viernes, 21 de diciembre de 2012

minutos, segundos






Se supone que hoy se tendría que haber acabado el mundo, son las 16.30 y todavía seguimos en este planeta así que parece que hoy no es el día del Apocalipsis, tendremos que esperar unos cuantos años más hasta que otra de estas profecías tome cuerpo en una fecha maldita que nos hará pensar la tan manida frase de "qué haría si supiera que mañana se acaba el mundo?"
Yo tengo la suerte de tener fe y mi vida se sustenta en la creencia de una vida más allá de esta en la que los sufrimientos y el dolor no tienen cabida, una vida donde solo el amor reina y que además es eterna. Esa es una de las razones por las que el fin del mundo no me asusta, sé que iré a un sitio mejor, mucho mejor que este planeta lleno de conflictos, desigualdades, injusticias, pobreza, enfermedades. Esta creencia me hace vivir ligera de equipaje y con mucha paz.
Hace tiempo la vida me dio una buena bofetada, una de esas que te hace cambiar todos los esquemas de tu vida, una que te hace cancelar planes y cambiarlos por un futuro incierto. Fueron tiempos de sufrimiento pero aprendí algo de lo que doy gracias a Dios cada día y es que descubrí que hacer planes no sirve de nada, que programar o planear acontecimientos futuros, buenos o malos, tiene tanta validez como un boleto de la lotería sin premio. Aprendí a vivir al minuto. No sé qué voy a hacer mañana, o pasado mañana, o la semana que viene porque lo que estoy viviendo en este momento es lo que más me importa, doy mi alma en este minuto, en este instante, y luego la daré de nuevo en el siguiente sabiendo con absoluta certeza que estos no vuelven y son por eso los que más me importan. Ya sé que hay cosas que inevitablemente hay que prever, claro, pero son tantas las que no están en nuestras manos que el querer controlarlo todo como si fuéramos dioses nos acercará, de una manera u otra al abismo de la impotencia y la desesperación.
Dejarse llevar no es fácil porque en nuestra pequeña mente nos creemos súper hombres capaces de mover los hilos de nuestra vida, y lo siento amigos, pero no somos tan listos, ni tan especiales.
Todos buscamos la felicidad aunque no todos tenemos claro qué es eso, ni dónde encontrarla. A mí me parece que cortar los hilos de la marioneta es fundamental,  aprender a dejarse llevar,  no oponer resistencia y sobre todo  aceptar que hay muchas cosas que no dependen de uno mismo y que por lo tanto, preocuparse por ellas carece de sentido. Dejarse llevar (lo del "be water" de Bruce) es un ejercicio de humildad tremendo, nada fácil de afrontar, pero creo que igual que dentro de una especie son los individuos que con más facilidad se adaptan al medio los que sobreviven, la clave para encontrar la felicidad está en tu capacidad para adaptarte a tus circunstancias, y sobre todo hacerlo con una sonrisa y viviendo cada minuto como si fuera el último porque de alguna manera es así, cada día morimos y nacemos de alguna manera. En esto aprendo de mi perro porque el sí que vive verdaderamente el momento, sin preocupaciones por qué pasará mañana; cuando corre, lo hace lo más rápido que puede, cuando juega se deja el alma en el juego, incluso estaría dispuesto a perder su vida por defender la mía.
Vivir, es una suerte, un regalo, y hacerlo bien depende de nosotros, así que vamos a no desperdiciar esta oportunidad y a vivir intensamente, amando, riendo, dando, ayudando, y nunca olvidando que cada minuto podría ser el último.

¡Feliz Navidad!

jueves, 16 de agosto de 2012

Los cinco fantásticos



Cuando te reúnes con unos amigos de esos a los que ves menos de lo que te gustaría pero con los que siempre puedes retomar conversaciones con aquello que dijo Fray Luis de León "como decíamos ayer", lo de menos es lo que comes.
El restaurante sin embargo no me defraudó y pude probar una Insalata di formagi e noci de primero, unos Spaghetti all´astice alla Napolitana de segundo y un postre basado en láminas de hojaldre entre crema de mascarpone. Mis amigos se reían porque me veían escribiendo en las notas de mi iphone los nombres de los platos que habíamos pedido y lo hacía porque ya sabía que aquella reunión daría para mucho y merecería un post en mi blog. Para no perder la oportunidad de recomendar el restaurante diré que se llama Peccati di Gola y que se encuentra en el centro de Alicante.
Es extraño cómo a veces el destino une las vidas de personas tan distintas como las personas que ayer nos sentamos en la misma mesa, como tantas veces hemos hecho antes.
 Pase oiga! Tenemos de todo! 
Mira, tenemos a uno al que le dicen que parece militar y sin embargo no lo es; es un tipo que además parece de lo más tranquilo del mundo. Es reflexivo y tremendamente educado. Al principio cuando le conocí pensé que era el típico que no habla mucho en las cenas y sin embargo de vez en cuando se marca una subida de tono (de voz) que nos deja a todos mudos. En contrapartida tenemos a una definida por su vehemencia pero a la que su corazón le puede por grande. No se puede guardar su opinión para ella, que no y que no! Que esto es así o asá. Cuando defiende sus argumentos sube el tono incluso más que "el militar" pero nadie la teme, es como el perro ladrador poco mordedor. 
Tenemos también  a la típica buenrollista sensata, siempre quitándole importancia a las cosas y con una sonrisa en la cara que te dan ganas de abrazarla fuerte y pedirle que no la pierda nunca. No puede faltar el típico graciosillo, el que cuenta los chistes al final de la cena, el que hace la gracia cuando hablamos de cosas serias y nos hace reírnos con vergüenza de lo que pueden ser cosas nada graciosas. Él no suele salir a cenar para argumentar, o dar mítines, su interés es pasarlo bien y reírse por eso a veces cuando hablamos de cosas serias no entra al trapo. Y por último tenemos al escuchador, al que se pasa la cena atento a lo que los demás cuentan ya que como el muy bien dice, prefiere escuchar porque así se aprende más. Él siempre está dispuesto a agradar y la imagen que tengo de él es siempre riendo, como la buenrollista.
Cuando les conocí, ellos ya eran amigos de la infancia así que me costó sentirme cómoda con ellos, era como meterme en un mundo del que no sabía nada. Siempre me sentí querida, siempre respetada, siempre escucharon mi opinión aunque viniera de una niña de 17 años, y no era fácil porque yo era una acoplada insensata.
Ya han pasado muchos años de aquello y puedo asegurar que cuando estoy con ellos parece que sea yo la que los conoce de toda la vida, me siento como pez en el agua y parte de un grupo de gente que me abrió sus brazos desde el principio y que sé que me considera su amiga.
Este post enlaza con uno que publiqué sobre los amigos y en el que explicaba mi tendencia a no buscar amigos sino a encontrarlos. Estos amigos de los que hablo ahora son de esos que la vida te regala y que no puedes evitar tener aunque te empeñes en "no bajar a la piscina" :) Son buena gente y con ellos viajaré hasta el final. Llegarán cenas en las que no estemos tan bien como en la de anoche, el tiempo pasa factura y deja cicatrices en la piel y en el alma pero los buenos momentos vividos, vividos están y esos son los que configuran la vida, son las postales de nuestro álbum de fotos en la memoria y en mi álbum ya son varias instantáneas las que comparto con ellos. Gracias por incluirme en vuestra tribu!

jueves, 9 de agosto de 2012

Aufwiedersehen Deutschland! Hola España!







AufWiedersehen Deutschland! Decir adiós nunca es fácil. Cuando te vas de un sitio, conforme se acerca el momento de la despedida te das cuenta del apego que ha ido creciendo entre ese entorno y tú.  En mi caso nunca hubiera creído que me germanizaría tanto, entre otras cosas porque yo soy muy mediterránea y aunque haya alemanes que llaman a Múnich la ciudad mediterránea de Alemania, creedme, Alemania no tiene nada de mediterránea, entre otras cosas porque esa cualidad se lleva en el alma y estos vienen de los bárbaros, de los que propiciaron la caída de  Roma.
Durante el tiempo que he pasado en Deutschland, he aprendido muchas cosas, entre ellas un idioma que muestra en su plenitud la idiosincrasia de este pueblo: complicado, estructurado, ordenado, preciso, reflexionado. He aprendido que tienen una cultura propia donde lo intelectual se palpa en el ambiente. He aprendido lo mucho que les gusta que todo esté in Ordnung! Alemania no es un país fácil pero como en todas partes, una vez que conoces y respetas sus normas, todo funciona sin problema.
Cuando llegué venía un poco harta de España, tanto fue así que ni en navidades o verano fui de vacaciones. Venía de un Madrid con 40º, donde había trabajado como una bestia, y con experiencias no muy agradables vividas en los últimos meses que pasé allí. Alemania se me presentó como la oportunidad de olvidar y reponerme y no quería volver la vista atrás.
Después de tres años vuelvo a mi país al que no he echado mucho de menos, sin embargo hoy he vivido una experiencia que ha tirado por tierra todo lo que creía sobre mis sentimientos patrios.
Después de pasar el control de pasaportes y comprar algunas cosas en el duty free me he dirigido hacia la puerta de embarque. Iba metida en mi música y mis pensamientos sobre la pena que me daba dejar esta ciudad de Hamburgo que tan bien nos ha tratado. Cuando me he sentado a leer una revista haciendo tiempo para embarcar han empezado a llegar españoles que volaban como yo a Madrid. Les oía hablar, les observaba, escuchaba como hablaban por el móvil con algún amigo o familiar…. De pronto me ha invadido un sentimiento que creía olvidado y que solo había experimentado cuando viví en Estados Unidos y alguna vez volvía a España. Me he sentido parte del grupo, y  he pensado “estos son los míos”, los que piensan como yo, con los que comparto problemas, idioma, cultura, ciudad. Sus antepasados vivieron la Guerra Civil, como los míos. Estos vivieron el golpe de estado, vivieron Barcelona ´92, gritaron con el gol de Iniesta en el Mundial, y también el de Torres y Mata en la Eurocopa 2012. Estos también están hasta las narices de los políticos como casi todo el mundo en España y seguramente ellos también saben lo que es la prima de riesgo.
Mi capacidad de mimetizarme con el entorno es tal, que siempre me hago de donde vivo, y esto también me ha pasado en Alemania, pero hoy me he dado cuenta de que por mucho que yo me adapte y me gusten otros países, por mis venas corre sangre española, la misma sangre de los que conquistaron América, la misma que corre por las venas de toreros como Manzanares, de artistas como Antonio López y de buenas personas como el padre Ángel de Manos Unidas.  Claro que también es la misma sangre que corre por las venas de Rajoy o ZP (arggggggg horror!)Nuestra historia está llena de hazañas y de miserias pero si algo sabemos es reírnos de nosotros mismos y eso es un síntoma de buena gente
Me siento capaz de vivir en cualquier parte del mundo, pero nunca, nunca, nunca dejaré de ser española y no porque no quiera, es que no puedo, española se nace y por muchas vergüenzas que tengamos que esconder y por mucho que me duela España que decía Unamuno, aquí me quedo yo. Hola España!

miércoles, 6 de junio de 2012

An affair to remember




¿Te aburre lo cotidiano? ¿Quieres un poco de romanticismo en tu vida? ¿Ya se te ha olvidado cómo decir "te quiero" con una simple mirada? ¿Quieres volver a pasear de la mano con tu chico y sentir que eres la persona más afortunada del mundo?

¡Vete a Nueva York! No lo pienses más, no esperes a que vengan mejores tiempos y actúa. Compra el billete más barato y alquila la habitación más cara que puedas. Llévate un vestido negro y unos tacones con los que poder caminar elegantemente entre la jungla que puebla la Gran Manzana. Llévate ese perfume que sabes que a él le gusta y un conjunto de lencería digno de un romance apasionado.
Si tienes la suerte de que tu avión te deja ver Manhattan en su aproximación final, mira hacia afuera y olvídate de las indicaciones de la tripulación sobre el cinturón de seguridad, sobre apagar los móviles y todos los dispositivos electrónicos, o la temperatura exterior. Tú mira hacia afuera y disfruta de la vista pensando que en pocos minutos formarás parte de la vida neoyorkina. Verás que alguien te saluda y cuando fijas la mirada te das cuenta de que es ella, la Estatua de la Libertad diciéndote "Welcome to New York darling".
No pierdas la ocasión de escuchar el New York New York de nuestro querido Frank mientras vas en el taxi, te aseguro que ese es el momento en que te empiezas a creer que estás allí.
Respira profundamente, cierra los ojos y disfruta del momento. Estás en Nueva York, caminando entre la gente que cruza a toda prisa la Quinta Avenida, entre los conserjes que piden taxis para los huéspedes de los hoteles, entre los puestos de hot dogs, los vendedores de rutas turísticas. Lo ves, lo sientes y aún así no eres capaz de concentrar toda la información que captan tus sentidos.
Una vez allí puedes hacer tantas cosas, hay tanto por ver que es imposible no estresarse decidiendo qué cosas son imprescindibles, sin embargo lo único imprescindible es que tu compañía sea la adecuada. Si eliges bien, Nueva York siempre es un acierto porque todo te parece mágico, todo lo que has visto en cientos de películas te está pasando a ti y ese sentimiento te hará sentir especial. Yo no soy de esas turistas con mapa en la mano tratando de ver todo lo posible en un día y de la manera más económica posible. Mi manera de "turistear" es la de "a ver qué nos enseña esta ciudad hoy". Así he ido descubriendo rincones insospechados como un restaurante cerca de nuestro hotel donde sirven una carne impresionante y con un ambiente muy típico de "El Padrino".
Por supuesto recomiendo subir al Empire State, aunque solo sea por ver dónde Cary Grant y Devorah Kerr planearon una cita en "An affair to remember", o dónde Tom Hanks encuentra a Meg Ryan en "Sleepless in Seattle". Desde luego un viaje en barco a la Estatua de la Libertad mientras disfrutas de una romántica cena con música de jazz de fondo es una apuesta segura. Pero de todas  mis experiencias en NY me quedo con Broadway, el Majestic Theather y su Phantom of the Opera. Experiencia única, irrepetible, embriagadora, inolvidable. Solamente necesitas tener a alguien a tu lado a quien coger la mano en los momentos más intensos de la función, alguien a quien decirle todas las cosas que Christine le dice a Raoul solo con una mirada, entre la oscuridad que inunda la platea del teatro.
Esta ha sido mi segunda vez sin embargo, aunque la primera tuvo el factor sorpresa, eran tantas las experiencias nuevas que estaba viviendo por aquel entonces que no supe disfrutar de cada momento vivido. Ahora, dieciocho años después puedo decir que he vivido el Nueva York de las películas, que el encuentro en Central Park de Tom Hanks con Meg Ryan en "You´ve got mail" lo he vivido yo, solamente que aquello es una película y lo mío es real. Mi Tom no se llama Tom, ni yo me llamo Meg, pero nuestra historia de amor no es una ficción y acaba de escribir su nuevo capítulo, "An affair to remember"

domingo, 11 de marzo de 2012

11-m




M de mentiras, M manipulación, M de menosprecio, M de marzo.
Marzo de 2004, un día 11 como otro cualquiera. El sol reinando ya sobre el cielo de Madrid, miles de personas acuden a sus trabajos con cientos de pensamientos cruzando por sus mentes: los niños, el jefe, la cena, mi novio, su madre, la mía...... Ese día, aunque en realidad muchos días antes, alguien decidió por ellos que esos pensamientos no tendrían una respuesta, esas ilusiones y muchas de sus esperanzas nunca tendrían un final, ni bueno ni malo, no se resolverían nunca. Las imágenes difusas sobre su futuro inmediato o lejano se quedaron dentro del vagón de alguno de los trenes que aquel fatídico día explotaron en Madrid.
Yo estaba en Navacerrada, con mi marido y mis hijos disfrutando de una semana de esquí. Recuerdo que cuando me desperté, todavía con el recuerdo de mis sueños rondando por mi cabeza mi marido me dijo que acababa de haber un atentado. ETA, pensé yo, lo pensé yo, lo pensó mi marido, lo pensaron los que compartáin con nosotros la residencia militar de la sierra madrileña, lo pensó el gobierno, lo pensó ZP, lo pensó la prensa......
Aquella mañana decidí quedarme frente al televisor hasta que se supiera algo más. Era sobrecogedor oír cómo la cifra de fallecidos iba aumentando a un ritmo vertiginoso. No parecía un atentado más, era demasiada destrucción, demasiado dolor, demasiado morbo, así que decidí irme con mi hija a visitar el palacio de La Granja, en Segovia. La carretera que conducía a Segovia por la sierra estaba plagada de guardia civil, y me daba la sensación de estar viviendo un acontecimiento excepcional. Aunque los que acudimos aquel día a visitar este palacio escuchábamos al guía explicar con interés los pormenores de la construcción real o las curiosidades sobre su mobiliario y sus jardines, todos teníamos en mente lo que en ese mismo instante estaba pasando en el corazón mismo de la capital. Me parecía estar viviendo una tragicomedia donde mientras se disfruta se sufre, donde unos mueren y otros viven, donde unos ríen y otros lloran.
Nunca se me pasó por la cabeza ninguna teoría conspiranóica, no era ese mi estilo por aquel entonces.
Pronto empezaron a llegar noticias de unos terroristas suicidas, de una célula de al-qaeda, de una mochila... Ahora ya sabemos que nunca hubo terroristas suicidas, que al-qaeda nunca reivindicó este acto terrorista, o que la mochila encontrada en la comisaría de Vallecas tampoco tuvo que ver con las explosiones. Y aunque sabemos todo eso, seguimos sin saber quién cometió los atentados, seguimos sin descubrir quién fue su autor intelectual. En la cárcel hay un hombre que sigue negando su implicación en el 11-m a pesar de estar condenado a 40.000 años de prisión y que sigue en una celda de aislamiento. Para los que no lo sepan, este único responsable oficial de los atentados fue condenado por el testimonio de unos testigos rumanos que dijeron que le habían visto en uno de los vagones y quienes además cobraron poco más de 40.000 euros por ser víctimas del terrorismo, claro, ellos también iban en los vagones.
No puedo evitar hacer la comparación con Estados Unidos, no puedo y no quiero. ¿Acaso me debe parecer normal que tan solo unos días después de 11-m se destruyeran todos los vagones implicados? (casi todos, se acaba de encontrar el vagón que explotó en Santa Eugenia). ¿Acaso me debe parecer normal que los peritos que participaron en la investigación tuvieran como material de trabajo apenas 23 pequeñas piezas que habían quedado como restos de los vagones? ¿Acaso me debe parecer normal que la sociedad mire para otro lado? ¿Acaso me debe parecer normal que los sindicatos convoquen una manifestación en un día como éste? ¿Acaso me puedo imaginar que esto mismo se planteara en Estados Unidos un día como el 11-s? ¿O en cualquier otro país europeo?
No, no me parece normal.
Quiero saber la verdad, la única verdad porque verdad no hay más que una y lo único que sé es que toda la investigación del 11-m está llega de Mentiras, Manipulación, Menosprecio, y que efectivamente fue en Marzo, un día 11 como otro cualquiera.

Descansen en paz

lunes, 23 de enero de 2012

Wien




En el aeropuerto me encontré con un grupo de españoles que volvían a España después de pasar una semana en Hamburgo para practicar alemán. Una semana es muy poco para aprender algo de esta lengua de bárbaros pero lo que sí pudieron comprobar es la falta de luz propia de las zonas norteñas del planeta, así como las inclemencias del clima que por aquí se gasta Bóreas (dios griego del frío viento del Norte).
A nuestra llegada a Viena pudimos comprobar que a pesar de que casi 1000 km. separan Hamburgo de nuestro destino, el cielo no experimentó ningún cambio. Nos tuvimos que comprar un paraguas porque a pesar de que desde que llegamos a este país el número de estos artilugios que hemos comprado ha superado la decena, siempre los hemos perdido, y aunque el día previo al viaje encontramos uno en buenas condiciones, nuestro querido Eiko se encargó de cambiar esta circunstancia. Por si luego no me acuerdo de contarlo, adelanto que tuvimos que comprar un segundo paraguas porque el primero nos duró en las manos una tarde. El segundo también sufrió idéntico destino: unknown.
Los paseos por el centro de la capital austríaca son de los más bonitos que yo recuerdo. Todo está lleno de cafés, restaurantes pequeños y poco iluminados, y palacios y casas señoriales que recuerdan el reciente pasado glorioso de la que fue capital del Imperio Austro-húngaro. El espíritu de Sissi habita la ciudad, no solo porque siempre encuentras alguna referencia a la malograda esposa del Emperador Francisco José, sino porque la elegancia de sus calles, su iluminación, incluso de sus gentes te recuerdan la exquisitez estética por la que Elisabeth de Austria es recordada por el mundo entero. El personaje de Sissi siempre me ha cautivado porque aunque en las películas por todos conocidas fue la también malograda aunque guapísima Romi Schneider quien interpretó a la joven austríaca, la belleza de la auténtica Sissi también está fuera de toda duda y de ello dan fe la cantidad de retratos que de ella se hicieron. Además, comparto con ella el interés por lo sobrenatural por el que ella se vio atraída tras la pérdida de sus dos hijos.
El objetivo de nuestro viaje no era patearnos la ciudad de punta a punta, ya que la visita, que me parece obligada, a Viena ya la hicimos hace casi diez años. Nuestro destino final era sin embargo asistir a un famoso baile conocido como "Ball der Offiziere" (baile de los oficiales). Se trata de un acto benéfico que se celebra en el Säle der Hofburg, un palacio situado en el centro de la ciudad, lleno de salones donde distintas orquestas tocan música en directo, todo lleno de lámparas impresionantes y con una escalera imperial que te da la bienvenida en cuanto cruzas la imponente portada principal del palacio. Es obligatoria la asistencia al evento con traje largo para las señoras, y etiqueta para los caballeros, y de que así sea se encargan unos militares jóvenes que te saludan al entrar y sin cortarse un pelo te miran el largo de la falda.
¿Y quién había allí? Pues el cuerpo diplomático con los embajadores a la cabeza, los agregados militares de diversos países, generales y coroneles, directivos de empresas relacionadas con el mundo militar (o no), y por supuesto, Pedro S. y su señora, que soy yo.
La música, las botellas de champán a 70 euros, los tacones de 13 cm., los vestidos de todo tipo (también había mucha perulla), y el paisaje nocturno que se divisaba a través de las ventanas del palacio, dan sentido a este tipo de celebraciones. Hubo cosas que en España se tacharían de horterada, pero siempre hay que recordar que se trata de Viena, la ciudad donde se celebra el concierto de Año Nuevo cada año, con esas bailarinas surcando los jardines de los palacios austríacos, con esos vestidos y esas poses tan románticas. Eso es Austria y esa es su cultura. A veces se confunde exquisitez con horterada, especialmente en los países mediterráneos donde lo accesorio es lo de menos. Este tipo de bailes es donde se experimenta que lo accesorio es necesario para dar empaque y tronío a estos eventos, es lo que los hace especiales, y es lo que sustenta una tradición que cuenta con 86 años de historia.
También visitamos el Naschmarkt lo que supone un contraste con respecto al ambiente del baile. Se trata de un mercado al aire libre lleno de puestos de todo tipo de alimentos en su mayoría de origen turco. Los olores, los colores y cielo azul del que disfrutamos esa mañana convirtió la visita a este mercado en un buen recuerdo de Viena.
Como buenos turistas repetimos en el Sacher Café y degustamos de nuevo la famosísima Sacher torte. Esto me recordó a mi hermana pequeña quien ya la primera vez que fui a Viena me habló de esta tarta y del café donde se elaboró por primera vez, y por expreso deseo del emperador, esta tarta. Por ella, especialmente por ti Mónica......Qué aproveche! Guten Appetit!