amistades no se fuerzan, simplemente se encuentran. Me desgasté también observando y negándome a mí misma los movimientos interesados de muchas de ellas, y me entristecí al darme cuenta de por qué estaban a mi lado. Me descubrí rozando la ridiculez, casi a punto de perder mi dignidad y dije basta.
Han habido veces en las que he conocido a una persona y me ha caído fatal. No suelo comentarlo con nadie, simplemente lo pienso y me lo callo. Ahora me alegro porque han resultado ser buenos amigos que se han convertido en pañuelo de lágrimas en mil ocasiones, siempre que les he necesitado. Probablemente ellos no pensaron lo mismo de mí y por eso ahora conservamos una buena amistad. A veces la intuición falla :)
No me gusta decir que tengo muchos amigos porque la verdad es que no los tengo. Tengo pocos pero buenos. Y aunque sigo sin buscarlos, ellos aparecen de nuevo en mi vida como una bendita maldición.
La realidad es que tampoco los he necesitado nunca, algo de lo que me he ido dando cuenta a lo largo de mi vida. Tengo la suerte de tener dos hermanas y no hace falta decir más. Sé que ellas están ahí siempre, con lluvia, con viento, con granizo, con terremotos.... siempre. Sé que no me traicionarían nunca y que siempre sacarán la cara por mí. En cierto modo es como saltar al vacío pero con red porque siempre que he tenido un desengaño han estado cerca para recoger los pedazos rotos de mi corazón. Siempre se han puesto de mi parte y siempre siempre me han defendido pasara lo que pasara. Pero eso es algo que da la sangre y unos progenitores únicos e irrepetibles como lo son mis padres, unos sufridores de la vida con derecho a premio. La vida nos ha puesto en encrucijadas difíciles pero ellos han estado también cerca nuestra, con su cariño y su paciencia.
Por eso, colarse en mi vida como "amigo" no es fácil, tengo mis expectativas afectivas más que cubiertas y no estoy necesitada de un oído que me escuche llorar, gritar o reír.
Así que cuando la vida me regala un nuevo compañero de viaje y me sorprendo a mí misma pensando en lo mucho que aprecio su amistad me doy cuenta de que debe ser una gran persona ya que de otra manera sería imposible colarse en mi hermético mundo.
Muchas veces las circunstancias hacen que pasen semanas, incluso meses sin saber de ellos pero un simple mensaje de correo, o un sms hace que se reactive la conversación en el mismo punto donde la dejamos, como si no hubiese pasado el tiempo.
Solo puedo dar gracias a Dios por todos los nuevos amigos que comparten vagón de tren conmigo, por los que están lejos, por los "amigos expres", por los que solamente observan, por los que preguntan constantemente, por los que están deseando ayudar, por los que dan consejos y también por los que no los dan nunca, por aquellos con los que comparto padecimietos y también alegrías. He notado su cariño desinteresado tan profundamente que muchas veces no me explico qué ven en mí, y no quiero que suene a falsa modestia, es lo que pienso sinceramente.
Por fin me he dado cuenta de que por mucho que yo me empeñe en no tener amigos, la vida hace siempre lo que le da la gana y siempre pone en tu camino lo que necesitas en ese preciso instante, antes incluso de que te des cuenta. No se puede luchar contra los elementos, y no os imagináis cuánto me alegro de que sea así.
A todos, ¡gracias!

Epigenética




Hoy, al hilo de una conversación de sobremesa en compañía de buenos amigos y con unas cuantas copitas de oporto ha salido el tema de la epigenética. La primera vez que oí hablar de esto me quedé fascinada. Básicamente se trata de una nueva forma de sacarle partido a las leyes de la naturaleza para que actúen en nuestro beneficio.
Cada una de nuestras células tiene una molécula de dos metros de ADN que tiene la información necesaria para la formación de proteínas. A finales del siglo XX los biológos se dieron cuenta de que hay muchas regiones del ADN que no sirven para codificar proteínas dando como resultado el que haya zonas con una información que parece no tener sentido.
Las células madre que tenemos en nuestro cuerpo son células no especializadas que son capaces de regenerar cualquier tejido dañado en nuestro organismo, el problema es que las células al especializarse convirtiéndose en células adultas, bloquean la información necesaria inhibiendo su versatilidad, sin embargo esa información sigue estando en cada célula de nuestro organismo.
La prueba del millón para entender mejor esto es el caso de dos gemelos, con idéntico ADN y de los cuales uno de ellos es flaco y el otro es gordo, o uno desarrolla un cáncer y el otro no. Entonces, si todo lo que pasa en el cuerpo humano se debe al material genético que portamos, ¿cómo es posible que se de esta situación? Ante esta circunstancia, los científicos descubrieron que tiene que haber alguna cosa más que permita o evite que cierta información se codifique de la manera adecuada.
Esto significa que en el genoma no se encuentra toda la información responsable de nuestras características. Aparece así el término "epigenoma" que etimológicamente significa "lo que está por encima del genoma" y que se refiere al ambiente en el que vivimos y que hacen que la lectura que de nuestros genes hace nuestro organismo sea la óptima. La nutrición tiene una importancia crucial en la epigenética especialmente cuando somos niños. Lo que comemos y bebemos, aunque también parece que nuestra manera de vivir y nuestras circunstancias emocionales juegan un papel importante en esta tarea.
Hoy en día se habla de la epigenética como una auténtica revolución de consecuencias insospechadas y alentadoras especialmente para enfermedades que hoy en día tienen un pronóstico difícil.
Esto choca de frente con la actitud del paciente habitual en una consulta, quien suele acudir al médico para que le cure con alguna pastilla mágica sin que él tenga que involucrarse lo más mínimo en su proceso de mejora. Solo pide la pastilla.
Creo que responsabilizarnos de nuestra salud es una actitud obligatoria en la que nos deberían educar desde bien pequeños. El ser humano es mucho más de lo que parece. Tiene células que son capaces de crear ojos, corazones, hígados, pelo. Pero también tiene un alma, un espíritu o una energía motora capaz de activar procesos de curación o mejora que aún hoy para la ciencia son desconocidos.
Algunos dirían que es necesaria la fe para que esto suceda, y en cierto modo la fe no deja de ser una actitud importantísima en la vida, pero a estas alturas de la película la epigenética puede responder a muchas dudas sobre mejorías inesperadas o remisiones espontáneas de enfermedades.
Ya lo decía Juvenal en el siglo I, "Mens sana in corpore sano". Como siempre los antiguos nos dan lecciones en todo.
A mí, una persona con formación académica en letras, la ciencia nunca me interesó. Sin embargo ya llevo algunos años leyendo artículos científicos que han conseguido que cada día más me interese por estos temas. Al fin y al cabo me dicen quién soy yo, y descubrir mi potencial y mis posibilidades como ser humano es, en este momento, lo que más me interesa en la vida, y creo que nos debiera interesar a todos. Además me fascina ver como al hablar de estos temas la gente se interesa y pregunta, yo la primera.
Creo que en el tema de la epigenética se trata de convertirnos en pacientes adultos, de saber exactamente qué posibilidades tenemos ante circunstancias difíciles y remar a favor de esas posibilidades. Convertirnos en aliados de nuestro cuerpo y no en enemigos. Se trata de madurar y no ir a que "alguien" nos solucione el problema. Por eso es tan necesario conocernos bien por dentro y por fuera. Nuestra alma y nuestro cuerpo. Los dos al mismo tiempo. Y en último lugar no perder nunca la fe.

sábado, 8 de octubre de 2011

Read here!




La rivalidad entre minorías raciales es algo que quizás nosotros no apreciemos en España pero que es un hecho en países como EEUU donde entre hispanos, afroamericanos y asiáticos se reparten el pastel.
Cuando viví allí no tuve la sensación de formar parte de ninguna minoría por más que en tiendas y supermercados se empeñaran en encasillarme como hispana. "Are you from Mexico?" era la pregunta más frecuente que solían hacerme. A mí esto me ponía de los nervios y me empeñaba en explicar que no, que yo era de España en Europa. Esta aclaración es importante porque me a mi chico le llegaron a preguntar si a España se iba en coche.
Yo me sentía española, europea y desde luego no sentía aversión por ningún miembro de las minorías mencionadas.
Al llegar a Columbus AFB, MS nos aficionamos al video club de la base, ya que con un niño pequeño y un bebé pasábamos muchas tardes en casa y las películas de turno nos ayudaban a matar las horas y a mejorar nuestro inglés. La primera vez que fui a por una película la vi. Era negra, delgada, no muy alta. Era altanera y orgullosa y nunca gastaba conmigo más de dos palabras, una para pedirme el id (identificación), y la otra para darme las gracias. Siempre pensé que le caía mal porque mientras que conmigo era fría y distante, pude presenciar la amabilidad que gastaba con otros clientes, especialmente los que llegaban vestidos de uniforme.
Uno de esos domingos mississippianos mi marido me sugirió alquilar una película así que sin pensarlo me subí al coche y me fui al shoppette que es como se llama la el sitio donde pones gasolina, compras alcohol y alquilas pelis dentro de una base militar. Me llevó mi tiempo elegir película porque a esas alturas ya las habíamos visto casi todas pero finalmente escogí una y me dirigí al mostrador . Allí estaba ella. Me miró, cogió la funda de la película que yo quería sacar y se puso a teclear en el ordenador. Me pidió el id y siguió tecleando. Entonces se giró hacia donde yo estaba y me dijo: señora, hay una película que usted no ha devuelto.
Para aquel entonces estaba muy claro que no nos gustábamos así que pensé que acababa de encontrar la razón para manifestar abiertamente su antipatía hacia mí. Yo le dije que no podía ser, que yo limpiaba mi casa y conocía hasta el último rincón de ella y que era imposible que hubiese una cinta de vídeo escondida por ahí. Ella insistió en sus argumentos porque lo decía el "computer" y se negó a darme una nueva película hasta que devolviera la que aún no había devuelto. Me di cuenta de que no había nada que hacer así que con el rabo entre las piernas cogí el coche y me fui a casa.
Cuando llegué, le conté a mi marido lo que había pasado explicándole lo maleducada que había sido conmigo lo cual le hizo sentir la necesidad de ir a hablar con la videoclubera para defenderme. Su conversación fue mucho más relajada que la mía y según mi marido ella era una chica majísima y educada. Lo típico. Por lo visto la negrita le había contado que yo le había gritado y que por eso ella había actuado así.
Cuando mi marido vino y me contó lo sucedido empezó a salirme lava por la boca, la nariz y los oídos. Me encendí como un volcán y cual posesa cogí el coche y me dirigí de nuevo al videoclub. Ahí fue cuando le grité, además se lo dije así mismo: "esto es gritar, esto" ¡Me sentó tan mal que intentar congraciarse con mi marido y que él se tragara sus argumentos! Obviamente ella me contestó en un tono parecido lo que me enfureció aún más así que solo se me ocurrió decir lo que por aquellos lares dicen los quejosos: "I want to see your supervisor" (quiero ver al supervisor). Bueno, este fue un momento glorioso para ella porque aunque yo tardé en darme cuenta, ella no paraba de decir "read here! read here!" Lo que pude leer ahí es que ella era la supervisor así que otra vez bajé el tono y me fui, no sin antes explicarle que me importaban un pepino sus amenazas, que al fin y al cabo yo no tenía hoja de servicios ni nada por el estilo y que si no podía sacar más películas esto solo duraría un año más porque yo volvería a mi país.
De nuevo volví a casa, esta vez un poco más calmada porque de alguna manera había descargado el cabreo con ella. De nuevo le conté a mi marido lo que había pasado y de nuevo él decidió ir a hablar con ella.
Fue en el trayecto de nuestra casa hasta el video club donde en la mente prodigiosa de mi marido se encendió la bombilla. Pasó su mano por un cajón situado bajo el asiento del acompañante y..... voila! ahí estaba la dichosa película. Entonces recordó cómo había sido él quien la puso ahí y también cómo se olvidó después de devolverla.
Le explicó a la negrita que yo no sabía nada y que todo era culpa suya.
Cuando me lo contó le hubiera matado. Me había hecho quedar como una auténtica imbécil y encima él acababa de ganar una nueva amistad porque ella "era majísima".
Tardé en volver al shoppette a por una película aunque cuando lo hice nunca me encontré con ella, Dios se apiadó de mí.
La explicación a esto me la dio mi vecina Lani. Ella me dijo que los negros, tan abundantes en estados como Mississippi, se sentían vulnerables ante la llegada de tanto inmigrante hispano y que de alguna manera se había desatado una guerra silenciosa entre estas dos minorías. Que a los negros no les gustan los hispanos y punto. Es gracioso como cambian las cosas, cuando hace poco más de 60 años eran los negros los que tenían asignados asientos en los autobuses.
En cualquier caso, esto es un ejemplo de lo que no se debe hacer. Saber envainar a tiempo es siempre una virtud. Se trata de perder una pequeña batalla para ganar la guerra. Cuesta asumir que eres la perdedora pero cuanto antes lo asumes y rectificas, mucho mejor.
La teoría de la "rivalidad entre mujeres" también cabe en esta historia pero esta prefiero que cada uno la desarrolle a su antojo.
De esta experiencia aprendí sobre todo que no puedo llevar razón siempre simplemente porque no controlo todas las variantes, hay detalles que se me escapan (mi marido y su memoria). También aprendí que da igual lo maja o amable que te muestres con una persona, si le caes mal no puedes forzar la situación.
Y sobre todo...... ¡la que se montó por una película! ¿Mereció la pena? Siempre pensé que no, sobre todo por la vergüenza que pasé, pero ahora mismo no estoy tan convencida de ello ya que me ha servido para escribir un nuevo post en mi blog e introducir así el tema de los negros y los hispanos en USA. Es como decía Steve Jobs, todo cobra sentido cuando miras hacia atrás.

jueves, 6 de octubre de 2011

El basement




Es típico de los americanos tener un basement o "garage" donde dar rienda suelta a su imaginación y creatividad. Es un espacio privado donde no hay normas más allá de las que uno se quiera poner. De un basement pueden salir grandes ideas, artilugios extraños o pociones mágicas, pero lo que es muy difícil es que salga un Steve Jobs, y aún más difícil es que salgan dos.
Él encarna el concepto de luchador obstinado que rompe los convencionalismos y a base de perseguir un sueño, lo hace realidad.
Él no se crió con sus padres biológicos quienes al nacer lo entregaron en adopción exigiendo una educación universitaria para su retoño. Sus padres adoptivos cumplieron con su parte del trato y lo llevaron a una de las mejores universidades norteamericanas, Reed. Con lo que no contaba nadie, supongo que ni el mismo Jobs, es con que esa educación exquisita y elitista no iba a convencerle y que sería capaz de dejarlo todo en busca de un sueño. Fue entonces cuando se metió en el garaje, no sin antes hacer un curso de caligrafía que le ayudaría a crear años más tarde el primer Mac y la compañía de animación Pixar.
De ese "garage" nació Apple. Aunque tuvo que soportar que le echaran de su propia compañía, no tardó en volver para hacer de Apple lo que hoy conocemos todos, una firma a la vanguardia de la tecnología.
Yo, como la mayoría de nosotros, estaba totalmente inmersa en el entorno Windows. Machintosh me sonaba a frikis, a gente que sabe mucho de ordenadores, pero nunca algo accesible para el resto de los mortales. Además, todo el mundo me decía que adaptarse a Apple costaba un poco y a mí no me apetecía aprender protocolos nuevos. Fue un buen amigo entusiasmado por todo lo que Jobs hacía quien convenció a mi marido para que me regalara un macbook pro. Aunque al principio echaba de menos el ratón y sobre todo el botón derecho del ratón, me costó muy poco acostumbrarme al magic pad. Cuesta quitarse los vicios de windows pero cuando lo haces y te conviertes en un apple-animal te quitas un peso de encima y sobre todo te das cuenta de lo fáciles que son las cosas, o mejor dicho, de lo fácil que lo hace todo Apple.
Luego vinieron los ipods y el ipad. Mis hijos estaban metidos hasta la médula en este nuevo entorno. Solo mi marido se mostraba más reticente. Le encantaba el ordenador y los demás dispositivos pero hacía un tiempo que buscaba una agenda electrónica y no se decidía claramente por el iphone. Él tuvo una Palm y estaba acostumbrado a usar el lápiz para escribir. Cuando se decidió por fin por el iphone su frase más habitual era: "esto es una pasada". Y así nos convertimos en una apple-familia.
Una vez que conocí de primera mano sus productos me interesé por el personaje y encontré en youtube el famoso vídeo donde da un discurso a unos alumnos que se graduaban en la Universidad de Stanford. Entonces fue cuando me enamoré de la persona. Su historia personal me parecio idílica, irreal. Pensé que ese discurso lo debería escuchar todo el mundo: los jóvenes, los empresarios, los jubilados, los enfermos, los niños de primaria, los padres, los funcionarios...... Es un ejemplo de vida, personal y profesional.
Todavía no he oído ni un solo discurso de un político que hable como lo hace Steve Jobs, desde el corazón y con una experiencia que avala cada palabra que dice.
Cuando gente así muere siempre pienso en toda la gente malvada que hay en el mundo y de la que no nos costaría nada prescindir. Estamos tan faltos de talento, de héroes que nos inspiren, que me parece que el mundo no se puede permitir muchas pérdidas como la de Jobs.
La pena es que como he dicho antes es muy difícil que salgan dos personajes así de un "garage", al menos en un corto espacio de tiempo. Tendremos que esperar un largo tiempo hasta que vuelva a aparecer alguien que revolucione de nuevo el mundo de la comunicación y la tecnología. De momento Samsung lo único que hace es copiar y poner demandas. Mientras tanto viviremos de las rentas de este gran creador, artista, visionario, luchador y valiente personaje.
DEP Steve Jobs.