
Señores políticos,
seguramente nunca leerán esta entrada de mi blog, seguramente nunca sabrán cuales son mis gustos literarios, ni cinematográficos, ni culinarios. Nunca sabrán cuántos hijos tengo, ni si estoy casada, ni qué estudié, ni si hablo inglés. Nunca sabrán de mis sufrimientos ni de mis alegrías. No tienen tiempo para estas cosas y no les culpo por ello. Somos más de cuarenta millones de españoles y sería imposible conocer a cada uno de sus potenciales votantes de manera individualizada.
A estas alturas de la campaña electoral puedo decir que estoy hasta las narices de temas personales de los políticos. A mí tampoco me interesan sus vidas personales ni lo más mínimo. Me da igual si sus mujeres son decentes, si han estudiado, o si cuando eran jóvenes corrieron delante de los grises. Lo único que me interesa es que hagan bien su trabajo y que digan siempre la verdad.
Lo que les exijo es que sean responsables de cara a los millones de votos que probablemente recibirán el próximo domingo. Lo único que les pido es que no mientan y que por una vez, digan la verdad.
Sí, ya sabemos que en este país nuestro hay muchas verdades, unas rojas y otras azules, pero la realidad es que verdad no hay más que una y siempre ha sido así por mucho que se empeñen ustedes en convencernos de lo contrario.
Si algo ha quedado claro después de casi dos semanas de campaña electoral es que precisamente las campañas no sirven para nada. En primer lugar porque los votantes ya tienen su voto decidido mucho antes del pistoletazo de salida. La verdadera campaña electoral dura cuatro años, y no dos semanas. Y en segundo lugar porque antes de que ustedes abran la boca, nueve de cada diez españoles ya saben lo que van a decir, y no porque seamos adivinos sino porque les conocemos más que la madre que les parió.
El tema de los mítines es otra vergüenza que tenemos que costear los empobrecidos españoles. Eso de llenar auditorios y plazas de toros de enfervorizados militantes con banderitas de plástico en las manos es una auténtica pantomima de lo que significa la democracia.¿ A quién quieren convencer los políticos en un mitin? ¿A sus propios militantes? ¿A sus compañeros de partido? Pues esta broma, también la pagamos los españoles, incluidos los bocatas de tortilla o jamón que se gana cada militante por aguantar semejante tostón.
Y para qué hablar de los debates televisivos.... Unos debates donde los temas de los que hablarán ya están pactados de antemano, donde los tiempos están medidos y donde no hay ni un solo periodista que pueda preguntar libremente al político de turno. Pues esto también lo pagamos nosotros.
Por favor, hágannos un favor a nosotros y ustedes mismos y comiencen por decir la verdad, porque si tan seguros están de sus argumentos no deben necesitar de un guión pactado para convencer a nadie.
Hágannos un favor y trabajen para España, no para sus partidos.
Y ya de paso, hágannos otra favor y lárguense a las Seychelles de vacaciones. Pero antes formen un gobierno de gente seria y especialista que cuando hablen de economía sepan de qué están hablando, y que cuando apliquen medidas en materia de educación o sanidad sepan de qué va el tema. Porque lo único que han demostrado ustedes hasta el momento es que son muy buenos socialistas o peperos, pero son unos pésimos gestores y aún peores políticos. Lo único que han conseguido es que a muchos se nos quite la ilusión de ir a votar porque sabemos que gane quien gane siempre será más de lo mismo. Lo que han conseguido es que la clase política se vea hoy en día como un mal endémico de la sociedad y que ser político signifique que te lo estás llevando crudo y que, sobre todas las cosas, tú eres fiel a tu partido.
Y otra cosa, cuando decidimos entrar en el euro debimos pensar lo que verdaderamente significaba eso. Básicamente se reduce a una idea: pérdida de soberanía en materia económica. Así que ahora lo menos que pueden hacer es explicarles a los españoles que las directrices que nos impone Europa no son para fasitidiarnos porque seamos bajitos y morenos sino más bien porque decidimos formar parte de un club con unas normas, y esas normas están para cumplirlas. Pero claro, explicarle esto a la peña es muy complicado, es mejor hablar mal de los mercados y pontificar que no vamos a obedecer todo lo que Merkel imponga.
Pues nada, ustedes sigan con su monserga que nosotros ya veremos cómo salimos de ésta.