AufWiedersehen Deutschland! Decir adiós nunca es fácil.
Cuando te vas de un sitio, conforme se acerca el momento de la despedida te das
cuenta del apego que ha ido creciendo entre ese entorno y tú. En mi caso nunca hubiera creído que me
germanizaría tanto, entre otras cosas porque yo soy muy mediterránea y aunque
haya alemanes que llaman a Múnich la ciudad mediterránea de Alemania, creedme,
Alemania no tiene nada de mediterránea, entre otras cosas porque esa cualidad
se lleva en el alma y estos vienen de los bárbaros, de los que propiciaron la
caída de Roma.
Durante el tiempo que he pasado en Deutschland, he aprendido
muchas cosas, entre ellas un idioma que muestra en su plenitud la idiosincrasia
de este pueblo: complicado, estructurado, ordenado, preciso, reflexionado. He
aprendido que tienen una cultura propia donde lo intelectual se palpa en el
ambiente. He aprendido lo mucho que les gusta que todo esté in Ordnung!
Alemania no es un país fácil pero como en todas partes, una vez que conoces y
respetas sus normas, todo funciona sin problema.
Cuando llegué venía un poco harta de España, tanto fue así
que ni en navidades o verano fui de vacaciones. Venía de un Madrid con 40º, donde
había trabajado como una bestia, y con experiencias no muy agradables vividas
en los últimos meses que pasé allí. Alemania se me presentó como la oportunidad
de olvidar y reponerme y no quería volver la vista atrás.
Después de tres años vuelvo a mi país al que no he echado
mucho de menos, sin embargo hoy he vivido una experiencia que ha tirado por
tierra todo lo que creía sobre mis sentimientos patrios.
Después de pasar el control de pasaportes y comprar algunas
cosas en el duty free me he dirigido hacia la puerta de embarque. Iba metida en
mi música y mis pensamientos sobre la pena que me daba dejar esta ciudad de
Hamburgo que tan bien nos ha tratado. Cuando me he sentado a leer una revista
haciendo tiempo para embarcar han empezado a llegar españoles que volaban como
yo a Madrid. Les oía hablar, les observaba, escuchaba como hablaban por el
móvil con algún amigo o familiar…. De pronto me ha invadido un sentimiento que
creía olvidado y que solo había experimentado cuando viví en Estados Unidos y
alguna vez volvía a España. Me he sentido parte del grupo, y he pensado “estos son los míos”, los
que piensan como yo, con los que comparto problemas, idioma, cultura, ciudad. Sus
antepasados vivieron la Guerra Civil, como los míos. Estos vivieron el golpe de
estado, vivieron Barcelona ´92, gritaron con el gol de Iniesta en el Mundial, y
también el de Torres y Mata en la Eurocopa 2012. Estos también están hasta las
narices de los políticos como casi todo el mundo en España y seguramente ellos
también saben lo que es la prima de riesgo.
Mi capacidad de mimetizarme con el entorno es tal, que
siempre me hago de donde vivo, y esto también me ha pasado en Alemania, pero
hoy me he dado cuenta de que por mucho que yo me adapte y me gusten otros
países, por mis venas corre sangre española, la misma sangre de los que
conquistaron América, la misma que corre por las venas de toreros como
Manzanares, de artistas como Antonio López y de buenas personas como el padre
Ángel de Manos Unidas. Claro que
también es la misma sangre que corre por las venas de Rajoy o ZP (arggggggg
horror!)Nuestra historia está llena de hazañas y de miserias pero si algo
sabemos es reírnos de nosotros mismos y eso es un síntoma de buena gente
Me siento capaz de vivir en cualquier parte del mundo, pero
nunca, nunca, nunca dejaré de ser española y no porque no quiera, es que no
puedo, española se nace y por muchas vergüenzas que tengamos que esconder y por
mucho que me duela España que decía Unamuno, aquí me quedo yo. Hola España!

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