jueves, 23 de julio de 2015

Instantánea de un soñador






Recuerdo que una vez, hace muchos años, le dije: "este es tu sueño, guárdalo en una urna de oro y no dejes que nadie ni nada te lo robe. Llegará un día en que tendrás que abrir la urna y disfrutar de él pero, todavía no ha llegado ese momento. Estás en el camino, pero para llegar a tu tesoro tienes que sufrir, tienes que renunciar, tienes que trabajar y establecer unas prioridades. Si haces todo esto, llegará ese día en que lo toques con tus manos y te lo lleves para siempre"
Supongo que él ni recuerda este episodio de nuestras vidas, entre otras cosas porque charlas de estas hemos tenido decenas. 

La cuestión es que se aproxima el momento y ya estamos a un escalón de alcanzar el preciado tesoro. Muchos se preguntarán por qué hablo en primera persona del plural... Acaso también es mi sueño? Esto me hace recordar el momento de su nacimiento, más concretamente unas horas después, cuando me lo trajeron a la habitación del hospital. Lo recuerdo perfectamente porque tuve la sensación sobrecogedora de que a partir de ese instante, nunca me podría desentender de aquel bebé. De que mi felicidad estaría para siempre ligada a la suya. De que mi plenitud emocional nunca podría caminar sin vigilar la sombra de la suya. Y digo sombra, y digo bien porque eso es ser madre para mi, siempre un paso por detrás, siempre vigilando escondida. Las palabras que más le repito últimamente son "vete sin mirar atrás". No puedo negar que cuando las digo y resuenan en mi interior, mi corazón se desgarra, se le abre una grieta nueva, cada vez. Pero también eso es ser madre para mí.

Juntos hemos vivido la derrota, las renuncias, la desesperación, la remontada, los primeros éxitos. Juntos hemos compartido sobremesas de confesiones, de llantos, de risas. Juntos hemos desnudado nuestra alma frente al otro, sin clichés ni estereotipos. Y juntos llegamos a este momento del que tanto hemos hablado en nuestra pequeña y humilde cocina, aperitivando (como dice él), o compartiendo helado de postre.

Y cuando yo tengo la sensación de que todo esto se acaba, la realidad es que para él, todo comienza ahora. A mi siempre me quedará escuchar el Tunnel of Love  o el Local Hero de los Dire Straits,o ver el vídeo de Chris Hadfield interpretando a David Bowie desde el espacio para sentir que lo tengo cerca.  Materializar tantos anhelos es algo que le corresponde a él solo. 

Siempre le hemos dicho que es un superviviente, y lo es. Le ha tocado escapar de situaciones más que difíciles, pero cuando como madre me hubiera encantado poder ahorrárselas, ahora me doy cuenta de que todos esos malos ratos han forjado el carácter de un luchador, y sobre todo, de un soñador. Un niño que soñó y que no permitió que nadie le despertara de su sueño. 

Sigue soñando hijo mío, el mundo es de los soñadores y no permitas nunca que te digan lo contrario. Mantente siempre "Five miles out" como reza el título de este blog. Solo quien es capaz de imaginar grandes logros, es capaz de conseguirlos. Esos que hablan de poner los pies en el suelo se pasarán la vida arrastrándose por la superficie, mirando con envidia a los que como tú, decidieron volar.



martes, 5 de mayo de 2015

Mayweather, un filósofo??




Vivimos tiempos de confusión con tantos estímulos externos que lejos de saciar nuestra sed de sorpresas y novedades, no hacen más que crearnos una auténtica adicción a lo que nos llega rápido y fácil. Después, en cuestión de segundos nos desprendemos de ello, sin mirar atrás, sin remordimientos, y seguimos en busca de algo más nuevo aún, algo más intenso... Y seguimos buscando
Si solamente tuviéramos un momento de silencio... silencio interior donde nos pudiéramos escuchar a nosotros mismos, si pudiéramos hacer eso, esa vocecita interna nos diría exactamente qué es lo que nos inquieta, qué es lo que necesitamos, en definitiva, qué andamos buscando.
Mucha gente pensaría, "no tengo tiempo", es lo típico. Sin embargo yo lo que pienso es que no queremos y la razón es que esa vocecita interior, si la escuchamos con atención, nos va a decir verdades como puños y eso es exactamente lo que no queremos oír. La verdad es lo que más duele escuchar porque significa mirarse al espejo y verse tal y como es uno, sin florituras ni adornos de ningún tipo.
Y aunque sabemos que solo sabiendo la verdad seremos capaces de enmendar nuestros errores, no estamos dispuestos a la renuncia de tanto parásito que tenemos pegado en nuestra alma. Son muchos años viviendo con ellos y nos da miedo el cambio. Entiendo que no es fácil, quizás nos haga falta una dosis extra de valentía pero,  ¿y si nos sale bien la apuesta?¿afrontamos nuestras miserias, las transformamos en algo bueno y renacemos como personas nuevas?
A lo mejor no hay que pedirse tanto, quizás con una pequeña pildorita de sinceridad cada día sea suficiente. Al final es como una droga, la primera, la segunda y la tercera dosis no las disfrutas pero, cuando llegas a la cuarta, la quinta y la sexta y has probado el gustito que da no mentirse a uno mismo ya no estás dispuesto a vivir con una máscara. Luego simplemente se convierte en una adicción
Aunque no sea santo de mi devoción ni ejemplo a seguir, vienen a mi pensamiento unas palabras que le oí a Mayweather, el boxeador: “prefiero que me odien por lo que soy, a que me amen por algo que no soy”.

Sigue nadando, sigue nadando, sigue nadando, nadando, nadando



SIGUE NADANDO, SIGUE NADANDO, NADANDO, NADANDO






Ese momento en que me pongo el gorro, salgo de la ducha y me lanzo a la piscina. Solo estamos el agua, la música y yo. Es un reto que me pongo cada vez que voy... ¿seré capaz hoy de hacer mi rutina? Como en el fondo soy un poco cobarde siempre pienso, “bueno, hoy tranquilita, cuando me canse, me salgo”. Nunca he salido del agua sin cumplir mi meta. A veces me cuesta más pero descanso un poco más entre una serie y la siguiente.
Cualquiera que me conozca, sabe que el deporte nunca ha sido mi actividad favorita. Me he pasado la vida diciendo que yo no haría deporte, que a mí lo que me gusta es verlo por la tele fumándome un piti. Ahora me veo y no me lo creo. Siempre estoy pensando el momento en que me voy a poder escapar a mi paraíso particular, la piscina. Porque en el fondo el deporte es una escuela de vida, una manera de  superarse a uno mismo y,  qué es la vida sino una superación constante, diaria.
 No se trata solo de mover los músculos y los huesos. Quizás se trate también de tener un momento en el que no tienes que dar cuentas a nadie más que a tí mismo. Para mí es como hacer meditación. Entre brazada y brazada voy analizando el día, lo que me han dicho, lo que voy a decir, lo que me gusta y lo que no. Entre largo y largo dirijo la mirada a mi interior sin jueces, con la verdad absoluta, sin miedo de que me vean o me escuchen porque estamos solo el agua y yo. Creo de verdad que el agua me convierte en una persona distinta, al menos durante el tiempo que paso flotando. Y si luego me puedo llevar algo de esa sensación a mi cotidianidad... pues me doy por satisfecha.
Es una experiencia religiosa que recomiendo a todo el mundo. Ya sé que da pereza.... que si el pelo, que si hace frío...., pero llevar el pelo perfecto no te va a ayudar a crecer. No pasar frío tampoco. Muy al contrario, son esas incomodidades las que sacarán lo mejor de ti en cada largo, en cada brazada porque cada vez que levanto el brazo pienso..... SI PUEDO! Y como lo levanto tantas veces, al final es una frase que se graba en mi inconsciente y que resuena en cada ocasión en que pienso que no seré capaz. Porque somos capaces de mucho más de lo que pensamos, solamente tenemos que dejar que la vida nos ponga a prueba y sinceramente pienso que es mejor no esperar a ese momento porque ese momento llegará, tarde o temprano y entonces pensarás, “Por qué no lo hice antes?”
El título de este post lo dice todo. Se trata de una frase que Dori le dice a Nemo en la película de Disney. Evidentemente está cargada de significado porque no se trata de nadar, o de correr, o de luchar. Se trata de seguir, cada día, cada minuto. Levantarte cada día como si no hubiera un pasado ni un futuro. Esperando que ese nuevo día te dará todo lo que necesitas para seguir luchando. Intento hacer que sea un lema en mi vida. Ganan los que se levantan cada día después de una caída, después de un desprecio o una mala palabra. Ganan los que siguen nadando.