El restaurante sin embargo no me defraudó y pude probar una Insalata di formagi e noci de primero, unos Spaghetti all´astice alla Napolitana de segundo y un postre basado en láminas de hojaldre entre crema de mascarpone. Mis amigos se reían porque me veían escribiendo en las notas de mi iphone los nombres de los platos que habíamos pedido y lo hacía porque ya sabía que aquella reunión daría para mucho y merecería un post en mi blog. Para no perder la oportunidad de recomendar el restaurante diré que se llama Peccati di Gola y que se encuentra en el centro de Alicante.
Es extraño cómo a veces el destino une las vidas de personas tan distintas como las personas que ayer nos sentamos en la misma mesa, como tantas veces hemos hecho antes.
Pase oiga! Tenemos de todo!
Mira, tenemos a uno al que le dicen que parece militar y sin embargo no lo es; es un tipo que además parece de lo más tranquilo del mundo. Es reflexivo y tremendamente educado. Al principio cuando le conocí pensé que era el típico que no habla mucho en las cenas y sin embargo de vez en cuando se marca una subida de tono (de voz) que nos deja a todos mudos. En contrapartida tenemos a una definida por su vehemencia pero a la que su corazón le puede por grande. No se puede guardar su opinión para ella, que no y que no! Que esto es así o asá. Cuando defiende sus argumentos sube el tono incluso más que "el militar" pero nadie la teme, es como el perro ladrador poco mordedor.
Tenemos también a la típica buenrollista sensata, siempre quitándole importancia a las cosas y con una sonrisa en la cara que te dan ganas de abrazarla fuerte y pedirle que no la pierda nunca. No puede faltar el típico graciosillo, el que cuenta los chistes al final de la cena, el que hace la gracia cuando hablamos de cosas serias y nos hace reírnos con vergüenza de lo que pueden ser cosas nada graciosas. Él no suele salir a cenar para argumentar, o dar mítines, su interés es pasarlo bien y reírse por eso a veces cuando hablamos de cosas serias no entra al trapo. Y por último tenemos al escuchador, al que se pasa la cena atento a lo que los demás cuentan ya que como el muy bien dice, prefiere escuchar porque así se aprende más. Él siempre está dispuesto a agradar y la imagen que tengo de él es siempre riendo, como la buenrollista.
Cuando les conocí, ellos ya eran amigos de la infancia así que me costó sentirme cómoda con ellos, era como meterme en un mundo del que no sabía nada. Siempre me sentí querida, siempre respetada, siempre escucharon mi opinión aunque viniera de una niña de 17 años, y no era fácil porque yo era una acoplada insensata.
Ya han pasado muchos años de aquello y puedo asegurar que cuando estoy con ellos parece que sea yo la que los conoce de toda la vida, me siento como pez en el agua y parte de un grupo de gente que me abrió sus brazos desde el principio y que sé que me considera su amiga.
Este post enlaza con uno que publiqué sobre los amigos y en el que explicaba mi tendencia a no buscar amigos sino a encontrarlos. Estos amigos de los que hablo ahora son de esos que la vida te regala y que no puedes evitar tener aunque te empeñes en "no bajar a la piscina" :) Son buena gente y con ellos viajaré hasta el final. Llegarán cenas en las que no estemos tan bien como en la de anoche, el tiempo pasa factura y deja cicatrices en la piel y en el alma pero los buenos momentos vividos, vividos están y esos son los que configuran la vida, son las postales de nuestro álbum de fotos en la memoria y en mi álbum ya son varias instantáneas las que comparto con ellos. Gracias por incluirme en vuestra tribu!

No voy a delatarme para seguir siendo parte de ese nombre "los cinco fantásticos" pero has de saber el título realmente es el de los seis,porque esas reuniones sin ti no tendrían mucho sentido, quien iba a darnos el tema a debatir, o a explicarnos las vinculaciones sociales, políticas o deportivas? en fin es un orgullo estar en esas cenas, comidas, o simples reuniones con los "seis fantásticos".
ResponderEliminar